[Reseña] New Order – ‘Music Complete’


Después de diez años de no mostrar música nueva y luego de un anuncio relacionado en junio pasado, las expectativas generadas en torno a un nuevo álbum de New Order eran tan grandes como su propio nombre y legado, pues al final, la banda de Manchester cumplió.

Para empezar, hay que tomar en cuenta que no se puede comparar al New Order de 1982 con el de 2015, pero hay muchas cosas alrededor del ‘Music Complete’ que aseguran que se trata de un gran lanzamiento.

La esencia oscura bajo la que surgió la banda se disipó con los años, y desde hace varios más, ya sólo quedaron melodías bailables y ritmos propios de una pista de baile. En el caso de este nuevo material, no hay duda, se apuesta completamente a los temas pegajosos y al synthpop en su máxima expresión; ya no se debaten entre el rock de guitarras y la electrónica de sintetizadores, pues encontraron el equilibrio entre ambas.

Después de una espera de diez años y de una lista extensísima de sencillos, creemos que más que la calidad de estos, saber que se trata de algo nuevo de New Order es motivo suficiente para emocionarnos. ¿Por qué? Porque son una de las bandas que actualmente tienen el estatus de “leyenda”.

Las colaboraciones son algo que toda agrupación hace ahora: ya hemos escuchado a Bernard Sumner y compañía compartiendo talento junto a La Roux, Iggy Pop y Brandon Flowers en este más reciente álbum, además de contar con la participación de Tom Rowlands de los Chemical Brothers y Stuart Price. El resultado es una producción sublime.

Singularity” y “Nothing But a Fool” son de las canciones más destacadas del LP, las más oscuras y probablemente las que más nos recuerdan a Bernard y compañía en sus años de Joy Division. Pero es un caso aislado, y temas como “Tutti Frutti” y “People On The High Line” cambian ese panorama; la primera más disco y la segunda toda una demostración de house, ambas son la prueba de que ‘Music Complete’ se hizo para bailarlo.

Entre sintetizadores, guitarras y líneas de bajo medio diluidas transcurre el álbum, hasta que “Stray Dog” comienza con unos sinths tipo krautrock y de repente aparece la inconfundible voz de Iggy Pop. Creemos que se trata del momento cumbre del material, y no lo decimos sólo porque amamos a Iggy. O tal vez sí.

El disco cierra con “Superheated”, tema en el que participó el frontman de The Killers. No hay que decir que el buen Brandon Flowers le impregnó mucho de lo suyo y en consecuencia la canción se siente más cercana al new wave. Y no es que esté mal, pues en un disco con tantas texturas y matices, no habría ya nada que pudiera sorprendernos, para bien y para mal. Los New Order están de regreso y ya probaron que no temen intentar cosas nuevas, en resumen, este es el álbum de la “música completa”.