McKlopedia: “El hispano se ha sobrepasado a sí mismo en cualquier ritmo”


Ramsés Meneses ha formado parte de una buena parte de la tradición del rap en Venezuela, y en consecuencia, de toda Latinoamérica, todo antes de transformar su discurso musical en lo que conocemos como McKlopedia, no el personaje, sino el concepto; ha batallado bajo el nombre de Vendetta en sus inicios, conformó la agrupación Séptima Raza junto a un grupo de MC’s con los que lanzó una tercia de álbumes que comprendió un buen recorrido de la década pasada, y claro, presumió una mata rizada impresionante arriba de un notorio mostacho.

Pero hoy, y luego de un ‘Superlirical’ de 2011, el caraqueño no representa de manera solitaria el nombre de McKlopedia, sino que un selecto conjunto lo acompaña para hacer, de su más reciente álbum, uno en el que ha terminado por reinventar la música urbana en su natal Venezuela. Hablamos con Meneses sobre ‘Frontera’ y cómo este álbum se ha alejado de sus pasados trabajos; del rap en Sudamérica; de los raperos hispanos y claro, del rol de cada uno de ellos en la trascendencia del género.

Es notorio que ‘Frontera’ es un disco con más energía y mucho más denso que lo que ya venían haciendo, y no sólo en el género, sino en las letras, en la presencia de la voz y la instrumentación… se siente más producido que el pasado ‘Superlirical’, ¿qué tantos cambios hubo de disco a disco?

Cuando empezamos a hacer ‘Frontera’ fue todo una vaina muy inexplicable: queríamos que fuera muy diferente en el papel, en la teoría, y desde que iniciamos con la idea de hacer el CD, queríamos romper la costumbre… raramente y gracias a todos los elementos y la gente que se sumó en la producción, terminó por ser un disco muy denso y ecléctico, pero la intención no era esa realmente. A veces así pasa, tus grabaciones van cambiando, van mutando, y sí, este es un álbum más fuerte que ‘Superlirical’. Creo que al final todos los trabajos van variando según la realidad del músico, y en este caso, muchas cosas provocaron ese resultado, algo así como que fuera menos amigable.

Y también se siente con una esencia más del show en vivo, ¿este también era un objetivo?

Sí, también fue parte de este proceso. En el primero no sentimos nada de eso, y creo que la gente tampoco, nunca reflejó la calidad de la banda en vivo y en algún momento creo que eso puede ser necesario, al menos a cierta medida. Estábamos en el estudio y nos planteamos alcanzar ese pico, realmente queríamos que cada canción tuviera alta fidelidad al en vivo. 

Y sobre esas canciones, logran que este se perciba como un álbum que tiene de todo; hay temas como “Merengue Corp” que logra una fusión gigante de elementos más caribeños, o “Vampiros”, que también demuestra este sentimiento más latino, ¿fue natural haber retomado ritmos como la salsa y el merengue en este disco?

Esas que mencionas tienen una vibra o sentimiento especial, podríamos decir que cuando se escribieron fue en un ambiente más de broma o burla, no lo sé, quizás un poco sátiro, y si te fijas, son canciones con un contenido fuerte a nivel de composición. Es una forma de compensar que la letra y la música trabajen al mismo nivel en este proyecto; imagínate, somos músicos del caribe cagados con una gran influencia de la zona, por esa realidad, por ese sonido y por la misma gente que nos rodea en Venezuela, si la letra ya de por sí es pesada, la música alivia o equilibra lo que estamos transmitiendo, es decir, no todo debe ser tan abrumador, al menos no en la banda… y más allá de la salsa y el merengue, las canciones están basadas en un espíritu que realza la música afrovenezolana, la música más tradicional de Venezuela, eso también va directo en ‘Frontera’.

¿Es este álbum también una forma de reafirmar que el proyecto de McKlopedia nunca intentó replicar al guetto norteamericano? Digo, al final se ha conformado más como una agrupación de fusión orientada al rock y al hip hop, al menos así se siente últimamente.

En ese sentido puede llegar a ser más ideológico. Nuestros discos no fueron tanto de rap, siempre se apegaron más a una línea experimental, y por mi experiencia en el rap, quería hacer algo diferente, algo que me alejara un poco de eso, me sentía saturado, estaban los clichés y la estética de todo lo que debería significar ser un rapero en Sudamérica, y al final, no vivimos el mismo contexto musical, social o geográfico para hablar de las mismas cosas que los de Estados Unidos… y este cambio fue una forma de salir de ahí, de salir del estigma que la misma Latinoamérica ya había heredado. Todo esto va ligado tanto a lo musical como a la forma de pensar, sí, mis inicios fueron más orientados hacia ese rap, pero en estos dos discos ha sido pura experimentación y apuntando a lo más exótico.

¿En Venezuela cómo han tomado esa idea los demás raperos? Es decir, de no desprenderse fielmente del rap que se hace en Estados Unidos.

Hay gente que sí está haciendo cosas diferentes pero se mantienen aún en ese tipo de rap: que el bling bling, que las riñas, etc. Pocos han sido tan agresivos o tan radicales en la forma de experimentar con cosas nuevas, pero al final también depende mucho de cómo está ya moldeado el público; yo venía de un movimiento así, y al principio y con la novedad de McKlopledia no tenía tanta aceptación como la tengo ahora, y esto fue porque mi público también cambió poco a poco, digo, al final esto ya es otra cosa. Hay gente que escucha del rap más “puro” y no le gusta lo que hacemos ahora, y es normal, es natural, la gente que nos escuchaba antes dejó de hacerlo, pero también nuevas personas se acercaron.

A gente que quizás le gusta más el pop…

Sí, claro. Y música más festiva también.

No apoyar lo que hacen los demás desde la propia trinchera es como ser un caníbal y acabarnos entre nosotros […] desde nuestro proyecto también estamos sacando el pecho por Latinoamérica”

Y supongo que debe ser complicado definir el proyecto ahora, sobre todo porque muchos aún los llegan a considerar como raperos.

¿Experimental? (risas) Vaya, no lo sabemos bien. Desde siempre, al menos con este proyecto, hemos hecho música más orgánica y hemos integrado cosas electrónicas, pero si le das más vueltas, sí puede ser más relacionable al pop, y si pudiéramos darle otro sello, para adornar, sería el de música experimental, y la verdad es que eso se traduce hasta en los procesos de creación: buscamos sonidos en todo, los cambiamos, jugamos con ellos, distorsionamos estructuras, probamos y fallamos, hacemos esto autentico, no llevamos metodologías, desarrollamos, y en esa medida las canciones van dando resultados.

Además de que el rapear, como un recurso vocal, ha demostrado acoplarse a cualquier género, basta con darse cuenta del tremendo trabajo con el que los raperos hispanoparlantes han trascendido; toda Latinoamérica y España lo está haciendo en grande…

¿Qué te puedo decir? No apoyar lo que hacen los demás desde la propia trinchera es como ser un caníbal y acabarnos entre nosotros. Y sí, existe el rap como corriente musical y lo que lo que lo define como género, pero ahora los raperos y su capacidad métrica ha evolucionado tanto que ya te cantan sobre cualquier género o track, desde los más comerciales hasta los más raros, todo depende del don que tenga cada uno y su talento. El hispano se ha sobrepasado a sí mismo en cualquier ritmo, y nosotros desde nuestro proyecto también estamos sacando el pecho por Latinoamérica.

Pero también el rap se nutre mucho de batallas, del freestyle y claro, de los conciertos en vivo, pero, ¿qué le gusta más a la gente en Latinoamérica?

Siempre habrá púbico para todo, sobre todo porque en la mayoría de los casos existen diferencias muy marcadas entre la gente, o sea, muchas veces a quienes les gustan las batallas les es más difícil digerir un álbum completo de cualquier rapero, y viceversa, hay quienes no disfrutan de ver a dos sujetos rimar en busca de destruir al otro. Es relativo y depende mucho del gusto de cada persona; hay unos que también disfrutan los dos espectáculos, o a quien las batallas le parezcan inmaduras, o que los CDs los sientan más blandos…  hay para todos, las opciones que puedes tomar van desde el conflicto y la confrontación, hasta el estudio y la grabación, y claro, las dos.

¿Será necesario el batallar para que un rapero se le considere como un músico o exponente completo?

No, es parte de lo que te decía, las diferencias del público no excluyen a las de los raperos y también funciona igual; hay unos que nunca se pararían frente a frente para pelear, otros que pasándola grabando en casa o en el estudio son completos, y los que sí les gusta batallar, además de que son ambientes bien diferentes. Lo importante es el talento, y si lo tienes, bueno, mejor aprovéchalo.

Ya para terminar, en esta nueva etapa, seguro que terminarán los conciertos con “Dime Que Coño”…

No sabemos (risas), es una de las canciones más raras del disco, ni siquiera la hemos pautado bien bien para el show, pero sí te puedo decir que es una de las más “frikis” que hemos hecho hasta ahora.