Nos echamos un clavado, rompimos la dancefloor y nos dio la seca en el Carnaval de Bahidorá


Las Estacas se convirtieron en el mismísimo jardín del edén. Bahidorá fue la excusa y el nombre de pila para que eso sucediese, y que al mismo tiempo, uno pudiera perderse entre los miles de metros pastosos y muy verdes que ofrece el venue.

No mencionaré las decenas de nalgas flácidas, músculos y penachos que vi, ni los sujetos prepotentes y enloquecidos a causa de haberse chingado unos cuantos litros de mierda y seguir bombardeándose la cabeza con otras cosas que aún son más mierda. La situación de Bahidorá no es difícil de entender cuando sólo vas a disfrutar, y en esta ocasión, decidí documentar un poco de lo que fue mi trip y a la par, armar un playlist de lo que me pareció más interesante y para seguirle la pista.

Tópenlo:

Día 1 (Viernes)

Así las cosas: para las 10PM ya estaba lleno un buen lugar de la zona de camping, y según los números, aún faltaba un 60% de asistencia y 2 días de festival. Sobrecupo pues. La idea de llegar para muchos desde el viernes fue en busca de disfrutar actos electrónicos de avanzada, y vaya line up para ese día: Kryone, Jiony, White Visitation, No Light y Cuatrocuartos Bestial Crew. Brutal y excepcional es lo que tengo que decir respecto a la fiesta que tiraron estos dudes

White Visitation literal prendió la fiesta en Bahidorá: uno de los monitores, se envolvió en llamas en su presentación. Con esta bienvenida ardiente se cortaba el cordón de inicio al magno festín que se esperaba para un par de días más.

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Día 2 (Sábado)

Para este día se agregaron al line up en calidad de sorpresa Elsa y Elmar y Centavrvs, y poco antes de las 2PM la exquisita voz del primer acto comenzó a resaltar en el lugar. Unas horas más tarde, desde una alberca (la más chill pero menos frecuentada) escuché a Sonido Gallo Negro; empezaron algo tarde y el calor era ya grotesco para esa hora. No tan lejos se escuchaba bueno el beat en la Doritos Dancefloor, ahí me encontré con Century, Susan Luv y Emili, quienes recién estuvieron en Boiler Room y sin duda son un dúo explosivo, lo mejor de todo es que son mexicanos; este par recobra un boogie impecable en su sonido y forman parte del sello CMVR Cobra Voyage… al tiro con estos morros, googlenlos, escúchenlos. Pasadas las 7PM y después de hidratarme, caí a Rhye; No fue malo su acto, para nada, pero es algo que quizás esperé o idealicé demasiado, simplemente estaba ahí y no pasó nada más. Ok, quizás porque no me encuentro en una situación de desamor, o de amor… o tal vez sus presentaciones como la que dio en Bahidorá no son su fuerte, quizás sí para algo más pequeño o más de contacto con el público. ¿Me explico?

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Mi ánimo cambió cuando comenzó The Internet: Violencia, mucho rap, un puñado de personas tirando rimas y mucha energía. En realidad no los conocía, visualmente enciende y llama la atención, me quedé a verlos. Son muy buenos. Era el spot y la hora adecuada para tirar placa: regresé como frito que soy al dancefloor, para ese entonces era el turno de Deadbeat (Scott Monteith es a quien nos referimos), un tipo canadiense que ha protagonizado Mutek Montreal y en numerosas ocasiones el de México. Para algunos es uno de los hijos pródigos del dub techno de Basic Channel, y es que va enfocándose en espacios etéreos y ricos para una extensa exploración mental, y de esta manera, mover las piezas a su antojo en las pistas de baile. Si les calan las piedras o el pasto seco en la planta de los pies, esto no es para ustedes.

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Me clavé un rato ahí pero llegué a tiempo para escuchar “Cocaine Blues” de Escort. Es la única rola que me gusta y que conozco de ellos. Bondax continuó en orden, y para la medianoche, el termómetro en vez de bajar, subió: todo este show completo de luces y con un sonido espectacular dio paso a Áme y a Saschienne. Pasadas las 4AM acabó este pedo, y sí, la mayoría de la gente ya estaba podrida.

Día 3 (Domingo)

8AM, un desayuno de campeón, y todo el día libre. El sábado me perdí todas las actividades del Asoleadero, lugar donde estuvo el jefe de la “F”, Teen Flirt, Sotomayor, Beacon entre otros. A mi parecer, el domingo fue el día fuerte para este escenario: llegué temprano a escuchar a El Búho, lamentablemente, se llenó el escenario y muchos se quedaron sin verlo al momento en que el acceso comenzó a limitarse, aunque lo mejor fue su mood para acompañar un buen chapuzón.

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Aguanté escuchar a Quantic solamente por un rato más, pero mis ganas de comer, tomar y fumar no lo hicieron. Recargué pila y termine chutándome los tres últimos actos en el Dancefloor: Nuage, Dwig y Karma Kid. Nombres desconocidos para mí y creo que para mucho más. No recuerdo mucho y tampoco hay mucho qué explicar… sólo a una señora de la tercera edad quemando la pista de baile, la evidente seca en la garganta –aunque tenía en una mano una chela y en la otra tequila o mezcal– y que unos morros me provocaron un corto en mi cabeza junto con los rayos del sol y la humedad del lugar.

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Lo último en Bahidorá fue una rica nieve de coco y un viaje extenso de regreso. No me quejo. No hay por qué hacerlo. Musicalmente, lo que ofrece el Carnaval no es su fuerte, sino el hype que te venden, el evento social, ese punto de reunión y la libertad que te otorgan fuera de la cotidianeidad de la ciudad. Eso es Bahidorá. Ahí nos veremos en 2017.