[Soundtrack] “Boyhood”: La historia que ya todos conocemos


Por Venancio Villalobos | @Luisveyasi

Doce años de vida merecían ser acompañados por la música que definió a nuestra generación; desde la adolescencia, hasta una turbulenta entrada a la vida universitaria, y en esta ocasión (Como muchas otras) Linklater vuelve a llevarse nuestro cariño y aprecio con la historia de Mason, un niño que va creciendo, desarrollándose, y aprendiendo a lo largo de su vida y el filme.

Hijo de padres divorciados, –entre estos, una figura paterna con la mentalidad de un universitario que no puede sentar cabeza y una madre que tiene la desdicha de siempre fijarse en hombres alcohólicos– Mason crece entre todas las situaciones que vive un niño en un ambiente hostil y a veces descontrolado; disfruta de un paseo en bicicleta, descubre el sabor de la cerveza, conoce el amor, se aventura un poco con la marihuana, tiene conflictos respecto a lo que hará de su vida, recibe regaños por sus llegadas tardías a casa exhibiendo su aliento alcohólico, y además, tratará de decidir qué carrera estudiar en la universidad.

Cualquier persona mayor a 18 años conocerá ésta historia, ya que Richard Linklater se encargó de en tan sólo 3 horas, narrar nuestras vidas y nuestros conflictos… de cuando tenemos 12, 16, o hasta 18. Y que mejor manera de hacerlo que con un soundtrack que indudablemente acompañó muchos de nuestros momentos clave, todo esto mientras nos dedicábamos a crecer y aprender un poco de esto llamado “vida”.

Empezamos el filme con la más que reconocida “Yellow” de Coldplay, siendo perfecta como acto de entrada a la cinta, que igual al OST, se trata de un vaivén de emociones y cambios repentinos, a los que continúan canciones que marcaron generaciones y que solemos mantener en nuestra memoria como lo son “Hate To Say I Told You So” de la banda sueca The Hives y “Crazy” de Gnarls Barkley, temas que acompañan al joven Mason en sus momentos de niñez, libertad absoluta, y desconocimiento completo por los problemas que la adolescencia conlleva.

La letra de las canciones, –así como de las que ilustran las escenas mostradas en pantalla– nos sirven como impulsor para transportarnos a esas épocas de nuestra infantil inocencia, sumando luego los cambios que representa la pubertad, expresados acertadamente con “Do You Realize?” por parte de los Flaming Lips.

Los cortes musicales que siguen la vida de Mason resultan de lo más apropiados para representar el transcurso de los años: canciones “comerciales” como “Good Girls Go Bad” de Cobra Starship y “Somebody That I Used To Know” de Gotye aparecen en el largometraje para recordarnos por qué estábamos tan hartos de escucharlas en cualquier fiesta de preparatoria al igual que Mason. También existen temas que bien podrían musicalizar cualquier rompimiento amoroso, (“Hate It Here” de Wilco y “She’s Long Gone” The Black Keys) no digamos aquellos tracks que funcionan a la perfección cuando uno se encuentra perdidamente enamorado (“Cold We” de Cat Power o “I’ll Be Around” de Yo La Tengo). La selección es gloriosa.

No sé ustedes, pero gracias al maestro Linklater me es imposible viajar en carretera, escuchar “Hero” de Family Of The Year, y no sentir un poco de nostalgia.