Jean Loup: Ser original no es inventarlo todo


Por Yu Nava | @yurisnuclear

Con la salida del ‘Valerio y la última vuelta al Palejonú’ de Jean Loup, las reseñas a favor del cuarteto han llegado de sobra, y la verdad es que no es para menos: en este material encontramos diversos géneros, mezclas, y cambios constantes de ritmo que exponen lo camaleónicos que pueden llegar a ser, sin embargo, me he encontrado con comentarios y observaciones de alguna forma acertadas que nos muestran el lado “oscuro” de la banda (claro, para aquellos que encuentran díficil el congeniar con su música).

Primeramente, me encuentro con que Chavo (guitarrista de Austin TV) es el productor de dicho material, y al escuchar “Gran Keet” (el primer track) no puedo dejar de pensar en “Shiva” o “Marduk”, pues al igual que los sencillos del disco Fontana Bella’ de Austin, tal canción tiene también un gran jugueteo con los silencios; por otro lado, el nombre del EP también suena tan peculiar como los materiales de Chavo y compañía; qué decir sobre los gritos y la falta de lírica que Jean Loup se avienta en sus melancólicas canciones (aunque es cierto que eso ya lo venían haciendo con anterioridad).

Incluso el crear personajes (en este caso Valerio Benustelli) puede ser referencia de la gran influencia que Chavo ejerció sobre ellos (puede, aclaro). Pero no me lo tomen a mal, con esto no quiero decir que el crédito de tan tremendo EP no se lo llevan sus mismos creadores, sólo expongo algunos puntos en común que encontré entre ambos proyectos. También di con que el cuarteto utilizó un anagrama dentro del título del EP al igual que Interpol y su última producción ‘El Pintor’… lo que me remite a su gusto por los neoyorkinos –y que no todo es Austin Tv en sus influencias, claro–.

Finalmente, a lo largo de la incipiente carrera de “juanlupe” me he topado con todo tipo de comentarios: desde aquellos que creen que su sonido es bastante original, hasta otros que aseguran es una vil copia de Foals; pero aquí hay que aclarar dos cosas: ni Jean Loup descubrió el hilo negro, ni están usurpando la esencia de los ingleses –ni de ninguna otra banda–, y en todo caso, estaría bueno que en México hubiera más bandas del tipo.

Hago todas estas reflexiones no con el fin de decir que “los de Jean Loup se piratean las cosas”, porque no es así, mi fin es demostrar que pese a todas las comparaciones absurdas o comentarios negativos, “malaleche” o haters que podamos encontrar sobre ellos, hay algo que no se puede negar y es exclusivo de su sello como banda: la atmósfera que crean en cada show. Lo que los diferencia del resto es esa relación estrecha que hay entre su público y la distancia entre sus instrumentos… no solamente con la interacción que existe entre escenario y pista, sino con la cercanía que han formado cada vez que platican con la gente antes o después del concierto.

No es casualidad que en tan ‘poco’ tiempo tengan el apoyo incondicional del público en una industria cada vez más peleada. La llegada de ‘Valerio y la última vuelta al Palejonú’ fue lo que necesitábamos para afirmar de nueva cuenta que, Jean Loup se ha convertido en una banda emergente a la que hay que seguirle la pista, hoy, y por el tiempo en el que se mantengan con vida, que esperamos (la audiencia como tal) sea lo suficiente para preservar algo grande, trascendente (aún más) y bien apreciado por lo que se hace llamar la “industria”… porque muchos, ya los tenemos en ese querido pedestal.