Cohabitantes del Ritmo. Una Biblioteca Pop – Hasta los perdedores tienen una historia que contar


La historia, y eso cuenta también para la historia de la música popular, la escriben siempre los ganadores. ¿Cuántos grupos que jamás vendieron nada por cada libro sobre los Rolling? ¿Cuántos músicos que jamás salieron de su pueblito por cada recuento de la Velvet? ¿Cuántos grupos que apenas pasaron de dos o tres singles por cada volumen sobre los Beatles? Como The Comitments, la ficción cinematográfica más acertada sobre lo jodido de estar en un grupo, Lost In Music habla de un grupo malo, derivativo y que no vendió nada (2,000 copias = nada), el grupo de nombre horrible de Giles Smith, Cleaners From Venus.

El libro que tienes en las manos trata sobre todo de dos cosas: de crecer con el pop como banda sonora de tu vida (de cómo el pop te agarra por las solapas y lo que te pasa cuando lo hace); y luego, en un segundo momento, trata de lo que puede pasar si te atrapa con tanta fuerza que acabas llegando a la conclusión de que quieres ganarte la vida con la música pop”.

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Giles Smith como muchos adolescentes quiso hacer de su pasión, la música, su medio de vida. Smith quería ser rico y famoso con una profesión que admiraba desde pequeño. Giles ordena sus discos por orden de compra y los numera desde que tiene siete años. (Aunque como reconoce, en un capítulo divertidísimo, siempre miente cuando le preguntan cuál fue el primer disco que se compró). Giles quiere ser músico porque qué mejor que comer de algo que realmente apasiona. Pero…

En la primavera de 1989, poco después de cumplir veintisiete años y mientras esperaba bajo la aguanieve en una parada de autobús de Colchester, me di cuenta de que probablemente, no nos engañemos, había fracasado en mi misión de convertirme en Sting”.

… la historia había comenzado mal porque Giles quería ser Sting. O, al menos, alguien que entre gira y grabaciones, no hiciera otra cosa que descansar, inspirarse y vacacionar en las Bahamas. Smith, conforme va creciendo, adentrándose en la música pop y en intentar cumplir su sueño dorado, va descubriendo también que las cosas no son tan fáciles como parecen en los sueños. Su viaje fallido a la fama queda perfectamente descrito en el subtítulo del libro: “una odisea pop”. Y lo primero es elegir un nombre para el grupo…

Los Orphans of Babylon iban a por todas”.

… los Orphans of Babylon, uno de los nombres más horribles de la historia del pop (superado casi sólo por el grupo con el que Giles sí llegó a grabar, Cleaners from Venus). ¿Por qué no triunfaron? Obviando el hecho, que Smith pasa por alto, de lo malos que eran, empieza a acusar a managers, publicistas y productores. Hasta al jefe de RCA Alemania que se fue a la tercera canción de su concierto. Porque, y los caminos del pop como los del Señor, son inescrutables y los Cleaners from Venus, típicamente ingleses, sólo lograrían un contrato de grabación en Alemania, donde apenas vendieron. Bien formados musicalmente, con un letrista, según Smith, genial, con trabajo en los ensayos, con lo mismo que hacen otros grupos que venden por millones. ¿Qué pasó para que los Cleaners from Venus desaparecieran como otros miles y miles de grupos?

He ahí el gran enigma del pop: o lo tienes o no lo tienes. (…) Nadie pensó que Pulp fueran buenos durante once años y luego ¡Pam! Directos a los diez primeros puestos de las listas. O tal vez eres tan malo que acabas siendo bueno, como Gary Glitter”.

Y ese es el asunto sobre el que, al final, gira todo el libro. ¿Qué es lo que hace que unos grupos triunfen y otros no? ¿Qué es lo que hace que la fama sea, al mismo tiempo, tan fácil, teóricamente, de alcanzar y, en la práctica, tan difícil? Giles Smith, sin embargo, aunque desencantado de la “industria” del pop, continúa teniendo la misma pasión por él que, además, en lugar de decrecer con los años, aumenta. La conclusión, descorazonadora, es que los mejores, los que alcanzan la fama, son aquellos que no tienen tanta pasión como para que puedan concentrarse en su trabajo. O sea, la música es el único negocio, el único empleo, en que una pasión desmedida por la materia de tu trabajo, es negativo para que triunfar en él.

“- Lou, te acuerdas de Giles Smith, ¿verdad? // – No – respondió Lou. Parecía un bloque de hielo con gafas de sol-. No me acuerdo”.

Smith, voluntarioso con su “vocación”, intenta mantenerse dentro del mundo del pop como sea y le pese a quien le pese. Y, habiendo fracasado como músico (y cumpliendo con el dicho de que “todo crítico musical es un músico frustrado”), se convierte en periodista deportivo y musical logrando, al fin, estar cerca de sus ídolos, de los músicos que escucha una y otra vez, para descubrir que el periodismo musical diario tiene poco o nada que ver con la pasión adolescente acercándose más a la rutina de una oficina.

Un coro improvisado formado por los padres de algunos de mis amigos más antiguos del colegio, mi madre, el cantante de Blur. // Como no podía ser de otra manera, cuando por fin alguien de mi familia consiguió cantar a dúo con un héroe del pop que ocupaba los primeros puestos de las listas, tuvo que ser mi madre”.

Lost In Music es un libro sobre perdedores y escrito con toda la ironía del mundo, por un perdedor que, al final, resulta que lo único que no ha perdido es la pasión que conserva tan intacta como cuando compró ese primer disco sobre el que siempre miente. Y, además, ¿cómo ser un perdedor cuando puedes asistir a un concierto privado e inesperado de Damon Albarn?

Ficha
Giles Smith
Lost In Music. Una Odisea Pop
Contra, 2014

“Cohabitamos el ruido, el filo de los altoparlantes” (Daniel Bencomo)
‘Cohabitantes del Ritmo. Una Biblioteca Pop’ es una columna de José Luis Amador Justes