Amo a Neon Indian porque suena a un anuncio de gel de 1995 con mucha actitud


Alan Palomo tiene una historia de ensueño. Tal vez sea tonto rememorar, ya que existe Google y todo eso, pero el joven músico de ascendencia mexicana ya era un favorito de los blogs de archivos mp3 desde antes de Neon Indian. Es una historia, como tantas que platicamos en Ultramarinos, que solamente hubiera sido posible desde el internet. ¿Cómo un creador de Texas iba a romperla de manera tan enorme y sin palancas? Digo, estando fuera de los grandes hubs mediáticos y musicales. Eso es parte de lo que me encanta de la “banda”, es un algo que siento cercano y lograble.

Hasta el inicio es adorable: Alan y una amiga/exnovia (depende dónde lo leas) iban a tomarse un ácido y él, al faltar a la cita, le hizo una canción que derivó en el proyecto que ya todos conocemos. Para eso, ya había pasado su éxito con el avatar de VEGA y una temporada con Ghosthustler. En serio, el día cero de Indian, ya se había ganado menciones en Stereogum y hasta ser “best new music” en Pitchfork. A lo que voy con todo esto es que es bastante disfrutable el material antes de Psychic Chasms ya que es la llave para apreciar todavía más ‘VEGA INTL. Night School’, un concepto basado en que lo mejor de la vida después de los 20 años, sucede por las noches.

Les debo confesar que Neon Indian me sonaba a algo que podía estar muy padre pero que seguramente me perdí durante la universidad (2007-2011) y a lo cual me daba miedo entrarle. Eso luego me pasa; hay temporadas donde no estoy del mejor humor para experimentar con música nueva, así que me voy perdiendo de grupos hasta que tienen un regreso y me los presenta alguna recomendación al azar. El caso contrario es el momento en el que tengo realmente pavor de escuchar un proyecto debido a que sospecho que no me va a gustar, por ejemplo, me pasó con Little Jesus del DF, a ese grupo lo evité más de un año ya que todo indicaba que no me iba a agradar y LOL, lo odié. Escuché su disco y me pareció de lo peor. Neon Indian fue lo contrario, me encantó pero detesté haber evitado tanto tiempo la experiencia. Digo, no frieguen, “Hex Girlfriend” es todo un himno. Y “Annie” fue la canción del verano 2015.

¿Dónde está Annie? es la columna vertebral (frase robada) de la rola. No empezaré a suponer que pasa en la mente de Palomo, ya que no soy un anónimo que escribe en Pitchfork o BPM [en serio ¿te acuerdas del nombre de algún reseñador de allá?] pero realmente me hago chaquetas mentales acerca de quién es Annie y dónde está ahora. Me evoca cine negro, pasillos oscuros, gabardinas, un detective incompetente y un novio demasiado apurado en ser cool como para tener el cerebro de encontrarla. Obviamente me recuerda a Michael Jackson así como Pharell y Señorita, no sé si eso haya estado en la cabeza de Alan, pero aunque amé el todo del disco de Foals, “Annie” es la canción del veinte quince.

Lo más cagado es que en este año la gente ya no graba los conciertos con una cámara digital y los sube a YouTube; no podía encontrar alguna versión en vivo de dicha canción o el resto de del nuevo disco. Por estadística, seguro en el pasado y masivo concierto del Zócalo en el Distrito Federal alguien debió de captar algo. Y sí, Annie goes cumbia, en general todo el set se esfuerza [acertadamente] en sonar bien y no tanto en reproducir el álbum. Ese es un error de muchísimas bandas, querer replicar el álbum y sonar miserablemente aburrido (Interpol). Con Indian, lo que me dice YouTube es que triunfan tanto en el estudio como en el escenario. Total, si Alan ya era leyenda desde Ghosthustler, con Nightschool se consagra en un tercer álbum que innova y puede ser el definitivo en el camino para volverse un clásico. No sé si ya los Lalos Rojas y Urieles del mundo le están comprando sus lealtades, pero a mí me late mucho el trabajo de alguien alejado de la escena tan centralista de México, una que premia más amigos y escuelas que el mismo talento. En fin, soy una persona sencilla que creció en los noventa, me encanta que mi nuevo grupo favorito suene más a Coco Jambo y Caló que a algo de hueva.