Camilo Vega: “Cuando la justicia tarda tanto y se demora, ya no se le puede llamar así”


Por Uziel Palomino | @uzielpalomino

A lo largo de una discografía “breve” pero muy nutrida, Camilo Vega se ha expuesto como uno de los cantautores con mayor peso lirico en su natal Perú, y por ende, en toda Latinoamérica; sus letras, como muchas, se basan en lo que el “amor” puede escribir, sin embargo, no se trata de ese amor común; ese amor cursi; ese amor sobreexplotado; ese mal llamado sentimiento que engendra mariposas; esa desgajada conmoción que se escucha en los listados pop de cada fin de semana. Y al contrario, sí de este entendimiento por el otro: como individuos, como sociedad, como una empática comunidad que denuncia, que protesta, que vive por el otro y que de alguna forma, minúscula o gigante, imperceptible o notoria, provoca ecos y retumba en la consciencia social.

Su más reciente lanzamiento (o mejor dicho, relanzamiento) al lado de Juan Manuel Torreblanca, relata con mayor determinación el tema de la justicia –o la injusticia– vivida en Perú, y que por la naturaleza del nuevo colaborador, se extiende a México… aunque finalmente, ¿quién dice que esto no es un mal que ataca a toda América Latina?, ¿Algo muy de nuestro continente?… algo de todo el mundo. Hablamos con Camilo acerca de su nuevo sencillo y video para “INJUS”, tema que originalmente se desprendía de su ‘No Hay Marcha Atrás’ de 2013.

¿Cómo ha ido la promoción del disco?

Le ha ido muy bien, ha habido indicadores favorables que nos dicen que el disco está sonando fuerte; un par de canciones estuvieron en rotación en MTV y además fueron utilizadas para series de la misma cadena, eso sirvió mucho, pero te cuento: en Perú hay un reto aún más grande y es el de sonar en FM; si no haces cumbia, salsa o reggaetón, es complicado figurar, y el segundo single –el homónimo al disco–, estuvo programado durante mucho tiempo varias veces al día. Veías a la gente en el autobús de repente moviendo los pies y escuchando la canción.

Sobre el estreno de “INJUS”, ¿por qué relanzarla al lado de Juan Manuel Torreblanca?

Eso fue algo peculiar, mira, hay una productora audiovisual en Perú que le ha trabajado mucho a artistas como Café Tacvba, Gepe, etc. y salió la oportunidad de realizarle un video a Torreblanca; por otro lado, ya nos seguíamos antes por redes sociales, nos ubicábamos, y escuchábamos el trabajo del otro, pero en las coordinaciones de su viaje a Perú, surge la posibilidad de hacer el featuring sobre una canción mía que también se trabajaría con la misma productora. Viene a Lima y lo demás se cuenta solo, además, él ha tenido un gran nexo en el país y su recepción es muy buena.

¿Por qué escoger esa canción y no otra del mismo disco?

Hubo dos motivos, el primero era meramente estético: cuando pensamos en qué canción podríamos interpretar, también pensamos en la tesitura vocal de “Juanma”, y ésta acompaña perfecto la seriedad y solemnidad de “INJUS”. El segundo motivo fue temático: la injusticia nos atañe mucho a todos, especialmente y como latinoamericanos, a todos los que habitamos esta parte del continente, y pues, en México, hablar del tema es también cosa de todos los días. Es necesario. También sanador.

…nos han malacostumbrado y anestesiado los oídos con tanto sonido comercial, porque cuando una canción no habla de amor y sí de un fenómeno social, ya se cree que es protesta […] Sonará desafiante, pero creo que el arte es el camino: si todo lo que conocimos en la escuela o en la vida, hubiera sido a través del arte y el juego, hubiéramos aprendido mucho mejor”

¿Cómo distribuir los arreglos y en teoría, el trabajo de una “nueva” canción?

Tuvimos que rehacer un buen porcentaje de todo el tema, o más bien, arreglarlo. En el disco, soy yo quien canta la pieza sin ningún acompañamiento, entonces hubo que grabar de nuevo y repartir los versos por igual. Por otro lado, jugamos mucho en el estudio y él tenía mucha libertad con respecto a la canción, prácticamente propuso todo lo que se le venía en mente… se le nota que además de músico es un buen productor. No fue complicado: introducimos líneas de piano, cantamos con variantes, y sólo la pasamos bien.

Y también grabaron un video sencillo pero muy directo: una plática entre dos amigos, sentados a la mitad de un bar y que bien se podrían estar quejando de cualquier cosa… es algo de todos los días. Algo que todos hemos hecho…

Exacto, la idea del video tenía que ser muy simple, pero que al mismo tiempo, te llevara a algún lugar común: una conversación con un amigo. Por la misma sencillez del clip, intentamos resaltar con más fuerza toda la letra y que ésta no se perdiera entre los visuales… y sumado a eso, estas referencias del blanco y negro, lo old fashioned, y una cantina tradicional lo hacen aún más habitual, ¿Cuántas veces no hemos visto esa escena en películas, series o programas de tv? La diferencia es la charla; el tema; la preocupación de la falta o imperfección de la justicia.

“INJUS” es un tema fuerte y que revela mucho de lo que sucede a nuestro alrededor como sociedad, pero, ¿has sido cercano a una experiencia de este tipo?, ¿Has visto de cerca el confinamiento o la injusticia en este sentido?

No, no me ha sucedido, pero mi formación me obliga a incluirme dentro de estos procesos, a estar pendiente de los acontecimientos sociales y ver qué cosas se pueden mejorar en la región para hablar de ello en mis canciones. No es necesario que los haya vivido en propia piel, pero sí por otras personas cercanas, a través de la prensa, de los hechos, o de juicios que luego se hacen públicos: a lo largo de los últimos años, me he enterado de tantos casos de injusticia en donde sujetos inocentes viven situaciones humillantes y el estado ya no puede resarcir el mal que les ha provocado, esa misma impotencia me llevó a denunciarlo a través de la música, a denunciar esa gigante maquinaria de corrupción. O bien, hacerme presente en casos donde el infortunio impide la comprobación de inocencia o culpabilidad, y eso, termina perjudicando una sentencia que se aplaza mucho tiempo… y cuando la justicia tarda tanto y se demora, ya no se le puede llamar así.

¿Está muy jodido el sistema judicial en Perú?, ¿o es un síntoma que perjudica a toda Latinoamérica por igual?

Al final, es un tema de América Latina, pero si hablamos de Perú, sí, es lamentable: nunca se le ha podido asegurar justicia a toda la población, y si por alguna razón alguien debe recurrir al sistema judicial, la corrupción es lo primero con lo que chocas… de hecho, en varios estudios de percepción, uno de los principales males que ataca el desarrollo del país es eso, lo corrupto del sistema. Lo peor es que, la población la identifica, lo sabe, pero el cambio no ha surgido.

Y en una parte de la canción, hablas sobre números, cifras y hechos basados en ese tipo de estudios…

Sí, y la funcionalidad de mis temas va por ahí: tener un contenido explicito me permite no encasillarme en las estructuras tradicionales de la música. Podría decir que mis canciones son algo así como discursos sonorizados.

¿Eres un músico de protesta social o se trata de algo meramente personal? Finalmente, tu trabajo bien se ha transportado a lo que es público y nos es inherente a todos en muchos niveles…

Yo he estudiado música en casa y con profesores particulares desde pequeño, pero también estudié sociología por convicción, y luego de varios años, me nació comunicar mis ideas o discursos a través de la música, a través del arte y de ahí, masificar el mensaje, agrandar el canal… ese deseo se transformó en canciones. Esa necesidad nace mucho después de pasar por la escuela. En algunas de mis composiciones hay protesta, en otras sólo se trata de una simple descripción de un hecho que no está bien; lo que sucede, es que nos han malacostumbrado y anestesiado los oídos con tanto sonido comercial, porque cuando una canción no habla de amor y sí de un fenómeno social, ya se cree que es protesta, y claro, en algunos casos he escrito de esa forma, pero tampoco hay que satanizarla, mucho menos cuando se habla de un señalamiento sociológico que compete a todos. Protestar no es malo ni es bueno, depende siempre de cómo lo haga uno, y aunque la protesta esté satanizada, es necesaria y nos hace reflexionar.

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Al final es un ejercicio que nos compete a todos…

Sí, pero hay que tener siempre en cuenta que, cuando uno quiere ser figura pública, habrá detractores, y si mis composiciones llegan a ser malinterpretadas o atacadas, el costo es el mismo: el de vivir a la par de mis contrarios por hacer del dominio público ciertos señalamientos.

Al masificar el mensaje –cualquiera que sea– con la música que creas, ¿has percibido que tus argumentos o discursos trascendieron a través de las personas que te escuchan?

Eso es bien interesante, y la verdad es que lo he sentido más que nunca con el último single que promovimos: la canción se llama “Bonita”, y habla acerca de cómo cada mujer debe aceptarse tal cual es y cesar en esa búsqueda de estereotipos tan anglos… como este tema sonó en radio peruana, la cantidad de comentarios fue impresionante. Mi objetivo se dividía en dos: valorar lo que genotípicamente es propio de esta región, y terminar con ese anhelo por modelos tan plásticos de belleza. Creo que esa canción ha calado muy fuerte en la forma de entender la feminidad y liberarla de tantos estigmas en Perú.

Al mismo tiempo, me he dado cuenta que debo encontrar un balance entre hacer música masiva y música popular con contenidos que lleguen al imaginario colectivo, y en esta última es donde debo ceder un poco y no ser tan exquisito, y aunque me encanten los detalles, debo entender cómo se percibe la música popular en las plataformas y conciliarla con las rarezas que llevo pensando en muchos años. Así funcionó esa canción.

¿Será esa la fórmula para llegar al más grande himno social de Camilo Vega?, ¿Cuál sería esa composición privilegiada en este momento?

Creo que ese es el camino, porque lo siento también como una misión al haber estudiado y trabajado sobre ello, he viajado mucho tratando de generar una sociedad mejor al menos en esta parte del mundo con algo de música. Sonará desafiante, pero creo que el arte es el camino: si todo lo que conocimos en la escuela o en la vida, hubiera sido a través del arte y el juego, hubiéramos aprendido mucho mejor… así que si me preguntas cómo puedes cambiar la realidad de un lugar, claro que puede ser a través de la política, los programas sociales… sí, se puede, pero el arte cambia la manera de pensar de una porción enorme de la población como no te imaginas. Y si aún no tengo ese himno, algo que ha estado muy cerca de serlo, o quizás lo es y la historia lo juzgará, es una canción llamada “Sistemas Relativos” de mi primer disco.

¿De qué habla?

Es un manifiesto muy explícito de lo que pienso cuando satanizan un modelo económico y endiosan otro. Eso está muy mal, es ser demasiado subjetivo. Es una canción que te exhorta a dejar de pensar de esa forma: un país no debe funcionar en base a modelos económicos extrapolados; ninguno es el correcto y ninguno es satán. Es una forma de percibir la política y la economía en una sola canción. Es un discurso tremendo.