[Reseña] The Chemical Brothers – ‘Born In the Echoes’


Por Jona Moreno | @Jonamorenoc

¿Cómo das entrada a uno de los más grandes referentes en la música electrónica sin pasarte por toda su discografía y hablar sólo de su más reciente lanzamiento? Bueno, ‘Born In The Echoes’ no es necesariamente un material “nacido de los ecos del pasado”, pero algo hay de eso, algo de lo que han venido haciendo a lo largo de un par de décadas bien sonorizadas, y eso, es quizás una forma de hablarlo.

El dúo electrónico-británico sacó a la luz “Sometimes I Feel So Deserted” para los últimos de abril, este fungió como primer sencillo y ya se nos avisaba de lo que podríamos encontrar en su nuevo material. A cinco años de haber publicado ‘Further’, y cuatro del soundtrack que armaron para Hanna, hoy día es difícil cuestionar su trabajo o tratar de encontrar margen de error, ya que tienen creando un poco más de veinte años (¿qué se les puede cuestionar?), y aunque el sonido actual no termina por cuajar o ser muy revolucionario para este 2015, en esta época de millenials todo se vale.

Encontramos 11 tracks en el Born In The Echoes’ y parece que los noventas (la década) es sinónimo de “ir a la segura”, pues a esto sabe el inicio del álbum: lo tiraron bien bailable, nada clavado y hecho para entrar a todos los malditos oídos del presente. “Go”, el segundo sencillo, va de cuatro minutos con una grandiosa colaboración de Jonathan Davis. ¿Jonathan Davis? (No, no es el vocalista de Korn si es que remotamente lo pensaste. Calma) Así era su nombre, pero quizás por la misma confusión que acabas de vivir, él también se cansó y decidió cambiarlo por Kamaal Lbn John Fareed… o sea, Q-tip. Viejo rapero estadounidense que logra darle ese toque de frescura neoyorquina.

Tom Rowlands y Ed Simons decidieron volver a los 90’s, ya lo dijimos, e indudablemente, es lo que mejor saben hacer, aunque claro, adaptándose a las nuevas tecnologías y dándole un revival potente como en su tiempo lo hicieron actos como Fatboy Slim o Daft Punk. Por otro lado, gente como St. Vincent, Beck y Cate Le Bon son sólo algunas de las colaboraciones que forman parte de los exquisitos temas de este más reciente disco; ritmos tan pesados y con una atenuación muy oscura que el mismo Gessaffelstein (un dj de techno francés) pareciera tuvo algo que ver; o referencias tan cósmicas y fuera de este planeta que sin duda el gran maestro Juan García Esquivel estuviera muy orgulloso de escuchar.

Para los puristas o pseudo curadores musicales de barrio, esta octava placa de los británicos sólo los acerca a una retrospectiva donde es claro ver que todo, a fin de cuentas, se adapta, cambia y evoluciona al pasar de los años. Para los haters, siempre habrá mucha tela de dónde cortar: que porque no se parece nada a “Do it Again” o “Salmon Dance” (hago referencia a estas rolas ya que muchos piteros creen que su sonido sólo va de esto); o por qué estos dos tipos siguen cansando después de veinte años si ahora existen cosas tan gloriosas como el EDM… cuando bueno, ahí, en el electronic dance music, la calidad es lo que menos nos importa lamentablemente.

“Under Neon Lights” siendo el tercer sencillo, reventó y por muchos motivos, ya que desemboca toda la fuerza del disco, aunado a eso, escuchar las guitarras y voz de Annie Clark hacen una mezcla extravagante entre gaitas, sintetizadores, y unos akai para formar un sonido nada duro de roer y fácil de bailar. De esta manera “Eml Ritual” es el siguiente en orden, con voces de Ali Love y retumbando hasta la glándula pineal. Al son de unos cascabeles infernales y transportándote a esos mismos sonidos desesperantes e industriales que escuchabas en el videojuego de Contra, el track finaliza para darle paso a ‘I’ll See You There”. No es de lo más clavado que escucharemos, pero, ¿seguros que es un sonido adelantado a su época, o algo nuevo?, ¿Es simplemente una mejor versión de lo que haría Raja Ram & Simon Posford en Shpongle? (Escúchenlos). Todo puede suceder.

Con “Just Bang” pasa que es puro techno al estilo británico, específicamente hecho para sincronizar movimientos ríspidos en las pistas de baile, así de sencillo. “Reflexion” es una maldita bomba: te traba la quijada y es el climax que provoca tus movimientos, ¿por qué? porque así es tu genética, en función de los BPM’s que tiran este par.

El track homónimo al disco es sensato, unos cuantos claps seguidos de fuertes percusiones que explotan durante varios segmentos hasta desvanecerse con “Radiate”, lo más ambiental y espacial de esta entrega. Finalmente, “Wide Open” es la faceta pop, dulce y agradable que muestran en la placa, una colaboración con Beck cálida e impecable. Tranquila y atmosférica.

Sin demeritar lo asombroso de sus colaboraciones o lo muy bien producidas, The Chemical Brothers distan mucho de ser la joya para este año: el revival es bueno, y nos deja un mejor sabor de boca el saber que no están muertos y siguen produciendo este tipo de cosas, aunque siendo sinceros, no sueltan del todo ese sonido añejo que ya los caracteriza, pero tampoco saltan completamente del otro lado de la línea para sonar a algo diferente.