[Reseña] Bjork – ‘Vulnicura’


Por Samuel Nava | @stupidtobegin

Apenas la semana pasada fue confirmada su existencia y algunos detalles fueron revelados; se supone que debimos haber esperado hasta marzo para escuchar ‘Vulnicura’, el noveno disco de estudio de nuestra islandesa favorita, pero no fue así y alguien se encargó de subirlo a internet en su totalidad. La respuesta por parte de Bjork fue la obvia y el disco completo ya se puede comprar de manera digita –Y legal– en iTunes.

Editado bajo el sello One Little Indian, el álbum fue producido por la misma Bjork, quien en esta ocasión se hizo acompañar por Haxan Cloak, y el ahora (más) afamado músico y productor venezolano, Arca. El resultado: podemos decir que posee dos caras; una solemne e introspectiva, más elevada, cortesía de los múltiples arreglos de cuerdas y la dulce voz de la islandesa, (con la cual nuestra mente rememora el ‘Vespertine’ del 2001). Por otro lado, la segunda cara luce un poco más “suelta”, con sintetizadores y demás arreglos digitales en los que se nota la mano del venezolano.

*Escucha “Stonemilker” en el siguiente reproductor*

El inicio del disco es solemne y dulce, algo así como mirar una aurora boreal antes de un amanecer en Islandia (creo): Primero, “Stone Milker” y después “Lion Song”, cada una con más de 6 minutos de duración reflejan el lado más conocido y aplaudido de Bjork. Después viene “History of Touches” y la atmósfera dulzona del comienzo se disipa un poco –Se nota aquí la aportación de Arca–, pues los sintetizadores la vuelven más luminosa y dinámica.

En “Blake Lake” se regresa al uso de las cuerdas y los entornos de oscura melancolía (que en cierto punto, rompen y se convierte en tensión pura) envuelven el oído nuevamente. Sí bien se puede hablar de ambientes creados entre una o más canciones, (salvo un par, el resto no dura menos de cinco minutos) el LP en ningún momento se siente monótono, pues aún en la misma canción, es posible distinguir diferentes momentos. “Family”, tema que escribió en colaboración con Arca y situado justo a la mitad del material, sigue una línea parecida a su antecesor: evocación, cortesía de arreglos de cuerdas que se ven interrumpidos con la participación casi protagónica de las percusiones y que por momentos, ceden ante el sonido del violín o de los arreglos vocales.

En “Not Get” se aprecia una mayor cantidad de sonidos, mismos que van desde marcadas líneas de bajo, hasta sofisticados arreglos de cuerdas y alguna intervención del sintetizador. Y sí, es otro corte escrito junto al venezolano, cuya mano se nota de inmediato mientras la voz de Bjork es la misma de siempre: suave, encantadora, casi siempre armonizando perfecto con la melodía. “Atom Dance” cuenta con la participación de Antony Hegarty en las vocales; musicalmente hay progresiones que ocultan un poco la ejecución de los instrumentos de cuerdas. “Mouth Mantra” sigue más o menos el mismo camino y “Quicksand”, más luminosa y a menor volumen, completan el cierre de uno de los discos más esperados del año.

Siempre me pareció que la música de Bjork, dulce y melancólica, en el fondo esconde algo más, algo perturbador pero irresistible: ‘Vulnicura’ es muestra de eso. Si bien quedó atrás la innovación tecnológica de ‘Biophlia’ (2011), la constante sigue siendo la experimentación, una que produce sensaciones a cada instante y que ha sido una variable incesante durante la carrera de una de las artistas más multifacéticas y enigmáticas de la actualidad.