Pequeña Orquesta de Trovadores: historias de folk para vos


Por Samuel Nava | @stupidtobegin

Hace unos meses escuchando música en Youtube –Sé que no es el medio más práctico para buscar nuevos sonidos, tan sólo quería encontrar el video de una banda argentina que vi en la tv hace algún tiempo– estuve frente al descubrimiento de un conjunto de folk proveniente del cono sur americano luego de una serie de incontables clics. Lo primero que llamó mi atención fue el nombre: Pequeña Orquesta de Trovadores. El título de la canción en cuestión era “Caramelos de limón”, y según la descripción del video, se trataba de una sesión acústica al aire libre en algún parque de Buenos Aires. Tenía que darle play.

Entonces pasó. Escuche la serie completa de dicha sesión. Debía saber más de ellos; me enteré que son oriundos de Buenos Aires y que con apenas cinco años de formación han recorrido casi toda la república argentina. Son considerados por la crítica local como una de las bandas más destacadas del indie-folk de su país.

Ese es un argumento que se puede comprobar al escuchar su disco homónimo, mismo que vio la luz en 2011 y que se puede descargar de manera gratuita desde su Bandcamp. Diez temas en los que se exploran ritmos y elementos que van desde el folk más puro, hasta las baladas más sentimentales, todo aderezado con arreglos de jazz.

Según sus redes sociales, la agrupación es integrada por Santiago Azpiri (guitarra y voz), Verónica Gerez (voces y percusión), Martín D’Adamo (guitarra eléctrica), Agustín Yabra (acordeón y piano), Diego Rodríguez (contrabajo) y Francisco Paz (batería). Una verdadera pequeña orquesta.228490_348503285232449_1805072085_n2

Además de la ejecución en los instrumentos, uno de los puntos más fuertes es la composición de las letras, en las que se cuentan historias, narraciones cotidianas de amor y de locura, de resignación y de celebración. Historias tan comunes que bien podrían estar contando lo que nos ocurrió hoy en la mañana, o ayer en la noche.

“Bonita” es el adjetivo perfecto para describir su música. Escucharla es como encontrar a la chica más linda del mundo en un viaje en tranvía, o después de caminar por el parque en una cálida mañana de primavera: felicidad en el estado más puro. Folk para el alma directo desde Buenos Aires, alejado de los reflectores y de los sellos transnacionales.