Helado Negro: “no sólo estoy en mi dormitorio esperando por un hit”


Por Uziel Palomino | @uzielpalomino

Con pintura multicolor en el rostro o sin ella, Roberto Carlos Lange, a.k.a Helado Negro, es actualmente, uno de los representantes más propositivos del género de la electrónica y sus derivaciones, como bien lo pudieran ser el chillwave o un electropop hipnótico y moderadamente oscuro creado desde su estudio en casa. El nacido en Florida e hijo de inmigrantes ecuatorianos nos comparte su duplicada personalidad y el cómo la ha grabado en Double Youth’, su último lanzamiento.

Desde que vi la portada de tu nuevo disco me gustó bastante, además, ha sido muy llamativa, ¿qué hay detrás del arte?

Es parte de la noción de ‘Double Youth’ y de mi música en general; sabía que en esa foto, la de la portada, aparecía con mi primo, pero nunca logré recordar por qué estábamos pintados de la cara, si estábamos en una feria, en algún juego, o simplemente en la casa. Entonces decidí hacer un imaginario de mi juventud y rehacerla en una historia nueva, así como con mis canciones. Es súper chévere controlar eso.

¿Además del título, los temas del álbum hablan de un binomio o dualidad latente en ti?

Correcto. Se trata de jugar a ser joven de nuevo mientras también se es viejo y conformar una identidad a la par. También es el momento en el que expreso mi doble personalidad, la cual va desde mi cultura, mi origen, mi lenguaje y mi conocimiento.

Al final, eres un creador, y como uno, recurres a diferentes métodos. Es como ser un escritor de novelas, pero en vez de publicar un bestseller, publicas un disco… que también esperarías que fuera muy vendido.

¿Podríamos considerarlo entonces un disco concepto?

Creo que todos mis materiales están entrelazados por la representación de las memorias y lo fantasioso de ellas. Las letras siempre están formadas por la imaginería que sale de alguna época de mi vida, aludiendo muchas veces a acontecimientos que nunca sucedieron y alternándolos con episodios reales, aunque en este álbum fui más explícito con esa inspiración. Así que con respecto a tu pregunta, puede ser, si así lo fuera, todos mis discos lo serían por esa forma de componer.

Con el paso del tiempo y la transición entre materiales, tu voz tiene más presencia que antes, ¿a qué se debe?

Sonará extraño, siempre he hecho música de la misma forma, aunque ahora me propuse no pensar tanto cuando estaba produciendo el disco; antes trabajaba mucho mis canciones y saturaba la mezcla, a veces hasta me hartaba, luego escuchaba el resultado y aparecían detalles que no me agradaban. En este disco me dejé llevar y mostré una faceta más natural y más ligera, incluso con los idiomas y el manejo del spanglish, creo que va por ahí el uso de la voz.

Y hablando del tracklist, ¿cuál es la canción más significativa del ‘Double Youth’?

Te podría decir que todas, aunque “Ojos Que No Ven” tiene una experiencia muy bonita detrás y que se relaciona con este concepto de juventud del disco: el padre de un amigo perdió la vista, y en su vida adulta nos aseguró que al estar ciego, ninguna de las personas cercanas a ti envejecerá y por ende, permanecerían así siempre; como las conociste en un inicio. Y creo que es cierto, incluso si hablamos de cómo es que mantenemos nuestras relaciones personales… los problemas, preocupaciones, etc., envejecen todo.

helado negro 3

Estas canciones nacen de tus memorias, ¿pero sueles recordar lo que sueñas?

No siempre, aunque creo que algunas veces esa fórmula o construcción me ayuda a componer e imaginar narrativas bajo la lógica de un sueño, la cual realmente no existe, sin embargo aparece y todo puede ser tan repentino e inusual como uno quiera. ¿Puedes imaginarte a un perro comiendo fruta dentro de una piscina y que luego, cambien los colores del agua sin razón? Aparece una sandía, luego otra, y ya no sé ni lo que te estoy diciendo. Eso es no tener sentido, y esa es la “Ilógica” que me gusta seguir cuando hago canciones. Al final, eres un creador, y como uno, recurres a diferentes métodos. Es como ser un escritor de novelas, pero en vez de publicar un bestseller, publicas un disco… que también esperarías que fuera muy vendido.

El concepto de juventud lo es todo para el disco, pero si hablamos acerca de los recuerdos de ser joven, quizás muchos se concentren en sus primeras fiestas, las veces que se embriagaron, y hasta aquella vez en que no supieron dar un beso, ¿cuál es el mejor recuerdo que tienes de esa etapa?

Demasiados, es posible que todos vivimos las mismas cosas, pero también vivimos momentos claves que te marcan como adulto después; no sé si este sea el mejor recuerdo como tal, pero algo muy impactante para mí se remonta a la primera vez que fui al Ecuador, creo que tenía 7 años, era un niño nada más. Antes de esa visita, siempre estuve viviendo en Estados Unidos, y al enfrentarme al choque cultural y social de mi país, toda la perspectiva que tenía del mundo se transformó. Dejé de pensar como un niño americano, comencé a ver que no todo eran barras y estrellas. Imagino que eso fue un golpe fuerte en mi cerebro.

Por tu forma de componer, grabar y producir, podríamos decir que formas parte del movimiento del bedroom pop, ¿te sientes así?

No sé, creo que tener un estudio en casa me hace parte de ese grupo, pero también creo que ese movimiento siempre ha existido, que se haya hecho más comercial últimamente es otra cosa. Lo que ha cambiado es la tecnología que ahora tenemos al alcance y las posibilidades de grabar con mucha calidad desde un dormitorio y sin acercarse a un estudio costoso. Al final, lo más valioso es el sonido y no cómo se hizo. En teoría sí, pero creo que voy mucho más allá de eso, es decir, no sólo estoy en mi dormitorio esperando por un hit.