Esamipau!: “Como taco de canasta, entre más pegado y sudado, mejor… bailas porque bailas”


Por Jona Moreno | @Jonamorenoc

Hace pocos días hablaba con una amiga por chat, y entre que nos pusimos al tanto o decíamos las novedades que nos han pasado, surgió un comentario en la conversación que llamó mucho mi atención.

-“Oye tengo algo que decirte. Un gusto culposo. Y es algo bochornoso.”

En cuanto leí esto pasaron mil cosas por mi mente: lo más guarro, asqueroso y hasta morboso… es lo único que creí haría referencia al concepto que ella me daba. Obviamente sin apresurarme a nada y antes de decir o cometer un error, solo pregunté por qué decía eso.

-“Es simplemente una rola, escuché “Ginza” de J. Balvin una noche que salí: la pusieron en un lugar del centro, me gustó mucho, bailé y ahora la tengo en mi celular” ella me dijo. “¡Asombroso!” pensé, aunque no se lo dije. Me cuestioné “¿Cómo no bailar cuando te das un chingo de shots que hieren tu garganta cual tragafuego en un crucero?”, “¿Cómo no bailar si cuando tú lo haces, sueles verte mucho más sexy que otras (considero no deberías dejar de hacerlo nunca)?”, “¿Cómo no bailar reggaeton aunque tu bolso Moschino y tu IPhone plus que cargas, claramente le dicen a la sociedad que tú no deberías de hacerlo?”, “¿En base a qué lo clasifica esta puerca sociedad?

A mi percepción, es tan pendejo –o simplemente de muy mal gusto– estigmatizar, satanizar o hasta etiquetar una corriente musical o un sonido de forma negativa a estas alturas. Y esto no lo digo directamente por ella, sino que en la mayoría de las ocasiones, hay una cierta opresión o hasta discriminación al género por parte del mismo mexicano.

“Cuando estás una fiesta de techno o house, la gente baila, sin dudas, pero siento que llega un punto donde la noche se estanca y todas las rolas que mezclan suenan a lo mismo, y estas fiestas, las más tropicales, son un confeti de ritmos y raíces”

El ruidosón fue creado en el norte con María y José, Los Macuanos y Dorian Santos, entre más, claro. Ellos dieron a la luz una nueva opción para enriquecernos, una que hasta la fecha va conquistando más lugares y ganando plazas. De igual manera, el moombahton, el global bass e infinidad de subgéneros, coinciden en que son demasiado calientes, son de constante roce, y no sé por qué jodidos te hacen simpatizar ante el sonido o generar un clic cachondo a la hora del baile.

Pero aun así, ¿por qué la gente siente pena u odio? Decir que es para puros nacos o chakas monosos es uno de los muchos estigmas o adjetivos que se le montan al reggaeton y a muchas más corrientes latinas; excluir, limitar o etiquetar, es reducir todo lo que conlleva un trabajo igual de arduo. En las fiestas, en los antros, en los comerciales, cuando estás atorado en el tráfico y en esas motos ruidosas que rodean la ciudad, lo escuchas, ese sonido latino tan rasposo, falto de seriedad pero muy sobrante de energía… pero qué pena que sepan que lo disfruto.

Regresando a la canción de J. Balvin, –y en un pequeño resumen– se trata de un reggaetonero nacido en Colombia. Desde el 2009 está produciendo y entre varias colaboraciones que ha tenido suenan nombres como Inna, Major Lazer y Toy Selectah. Sí, ahora que ves estos nombres puedes notar que su trabajo no es para nada malo, o al menos, no pasa desapercibido, además, hace unos días, los rifados de Verano Peligroso, publicaron un remix a “Ay Vamos” y la verdad, esta bien chingón.

Es por eso, para tener una mejor percepción y explicarme un poco más del tema, decidí hablar con alguien que le sabe y le entra duro a esto del perreo: Paulina García (Esamipau!) es amiga también y pueden escucharla en el #ViernesdePerreo por Ibero 90.9, leer sus textos en Panamerika –y a veces en Thump–, es la mitad del proyecto de Verano Peligroso junto con Jacinto Di Yeah! (los del remix que les mencioné antes), se rifa también con podcasts semanales de global bass y muchas cosas más. Dicho medio CV acerca de ella, me tomé el tiempo para preguntarle cómo es que se adentró a este mundo tan caliente, a quién hay que escuchar o seguir, y ¿por qué diablos el baile deber ser como los tacos de canasta?… y además de todo eso, nos hizo un playlist para tirar el bofe y alegrarnos en estos días tan calurosos el cual debes escuchar aquí abajo mientras lees la siguiente charla:

Pau, cuéntame, ¿cómo es que inicias o por qué decidiste irte por este lado tropical y caliente?

Todo empezó con las fiestas del Day-off (estas reuniones dominicales que organizaban los chicos de Beat Buffet), de esta forma descubrí muchas cosas que iban desde cumbia a reggaeton, eran muy divertidas y la gente siempre se la pasaba bien. Por otro lado, las fiestas de NAAFI –que fueron antes de las de Day Off–, tenían propuestas más tropicales, un poco más techno y hacia el futuro: encuentras gente como Paul Marmota, NgunzunNgunzu, Mexican Jihad… y toda su onda siempre ha sido así. Ellos fueron los primeros que invitaron a lo que ahora es Tribal Monterrey al D.F. antes de que vinieran a esa primera fiesta de Vice. Supongo que me llamó la atención porque no me era común escuchar algo así, sobre todo porque llevo muchos años escuchando rock, y aunque no he dejado de hacerlo, siempre puede uno crecer más sus gustos.

Desde tu punto personal, ¿cómo es que en México se ha ido trabajando toda esta oleada?, ¿Cuáles son algunos referentes o influencias que con el tiempo se han ido expandiendo?

Acerca de la cuestión del global bass, sus productores más viejos son por ahí del 2009, si acaso alguno del 2007. Hay un disco que me gusta un chingo y es de mis favoritos, creo que por ahí fue donde empecé a descubrir esta fusión entre un ritmo tropical, de raíz o folklórico, con cosas más modernas, el ‘Chávez Ravine’ de Ry Cooder: es del 2005, un dude que hacía dubstep estilo Burial, colaboraba con vocalistas de dancehall… ellos hacían rimas sobre sus pistas y eso fue lo que más me impresionó al principio. Por otro lado, NAAFI acaba de cumplir cinco años: la idea que tienen es que por medio de Mexican Jihad –si él hubiera nacido en los cincuentas, sería como un excavador de vinilos, siempre le ha latido esta onda electrónica underground y su propuesta siempre fue eso– buscan acercarse a estos proyectos con sonidos futuristas más bailables y que salían de lo ordinario como el house o el techno, y aunque iban por ahí, no eran muy visibles. La primera vez que vino NgunzunNgunzu fue por parte de ellos, ya de ahí estuvieron en un Corona Capital y han regresado. Cuando yo escuché sobre la disquera Fade To Mind fue una vez que hicieron una fiesta con Kingdom y Total Freedom, para ese tiempo tenían como tres mixtapes y al día de hoy es un sonido muy presente y se escucha mucho… todo esto es otra parte de la electrónica muy under y que se puede fusionar muy bien, aunque la mayoría pasa desapercibido.

Acerca de estos sonidos más tropicales, de este “movimiento” o el nombre que se le quiera adoptar, ¿Crees que tenga similitud con alguno del pasado?, y por otro lado, ¿Cómo es que el público lo ha ido aceptando?

No quiero equipararlo como al punk, para nada, porque no quiero que la gente confunda, sólo que de alguna manera, así ha sido mi experiencia al toparme con una escena más underground. En todo el tiempo que llevo trabajando, no había tenido esa experiencia de ver cómo se va materializando o mutando algo, me encanta, y es muy rico ver un montón de propuestas con mucho talento y buen colmillo. Claro que gente como The Libertines, James Blake o Jamie XX están muy cabrones, ¡pero oye! de este lado también hay personas que dices ‘Güey, esto es buenísimo, sólo porque no tienen el publishing, los contactos o la fortuna de haber nacido en el Reino Unido, no son más grandes’.

Yo me acuerdo que en 2004 o un poco después entré al aire, y una de las primeras propuestas tropicales de la estación era un disco de Ray Cooper, este fue un extracto en la estación y la idea era que se escuchara mucho en la programación… al menos una canción por programa, y recuerdo que a la gente le cagaba: escribían a la estación para decir que no querían escuchar eso… aunque realmente se referían a cualquier cosa levemente tropical que sonara en radio

Luego cuando salió Nortec ya todo parecía más digerible, creo que ahí fue que la gente lo entendió bien, pero porque era algo más electrónico con base muy rítmica y una que otra cosa tropical, aunque fuera 50 – 50. Otro ejemplo a gran escala sería Diplo: cuando tocaba como funk carioca la gente se volvía loca. M.I.A., igual: venía de Inglaterra, y aunque tenía bases tropicales, no estábamos acostumbrados a percibir su música como tal, sólo teníamos esas cumbias clásicas, la Santanera, todo eso.

En la actualidad, con tantas corrientes y diversidades musicales es muy fácil pasar desapercibido como mencionaste, ¿Cuál es la diferencia que aporta este movimiento?

Lo que a mí más me gusta es que las fiestas sean en un lugar chiquito, dónde casi siempre se llene de gente y por lo regular no hay aire acondicionado, entonces como que todo esto forma algo rico, creo que es un buen descanso de esa esencia de los festivales o de los artistas de siempre. También te diría que, –y no sé si sea esto que nos meten en las películas– el estereotipo o la imagen del latino alrededor de la música siempre tiene este aire muy desenfadado, muy jocoso, muy de cerca y caliente, entonces se presta a que pasen muchísimas más cosas a que si sólo tocas rock; cuando estás una fiesta de techno o house, la gente baila, sin dudas, pero siento que llega un punto donde la noche se estanca y todas las rolas que mezclan suenan a lo mismo, y estas fiestas, las más tropicales, son un confeti de ritmos y raíces: la gente que los produce es bien ingeniosa, como que tienen mucho sentido del humor a la hora de juntar sus elementos, siento que es música divertida para gente que sabe pasarla bien.

¿Qué es lo que la gente necesita saber acerca de estos sonidos tan guapachosos, de esta cultura tan sexy?, ¿y por qué no deberían sacarle la vuelta?

Es algo que a la gente le falta: salirse de toda la seriedad del mundo. Siento que esto pasa con esta música tropical, hay ritmos muy sabrosos y es un género muy completo que no te pide permiso en lo absoluto: si hay una canción de reggaeton o de trap, y un bajo muy cadencioso, simplemente te vas de largo y te llega hasta la entrañas. Ahora sí que como taco de canasta: “entre más pegado y sudado, mejor”… bailas porque bailas.