Cohabitantes del Ritmo. Una Biblioteca Pop – PJ Harvey: Poeta


Que las letras de una canción no son poesía ya nos lo había dejado claro Jarvis Cocker. Pero algo había en las de PJ Harvey, sobre todo desde aquel impresionante “To bring you my love” que hacía pensar que ella era algo más que una simple letrista. Pero no fue hasta este año, casi simultáneamente en español y en inglés, que la cantante/cantautora se decidió a dar unos cuantos de sus poemas a la imprenta.

Adiós al sexo y sus relaciones de dependencia. Bienvenida la muerte como metáfora de la vida que se pierde. La catarsis personal que han supuesto algunas de sus obras aquí se ha extendido a una catarsis universal. Continúa su voz hermosa, apasionada, quejumbrosa, profunda. Que engancha y turba. Pero ahora más matizada que nunca”. Eso escribió Santi Carrillo en su reseña de “Let England Shake”, un disco no tan lejano en espíritu a “El hueco de la mano”, ya que ambos comparten una visión nada complaciente sobre las guerras y sus consecuencias. De hecho cualquiera de las letras del disco no desentonarían nada en el libro. Por ejemplo: “I talked to an old man / by the generator, / standing on the gravel / by the fetid river. // He turned to me, / then surveyed the scene, / said, “War is here / in our beloved city”.

hueco de la mano

Y también comparten, y ese es uno de los hallazgos del libro, a un mismo colaborador, a Seamus Murphy, quien se encargó de los doce videos que acompañaban el disco y que en “El hueco de la mano” se encarga de las fotografías.

Este no es el primer encuentro de la Harvey con la poesía. Ya en 2013, en diciembre, a unos meses de la conmemoración del centenario de la primera guerra mundial, ella fue elegida como uno de los tres ponentes en la British Library junto a Andrew Motion, el poeta laureado de Inglaterra, Owen Sheers, en un evento en el que leyó junto a textos de “Let England shake” algunos poemas de us (todavía futuro) “El hueco de la mano”.

Entre 2011 y 2014 los dos artistas, Harvey y Murphy, emprendieron viajes a Kosovo, Afganistán y a Washington D. C., no al turístico, sino al que no sale en los documentales ni en las guías de la ciudad. De esos viajes salieron tres series de fotografías y una serie de poemas, ninguno más largo de una página, con los que conformarían el libro. Y, continuando con la redundancia entre libro y disco, a “El hueco de la mano” se le podrían aplicar perfectamente las mismas palabras con que concluía una crítica de “Let England shake”: “un disco que crece y crece a fuerza de escucharlo”, un libro que a cada lectura se hace mejor y mejor.

Reunir información de fuentes secundarias estaba demasiado alejado de lo que quería escribir. Quería oler el aire, sentir la tierra y conocer a la gente de los países que me fascinan”. Así resumió PJ Harvey el espíritu detrás de este libro.

Son 231 páginas entre fotografías, que ocupan la mayor parte, y poemas, ocho para Kosovo, dieciséis sobre Afganistán y diez para Washington. Hay entonces tres maneras de leer este libro: sólo las fotografías, espeluznantes en su manera de encontrar belleza en la destrucción y la pobreza; sólo los poemas, directos y descarnados, y cuyo ritmo se puede apreciar en la versión bilingüe con una traducción más que aceptable aunque no perfecta; o combinando ambos al azar.

Where have they gone? / Nobody knows

En la primera parte del poemario “Kosovo” el principal tema de los poemas es la pérdida, el sentimiento de la pérdida y la soledad de los espacios vacíos. Un sentimiento que se resume perfectamente en el título de uno de los poemas, “Lástima por el camino viejo”. Los poemas están llenos de espacios (estaciones de trenes, caminos, aldeas enteras) vacíos donde apenas queda una persona, casi siempre anciana, para resguardar no tanto los lugares sino la memoria. Una anciana, como la de uno de los poemas, que tiene las llaves de las quince casas abandonadas de lo que alguna vez fue un pueblo y en que ahora ya no queda nadie.

I listened, but did not belong // so let my voice into the air / to see if it was welcome there

“Afganistán”, la segunda parte del poemario, al contrario está repleta de gente. De niños que llevan a la poeta de la mano para mostrarle el pueblo, de mendigos de mano, en un contraste alucinante, también de mano extendida. Hay, en esta parte, un poemario un contraste con la anterior, una presencia de una vida precaria, pero vida al fin y al cabo. Y es un perro, en un poema titulado “Conversación con el perro”, el que narra toda esa historia: “Vi que construyeron la ciudad / hace dos mil años. (…) Y aquí estaré / mucho después de que te hayas ido”.

A tiny red sun / like a tail light / down the overpass

En la tercera y última parte del poemario, “Washington D. C.”, en contraste, se da en la propia ciudad y así queda reflejado en los poemas. Están los cementerios y el museo de historia natural, la pobreza y las calles para el turismo y, en medio de todo ello, un “tipo que sabe que toda mierda pasa”.

Pero PJ Harvey concede al final al lector un rayo de esperanza entre tanta desesperanza en el haiku que cierra el libro y en el que brilla “un sol rojo y diminuto / como la luz trasera / en el paso elevado”.

Ficha
PJ Harvey / Seamus Murphy
El Hueco de la Mano
Sexto Piso, 2015

“Cohabitamos el ruido, el filo de los altoparlantes” (Daniel Bencomo)
‘Cohabitantes del Ritmo. Una Biblioteca Pop’ es una columna de José Luis Amador Justes