Cohabitantes del Ritmo. Una Biblioteca Pop – “Nunca dije que fuera profundo”


Por José Luis Justes Amador |

Así tituló Jarvis Cocker, el líder y letrista de Pulp, una de sus canciones en solitario. Irónico, como casi todo lo suyo, viniendo de uno de los letristas más profundos de los años 90. Y más irónico todavía cuando en las notas finales, las que comentan la mayoría de las letras, Cocker simplemente escribe al referirse a esa canción “quizá pida que inscriban esta frase en mi lápida”.Aunque, y sin dejo de ironía, escribe en la introducción a este libro que recopila (la mayoría de) sus canciones que “las letras no son poesía: son las letras de una canción”.

Lou Reed, Scott Walker, Leonard Cohen, Lee Hazelwood, Jim Morrison, Dory Previn, David Bowie, Mark E. Smith, Nick Cave, Jeffrey Lewis, Will Oldham y Bill Callaham conforman la lista que da Jarvis Cocker de letristas que logran algo intelectualmente estimulante en sus canciones. Lista en la que está, aunque no lo dice porque en su humildad no se incluye. Al igual que olvida incluir el dato de que ahora Jarvis tiene dos ocupaciones: músico y director editorial de la división de poesía de Faber & Faber. Algo que no está nada mal siendo un puesto que ya antes habían ocupado autores de la talla de T. S. Eliot.

Disco 2000 by Pulp on Grooveshark

¿Por qué “Madre, Hermano, Amante”? ¿Por qué no “Letras (casi) completas de Pulp y Cocker”? ¿Por qué no “Las letras de Jarvis Cocker que pueden leerse como pequeños relatos sobre la cotidianeidad en un suburbio de clase media baja en la Inglaterra tacheriana”? ¿Por qué no esos o cualquiera de los otros mil títulos que hubiera podido tener este libro? Por una razón muy sencilla. Cocker, como el lector, no acaba de saber que título debería llevar el libro que estaba a punto de dar a la imprenta y decidió, al darse cuenta de que eran las rimas (que se pierden en la traducción al español) más usadas en todas sus letras, titularlo así.

“Fucking Song” pierde en su traducción al español (“Canción para follar”) el juego de palabras (“Una pinche canción”) y mantiene en cambio la particular visión cockeriana sobre el estrellato y la relación del músico con el fan.

Cocker, que puede no ser un poeta aunque se acerca, es, sin lugar a dudas un gran cuentista, sus letras son pequeñas descripciones de una Inglaterra concreta en unos años concretos que podrían –y eso les da todo el valor– ser estampas de una adolescencia (y conforme pasaron los años una madurez) con las que cualquier escucha (y en este caso lector) de Jarvis Cocker puede identificarse. Y, Jarvis, como todo gran escritor, está en todas y cada una de sus obras. Para muestra vale un botón. Podrían haber sido estas u otras canciones.

“I spy a boy, / I spy a girl. / I spy the worst place in the world, / in the whole wide world”. Esa letra resume perfectamente la visión del mundo y de las letras de Jarvis. Se trata de espiar el mundo, el del suburbio y el de la adolescencia y juventud, a través de experiencias que sean entendible (y asumibles) por todos. Sea lo que sea (la primera vez, los insultos de los tipos fuertes de la escuela, las campañas de caridad, lo jodido de no tener planes el viernes en la noche y todo eso que todos –casi todos- hemos vivido alguna vez), todo es motivo de la visión y las letras de Cocker.

“Well, what else could I do? / I said ‘I’ll see what I can do’”. De eso se tratan las letras de Jarvis, de las que escribió para Pulp y de las que escribió para él. De espiar un mundo, un mundo no muy agradable y de hacerlo comprensible para todo o, como él mismo explica al final de la introducción, “filtrarlo y encontrar algo de belleza en todo eso”.

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“Deslizándome por la vida con encanto” (“Sliding Through Life On Charm”) es una canción que Cocker escribió para Marianne Faithful (¡¡¡¡a la que había conocido en un programa en el que actuaron ella, Jarvis ya en solitario y Metallica!!!!) y que hablando de ella habla también de sí mismo. El título es perfectamente aplicable a Cocker, el chico feo que sólo puede ser notado a través de su encanto y su ingenio.  “Me pregunto por qué en estos tiempo no se enseña nada útil en el colegio. Por ejemplo, cómo caer en desgracia y deslizarse con elegancia de un pedestal en el que no pedí jamás estar en primer lugar… deslizándome gracias a mi encanto”.

“Fucking Song” pierde en su traducción al español (“Canción para follar”) el juego de palabras (“Una pinche canción”) y mantiene en cambio la particular visión cockeriana sobre el estrellato y la relación del músico con el fan. Una relación que viene a decir que con la estrella siempre se puede estar. Basta con apretar play y allí estará la estrella para cantarte esa canción para follar siempre, siempre, siempre. Tantas veces como repitas la canción.

Y “Madre, Hermano, Amante”, como todos los libros auténticos, tiene una nota triste, muy triste. “Be there at two o’clock by the fountain down the road”, dice en algún momento de “Disco 2000”, invitando a la Deborah de la canción a reunirse en el año 2000. La Fuente, dice Cocker en las notas finales, “por desgracia fue demolida en 1998”. Y el año pasado, 2014 ya después de publicado el libro, murió Deborah Bone, la chica que, ¡realmente!, había nacido con una diferencia de horas con Jarvis y que estudió con él la primaria. ¿Qué habrían dicho los comentarios a las canciones? Nunca lo sabremos pero Deborah Bone, aun siendo Dama del Imperio Británico y una de las personas que más conciencia crearon sobre el cáncer infantil en Inglaterra, será para siempre Deborah, la chica que nunca se reunió con Cocker en la fuente.

Y una advertencia final, que debería estar al principio, escrita en letras naranja sobre el café oscuro de las tapas: “Por favor, no lean las letras mientras escuchan el álbum”. Las letras no como las canciones de un grupo, sino como un estado de ánimo, muy personal y muy universal al mismo tiempo, que se quedan grabadas de otra manera al escuchar los discos. Todo es cerrar el libro y volver a la discografía de Pulp. Y sí, el nivel de perversión es alto, la mejor manera de llevarse a Jarvis Cocker a la cama.

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Ficha
Jarvis Cocker
‘Madre, Hermano, Amante’
Reservois Books, Mondadori, 2012.

“Cohabitamos el ruido, el filo de los altoparlantes” (Daniel Bencomo)
‘Cohabitantes del Ritmo. Una Biblioteca Pop’ es una columna de José Luis Amador Justes