[Reseña] Florence + The Machine – ‘How Big, How Blue, How Beautiful’


Por Samuel Nava | @stupidtobegin

La prueba del tercer disco es un reto que no todos logran superar, y para muchos, representa el principio del fin. Afortunadamente no es el caso de Florence + The Machine, quienes presentan ‘How Big, How Blue, How Beautiful’, un trabajo “diferente”… con todo lo que eso pudiera implicar.

Si bien es cierto que Florence Welch es una de las intérpretes favoritas de medio mundo, pudo darse “el lujo” de probar algo diferente sabiendo que no correría un riesgo mayor; sabíamos que a sus fans les gustaría y que la crítica, aunque sorprendidos, la recibirían de buena gana… y seguramente, ella lo sabía también.

El cambio de rumbo en el estilo de Florence va desde la elección del productor, y es que decidió trabajar con Markus Draves, quien ha hecho cosas con artistas como Arcade Fire y Mumford & Sons. No es casualidad que muchos de los comentarios comparen el nuevo sonido de los ingleses con el de los canadienses de Will Butler. Conocido porque hace llegar a las bandas hasta nuevos horizontes musicales, Draves consiguió algo similar en esta ocasión.

Los recursos musicales y las atmósferas logradas durante la reproducción son parte de la madurez de la banda, quienes pueden darle diferentes matices a un mismo color. Sin embargo, la mayor diferencia entre este material y los dos anteriores es la calidad e intensidad de las interpretaciones de la guapa rojiza; parece que dejó atrás el melodrama y se puso más seria, se dedicó a escribir de manera más madura y el resultado es un álbum menos espectacular pero más aterrizado. No se trata del mejor disco de los ingleses –quizás–, pero sí un parteaguas en su carrera.

Musicalmente, sus canciones tienen menos ganchos, y sencillos como “Shake It Off” ya no caben en esta nueva entrega. Quizá lo más cercano a dicho sencillo es “Ship To Wreck”, el tema que abre el título y que además, es una trampa; se trata de la balada más rítmica y pegajosa, una que ya no encuentras a lo largo de los 13 temas restantes.

Pese a la uniformidad de ritmo y estilo, de cada track se puede rescatar algo; por ejemplo, en “My Kind Of Man”, lo mejor es la actitud y la personalidad con la que interpreta un tema que en apariencia, debería ser la típica balada de desamor. Luego viene la homónima al álbum: aquí que nos quedamos con los arreglos y la instrumentación soul que es explotada al máximo. “Queens Of Peace” es otra de nuestras favoritas, y es que los arreglos casi solemnes –y los coros–se quedan pegados en la mente por un buen rato… el resto son baladas en las que Welch exhibe su capacidad vocal.

Ahora, sólo es cuestión de tiempo para ver si lo que hoy nos vende la londinense en ‘How Big, How Blue, How Beautiful’ es su “verdadero yo” o sólo un paso más para alcanzar su propia esencia. Sea cual sea la respuesta, ahora sólo queremos volver a escuchar este disco.

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