[Reseña] Lawall – ‘La Playa de los 90’


La verdad es que jamás he sido un tipo de playa; contadas han sido las veces en que he visitado alguna calurosa bahía, y no porque la idea de pisar texturas arenosas, andar en bermudas o recibir el golpe del poderosísimo sol (porque en la costa siempre pega más) me desagrade, en realidad, mi trato con ese ecosistema ha sido muy leve y nada más… quizás por la geografía; quizás por muchas cosas, pero hay algo que en definitiva me ha regresado ese enorme deseo por meterme al mar, recibir una fuerte oleada de sal y claro, regocijarme con una bebida llena de unos buenos grados de alcohol: ‘La Playa de los 90’, el breve pero increíblemente revelador material debut de los oriundos de Colima, Lawall.

Y es que podría sonar a cliché, ya saben, una banda de costa haciendo música de costa para escuchar en la costa, pero realmente, encasillar al quinteto liderado por la voz de Carlos Borja en un anaquel tan restrictivo es sólo un enunciado flojo. Es notorio que el factor playero tropical está ahí, aunque en un matiz desdibujado completamente de lo que los dj’s y productores de electrónica han marcado, y también lejos del sonido tradicional o simple de centenares de agrupaciones que se han establecido en dicha vena por sólo armarse de instrumentos con raíces africanas… detalle que es aplaudible para un conjunto como Lawall, quienes en vez de insertarse con mencionados esfuerzos prediseñados, optaron por liberarse de ese estigma tan asistido.

La playa no es sólo el cotidiano y festivo groove caribeño; mucho menos la distracción del fin de semana o la perdición del verano; no es sólo sombrillas y trajes de baño; tampoco lograr el bronceado perfecto; las caídas del sol en el océano; los cocteles embriagantes y los lentes de sol; la brisa nocturna y el húmedo calor diurno; los turistas requemados y las pelotas multicolor; las albercas de los resorts de 5 estrellas y las palmeras; las tablas de surf o el libro vacacional; los salvavidas o los trampolines; las sandalias polveadas de arena o los mariscos en el plato hondo… es mucho más, y Lawall lo sabe bien, pues en una corta compilación de 7 temas han logrado pasar de un romanticismo bien cuidado e incluso psicodélico, hasta expresiones suntuosas que rayan con un leve synthpop ochenterón pero con mucha más distorsión.

La redimensión –o reinvención– del litoral como influencia musical no es cosa nueva, es obvio, pero es de exaltar cuando alguien se atreve a sumergirse más allá del nivel meramente superficial: ya los ingleses de Friendly Fires lo hicieron hace años con su exótico pero equilibrado ‘Pala’ en 2011, abrazando la música pop con cerebro y dejando apenas perceptibles reminiscencias del indie dance que reinaba a finales de la década pasada; envolviendo el disco y house más progresivo y oscuro para crear el entorno marino menos convencional. Lawall por otro lado, lo hizo con una riqueza de recursos que provoca dificultad el ubicarlos en un único contexto sonoro y que en síntesis, nos remite a un sublime, reflexivo y nostálgico ambiente costero.

Sus cuerdas, etéreas y con rudeza, congenian con sintetizadores que a veces experimentales, se muestran mayormente agudos y en tonos de acompañamiento o introducción… espaciales, brillantes, pero en lapsos transitorios; sus golpes de batería son tan profundos y templados como sus figuras con el bajo; los solos y punteos de sus guitarras son protagonistas en memorables ocasiones y que calzan finamente con las actuaciones vocales de Borja en insondables gritos o desgarres de tono que hacen de prácticamente todas las canciones –aunado a las infecciosas letras– , himnos juveniles de campeonato.

Por naturaleza, el quinteto colimense posee propiedades pertenecientes a sus homólogos radicados en –llamémoslo– el indie pop de manufactura nacional, aunque a diferencia de éstos, su construcción lirica es bien destacable pese a ser principalmente romántica, pues el básico escenario amor/desamor es desarticulado por un carácter menos habitual. Es este álbum, ‘La Playa de los 90’, no sólo significativo por ser una de las adiciones más frescas en el mapa musical mexicano actualmente, ni tampoco por la exquisitez de sus recursos o su reveladora propuesta, lo es por el enorme potencial de trascendencia de una agrupación con miras hacia convertirse quizás, en uno de los exponentes más representativos y geniales del indie de habla hispana.

El vuelo del flamingo dependerá del ímpetu de su plumaje y de su continua renovación en el género, porque la playa siempre estará ahí y el olor a tierra mojada no se va.

  • Gstv Brj CN

    excelente reseña… felicidades… solo como un comentario, si analizas las canciones estas tienen que ver con sentimiento…por ejemplo Steven la nostalgia del amigo “extraviado”, Los años 90 la melancolia de la decada de los 90, coincidencia que todos los del grupo nacieron en la misma, Creativo… la sensacion de crear y la incertidumbre…Sembrando, encuentro y presentimiento… 140 es una anecdota de un sueño, por tanto surrealista… Saludos y felicidades a la revista y a Lawall.