Bloc Party: el temor del querido e inesperado quinto disco


Por Uziel Palomino | @uzielpalomino

Hace varios años y en relación al lanzamiento de ‘Four’, escribí sobre lo necesario que era escuchar un nuevo disco en el que Bloc Party pagara su deuda pendiente luego de un álbum apenas pasable, y además, redimir su acto con quienes vieron en el ‘Silent Alarm’ de 2005, un objeto discográfico que más allá de fungir como uno de los debuts más exitosos para un conjunto británico, era en realidad un material que influenció a innumerables grupos del Reino Unido y el resto del mundo no sólo musicalmente, sino que les permitiría abanderarse de forma unánime con el indie que inundó a la industria en esa década.

Se anunció hace horas un nuevo trabajo de Bloc Party, y no es que no me emocione pensar en la idea de un regreso “inusual” en el que podrían sorprender con un álbum de cinco estrellas rodeado de cientos de reviews positivos, pero desde la salida de su más reciente título mi conclusión se redujo a considerar éste último como una bonita e informal despedida por parte del cuarteto londinense.

No me malinterpreten, me mama Bloc Party, siempre he creído que su primera grabación es perfecta, aún la escucho y jamás me aburriría de hacerlo, es esa banda que tengo en mi lista de favoritos… pero hablar de un quinto LP del que no sabríamos qué esperar, es arriesgado; Kele Okereke se encuentra girando de forma solista y con una placa en la que prefirió tomar la electrónica como género principal. ‘Tricks’ es un buen disco, es incluso la muestra clara de que el inglés sabe separar cada uno de sus proyectos, pero quizás el miedo anticipado por un material mediocre es lo que no me convence.

¿Qué sabemos entonces? Según Kele, la banda contempla 18 canciones en este primer proceso de composición –y que lógicamente se reducirán considerablemente–, se trata de algo “diferente a lo que han hecho antes”, y el primer mini adelanto ya sonó en radio: “Exes”. ¿Y a qué suena? Bueno, bastante acústico, aunque esperaría que el disco no fuera así exclusivamente.

Puede ser egoísta pensar como “innecesario” un quinto disco de una de las agrupaciones más trascendentes de la década pasada, así que optaré por no hacerlo, pero ya sea que se trate del magnífico regreso de una de mis bandas favoritas (y no sólo mía), o del desastroso resultado de un material discográfico inesperado, es un hecho que la industria y los fanáticos están mirando, aunque es posible que esto sólo pueda ser el desenlace más tibio y desabrido que tengamos de Bloc Party en los próximos días. Ojalá que así no sea.

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