Ela Minus: “La nueva música colombiana sonaba demasiado segura; al miedo de tomar riesgos”


Poco antes de que el año pasado se convirtiera en historia, logré dar con una canción extrañamente seductora; no habían pasado ni unos cuantos segundos cuando la voz apareció y se rodeó de minúsculos golpes de sintetizadores que en general, creaban una atmósfera modesta pero lo suficientemente contagiosa para convencer a uno de volver a darle play… eso y que el nombre de la canción y el arte de la misma me parecieron fascinantes por su aparente sencillez. Después supe que dicho tema (“Jamaica”) pertenecía al ‘First Words’, el primer EP de la colombiana –pero radicada en NY– Gabriela Jimeno, en una refrescante faceta que interpreta y encarna bajo el nombre de Ela Minus, uno de los proyectos de habla hispana al que hay que mantener en el blanco.

Con un reciente tema en su catálogo (“Volcán”) y un par de EPs aun en la enfriadora, Ela (por Gabriela) habló con nosotros acerca de su siguiente presentación en Festival Nrmal en nuestro país; Nueva York como influencia en sus composiciones; el cobijo de otros productores conforme avanza en sus materiales (Andrés Nusser de Astro, por ejemplo); cómo es bailar “chiquito” y por qué le ha llamado a todo esto que ha creado como TinyDance.

Eres relativamente nueva en la industria si hablamos del boom que has tenido con el proyecto de Ela Minus –y aunque sé que has estado siempre relacionada a la música– ¿cuándo comenzaste a hacer canciones bajo este nombre? 

Hice las canciones que ahora son ‘First Words’ en Mayo del 2015, y ahí empezó todo.

Leí que no te gusta tu voz, pero si la tuya no te gusta, ¿entonces qué tipo de voces o de qué cantantes o artistas sí?

No es que no me guste mi voz, es que –y como le pasa a mucha gente– no considero que tenga una voz especial, y mucho menos una voz de cantante. Ahora, yo soy de las que creo que “todos podemos cantar” porque la voz es el instrumento con el que todos nacemos. De chicos me gusta mucho la voz de Bahamas, la de Rodrigo Amarante y la de Destroyer. De chicas la de Binki Shapiro de Little Joy me parece preciosa.

Aunque hay veces en que una voz singular o muy peculiar hace de una banda algo con más valor, ¿no? Tu voz me parece ideal para el tipo de música que haces… 

Estoy de acuerdo, una voz peculiar hace de una banda algo más especial, a mí me pasa muchísimo con la música que escucho, creo que tiene que ver también con que las voces “peculiares” no están entrenadas, entonces suenan más honestas, más crudas, como que escuchas más a la persona. No pensaba que eso pasara con la mía, pero me da calor en el corazón saber que sí. 

¿Y cómo influye estar en Nueva York en tus composiciones? Es decir, pasar de un caribeño Colombia a una caótica pero multicultural e icónica ciudad como NY es un salto grande…

Lo es, aunque “mi” Colombia no es tan caribeña: soy de Bogotá y había vivido toda mi vida ahí, esa también es una ciudad grande, caótica, fría y gris. Nueva York influyó sobre todo en que me aburriera de las bandas y quisiera hacer música sola, influyó en que ver muchos lives de música electrónica me provocaran crear música para hacer bailar.

“En otros lugares los músicos casi siempre hacen otra cosa, tienen otros trabajos, etc. y por eso no tienen tanto afán de tener éxito con su música, se toman el tiempo, experimentan, mejoran, se caen y siguen porque no están dependiendo de si les ‘va bien’ o no, hacen música por ellos mismos y eso hace una gran diferencia”

¿Es NY el lugar donde nace Ela Minus realmente?

Pues sí, aunque cuando decidí de verdad componer me fui unas semanas a una cabaña sola en el norte del estado de Nueva York, apartada de todo, en el bosque. No pude componer dentro de la ciudad. 

¿Qué diferencias encuentras entre lo que se está haciendo en cada uno de esos entornos musicalmente? Es decir, has estado en ambos mundos…

Es difícil decir, pero claramente hay demasiadas diferencias. En Colombia están empezando a pasar muchas cosas muy interesantes, sobre todo me emociona ver lo que vendrá en los próximos años, ya se están abriendo las puertas de par en par para que los músicos tomen riesgos, que creo que era uno de los problemas más graves de la nueva música colombiana; sonaba demasiado segura, sonaba al miedo que tienen los músicos de tomar riesgos y por eso –casi todos– repiten lo que ya se ha hecho. En cambio ahora, están tomando riesgos. Eso precisamente es lo que diferenciaba a una Colombia de un Nueva York, la libertad. 

Creo que tiene muchísimo que ver con que en países como Colombia los músicos tienen mucho afán de éxito, y –como buenos latinos que somos– lo quieren muy rápido, casi inmediato, entonces no se toman el tiempo de mejorar, de crecer, de experimentar. La buena música toma muchísimo tiempo, yo creo, es un proceso. En otros lugares los músicos casi siempre hacen otra cosa, tienen otros trabajos, etc. y por eso no tienen tanto afán de tener éxito con su música, se toman el tiempo, experimentan, mejoran, se caen y siguen, porque no están dependiendo de si les “va bien” o no, hacen música por ellos mismos y eso hace una gran diferencia. 

Sobre tus colaboraciones, has trabajado con beGun y Andrés de Astro, ¿pero con quién más te gustaría compartir en una producción?

Me encantaría trabajar con mucha gente: de Latinoamérica me encantaría colaborar con Nicola Cruz, también tengo la idea en la cabeza de hacer algo con Lorely de Empress Of, y bueno, la lista es bastante larga, aunque también estoy con ganas de concentrarme más en la producción en solitario por un rato. 

¿Y en dónde más te gustaría tocar? Tienes un inicio de año muy movido en Estéreo Picnic, SXSW y acá en México en el Festival Nrmal…

Muy movido y emocionante. Me gustaría tocar en todas partes la verdad…

¿Qué actos te gustaría ver del cartel del Nrmal?

Acid Mother’s Temple –soy fan–, Battles, y Jaakko Eino Kalevi me emocionan. Nuevos, y los descubrí gracias al line up del Nrmal, Grenda y Coiffeur. Y también caminar por ahí y escuchar cosas nuevas.

¿Qué se viene en tu siguiente EP y que sale ya en unos días?, ¿Tendrá el mismo eje que en “Volcán”?

Va a ser otra vez un trío de canciones, voy a sacar una trilogía de 3 EPs con 3 canciones cada uno. Me queda difícil explicar con palabras a qué suenan las otras canciones de ‘Grow’ –el EP del que hace parte “Volcán”– pero quedan pocos días para que las escuchen, así que cuando salgan, de pronto me puedes decir si te parece que tienen el mismo eje.

Es notorio que la influencia de Astro se percibe más en dicho sencillo, ¿te arriesgarás más en cuanto a la electrónica en los siguientes lanzamientos?

¿Tú crees que se nota más la influencia de Astro en éste? yo creía que era al revés. Definitivamente lo nuevo es mucho más “electrónico”,  está muy influenciado por estar tocando tanto en vivo, y la experiencia de ello está cambiando todo el proceso de composición para mí, lo está creando más bien, ya que antes no existía y sólo improvisé unas primeras canciones. El proceso ahora está muy basado en cómo toco en vivo; es casi el mismo setup en cuanto a máquinas y un mind-set muy parecido, me ha gustado componer partiendo de improvisaciones como si estuviera haciéndolo en un escenario, y eso se nota mucho en las canciones nuevas. 

¿Y de dónde viene esto del TinyDance? Es una etiqueta que le calza perfecto al género que tocas, pero, ¿cómo llegaste a esa descripción? 

Yo siempre he sido penosa, y mucho más para bailar, pero me encanta, aunque bailo distinto, me gusta bailar con la cabeza y las manos y moverme “chiquito”, como los viejitos supongo. Cuando imaginé mi sonido quería hacer música para bailar, pero honestamente, como sólo me estaba haciendo bailar a mí sola mientras componía, pues suena a ese baile “chiquito”. TinyDance.

Hay incluso una canción llamada “Tiny Dancer” de Elton John que data de los 70s, ¿nada que ver con él? 

Nunca la había oído en mi vida hasta ahora. La acabo de buscar y no me dieron ganas de bailar pero qué bonita está, ¿qué coro no? De pronto un día yo seré la “tiny dancer” de alguien como dice él en la letra ja ja. 

Por último, ¿qué significa tener una ballena en la cabeza, tal y como cantas en “Jamaica”?

La ballena simboliza esos miedos o inseguridades que a veces tenemos y que se convierten como en obsesiones, ¿sabes? como un elefante en el cuarto, pero en tu cabeza. Algo que quieres ignorar pero que está ahí, gigante, y entre más la quieres sacar más la alimentas hasta que la vuelves real y ahí sí que realmente hay algo a qué tenerle miedo. Los pensamientos son muy poderosos. Pero nosotros somos más.