[Reseña] Four Tet – ‘Morning / Evening’


Por Jona Moreno | @Jonamorenoc

Para este segundo semestre de año, Kieran Hebden, mejor conocido como Four Tet, nos regala dos ácidos, cansadores y torcidos temas bien grabados en un álbum (sí, sólo 2 “canciones”). Trabajando desde agosto del anterior año e inicios de este 2015, a base de laptops, Ableton, sintetizadores y audios grabados, nos presenta ‘Morning/Evening: frités, frités y frités es lo único que podemos escuchar. Sin duda, sus anteriores producciones no distan de ser muy diferentes, aunque no es momento de indagar en eso.

Es posible encontrar aquí una faceta más o menos bailable, algo más peculiar, agradable de digerir y en donde no necesariamente tienes que darte un mega blunt para poder entender. ¿De qué va el material? son dos tracks largos (muy largos), o mejor dicho lados, y en donde claramente no es fácil reseñar o rescatar mucho de ellos. Donde la monotonía general de la acústica se vuelve una idea ambigua de procesar; o es una simple base sin ritmos bailables; o sonidos meramente aleatorios manipulados por secuencias incrustadas; o música para junkies, como lo quieras llamar.

Morning Side es el track con el que abre su nueva producción. Así estuvo el trip: los primeros minutos me transportan a la isla de Goa (realmente nunca he estado ahí, pero debo confesar que antes asumía que estaría lleno de gaitas, jarrones hermosos a la vista y llenos de rica fresca agua filtrada, mantas coloridas con ilustraciones de Shiva, Ganesha y mujeres semi desnudas bailando al beat de Gataplex o Rinkadink). Influenciado por psytrance de Israel y alrededores, estaba en esa etapa que hacía clavarme demasiado en los ritmos y donde llegué a topar cosas tan raras y experimentales que se acercaban mucho lo nuevo de Four Tet. Beats y rítmicas no necesariamente bailables pero que sí conectan; alguna parte del cuerpo y la mente siempre terminarán haciendo clic… y las influencias venían de muchos lados: Tokyo, Israel, Brasil, Tel Aviv, Sudáfrica… sonidos que de alguna manera se interconectaban y pretendían sonar a los grandes que forjaron alguna vez el Goa Trance y toda esta esencia plur o “buena ondita”… como decía la chaviza en ese tiempo.

La secuencia primordial del primer tema mantiene como base un cántico, esa voz cansadora y repetitiva que es lo más parecido a cuando va despegar el ajo que acabas de comerte; alteraciones de loops que parecen nunca explotar; oleadas que se oyen venir y sólo se mantienen a lo lejos. De esta manera, Four Tet se mantiene en una experimentación sonora en la que va más allá de sólo oír la lírica (pues en realidad, no creo que se entienda a la perfección lo que se dice o si tenga sentido). Las sincronizaciones y la forma en que juega con los sonidos, y el trasfondo del track hace que te pierdas sin percibirlo, te jala hacia una escenografía agradable pero incierta.

Para el minuto quince las voces desaparecen y es como pasar un filtro o ver qué hay del otro lado del portal: un mundo lleno de frescura digital. Se percibe una cuenta regresiva como si algo estuviera por culminar; como la línea de vida que se apaga en el hospital; ecos y sonidos precargados que posiblemente usabas como alarma en tu Nokia 3220… y así es como finalmente va diluyéndose, después de veinte minutos.

Por otra parte, Evening Side, al minuto tres es donde pensé que podría cobrar la fuerza que careció el primer lado; reverbs que suenan a lo lejos y sonidos que me recuerdan a Goron City de cuando jugaba Zelda en mi 64. Para el minuto doce, manteniendo el mood anterior y sólo aplicando secuencias suaves, indirectamente se va trazando una línea que se incrementa, hay percusiones y ahora sí, eso que tanto esperaba se acerca: a partir del minuto quince, se muestra un lado más industrial que se puede bailar, siendo pesado y denso como la niebla. Algo oscuro, muy grunge, pareciendo un sample a Open Eye Signal de Jon Hopkins; constante, fuerte y con mucha energía. Después de esta “atascadéz”, parece envolverse el sonido en un túnel por más de tres minutos y luego desaparece.

No diré que se trata de un mal material, pero sin duda, no es lo mejor que escucharemos en el año. El trabajo de Four Tet cuesta entenderlo, y es necesario darle varias repasadas para poder asimilarlo. Y ahora, si lo tuyo es ser el clavado que va en la vida por ahí diciendo siempre tener los más raros y mejores gustos, -y sobretodo nada mainstream- y eres súper fan de Ricardo Villalobos, esto es para ti. Date estos 40 minutos y explótate los sesos, que a fin de cuentas no tienes nada mejor que hacer. Y aunque lo tuvieras, realmente no lo harías.