[Reseña] Seapony – ‘A Vision’


Por Samuel Nava | @stupidtobegin

Un par de años después de su último disco y luego de alcanzar un éxito hasta inesperado, una nueva entrega del trío de Seattle, Seapony, está por fin en nuestras manos. Y sí, vuelven llenos de la dulzura de siempre, esa que nos hace vomitar amor y flores por todos lados. ‘A Vision’ es el nombre de su tercer álbum, mismo que sirve como recordatorio de que este mundo aún puede verse de manera romántica.

Desde su anunciado regreso escuchamos “Saw The Light”, primer single y casualmente, también la encargada de abrir el lanzamiento. Y tal como el coro lo repite una y otra vez, también alcanzamos a ver la luz que el material posee desde el inicio, y en el mismo tenor, sigue “Bad Dream”, una balada menos alegre pero igual de dulce, misma receta empleada a lo largo de este viaje entre amaneceres y puestas de sol.

Se trata de un disco bonito, con algunos destellos interesantes pero en el que no hay relieves; todas las canciones son rosas, tanto como el dreampop puede llegar a serlo. Y en medio de ese desfile de melodías, riffs como el de “Let Go” se quedan pegados a la mente por un buen rato gracias a su astucia y frescura, mientras que “Hollow Moon” es lo más diferente que hay en todo el trabajo (pues sólo una guitarra acompaña la voz de Jen Weidl).

Y entre suaves melodías y las cursis frases en la dulcísima voz de Jen, transcurren los doce temas grabados en el estudio de Danny Rowland, guitarrista de la banda. Sí, desde sus dos Ep’s previos al primer larga duración, Seapony había demostrado que las melodías y los arreglos “tiernos” les alcanzaban para enamorar los oídos de medio mundo. Cautivaron los nuestros y estamos seguros de que también los tuyos.

Y por si hace falta alguna metáfora rebuscada que describa aún más lo que significa el ‘A Vision’, se puede decir que es como estar tirado en la playa junto a tu morrita (tu pareja, pues) mientras el sol se oculta en el horizonte. Así de cursi, así de fresco. Y los protagonistas no son ni tú ni tu chica, sino la luna, el mar y la arena. De lo más cursi y fresco que puedas escuchar, el soundtrack perfecto para salir y enamorarte en verano… o lo que le queda. O sólo enamorarte a medias.