[Reseña] Triángulo de Amor Bizarro – ‘Salve Discordia’


 

Hay veces en las que el sonido e influencias de una banda están tan marcadas que por más que intenten despegarse de ellas, es imposible perder el rastro… es el caso de Triángulo de Amor Bizarro, quienes engañaron a más de uno con los primeros adelantos del ‘Salve Discordia’, su cuarto y más reciente disco, y cuyos primeros adelantos parecían indicar que habían desconectado un par de pedales y que le habían bajado revoluciones a su quehacer.

Y sí, a primera instancia, ‘Salve Discordia’ parece un álbum más amigable y definitivamente mucho más digerible; le bajaron a la distorsión y a la psicodelia y son pocos los temas que duran más de tres minutos. Hace algunas semanas escuchamos “Desmadre Estigio” y “Baila Sumeria”, piezas en las que pudimos ver a unos gallegos menos furiosos y más estéticos; el salto entre su ‘Victoria Mística’ del 2013 y su última producción parecía convertirlos en un acto más apto para sonar en la radio y convencer a un público más blando.

Afortunadamente estos cuatro mantienen las ganas de transgredir y siempre encuentran la forma de hacerlo; la lírica es el vehículo con el que siguen expresando su descontento, aunque esta vez con menos capas de distorsión. Siguen siendo inmensos y lo demuestran desde el principio: “Desmadre Estigio” inicia seco, directo, con un sonido envolvente y cuyo “no quiero ser un esclavo a los pies de nadie” adelanta mucho de lo que se viene en todo el material.

Gallo Negro se Levanta de Noche” no es muy diferente a lo escuchado, todo con una batería y un fuzz que demuestran que incluso el caos tiene su lado lindo.  Pero como en cualquier deporte de resistencia en el que es imposible seguir con un ritmo frenético de inicio a fin, el disco se toma un par de respiros, el primero viene por partida doble con “Barca Quemada” y “Seguidores”: La primera es una canción más de amor en la que la voz de Isabel Cea repite “cuando te fallen las fuerzas y no puedas volver, encontrarás lo que buscas” para transformarse luego en un mantra, mientras que en la segunda se demuestra que las guitarras ascendentes y martillantes también caben dentro de las baladas.

Sabemos que hasta aquí no hay algo que suene completamente a nuevo y así es: todo es una extensión de las influencias de la banda, mismas y en donde sigue tan viva esa tendencia al shoegaze (en “Baila Sumeria”, por ejemplo), al noise y al reverb (“Cómo Encontró a la Diosa”). Y justo después de ese nuevo arranque llega otro break: “Qué Hizo por Ella Cuando la Encontró” vuelve a ser lenta y melancólica, le canta al desamor y presume de un “ya no me acuerdo de ti” que se queda grabado en la mente para cuando se requiera derramar la lagrima… aunque de inmediato dicho sentimiento se convierte en un escupitajo al recuerdo del antes amado en “Nuestro Siglo Fnord” y su sádico “no esperaré a que te desangres…hazlo por mí”.

En “Euromaquia” llega el clímax del álbum con una letra cargada de rechazo a una Europa convertida en un monstruo que devora y escupe a sus hijos y cuyas guitarras fulminantes y cargadas emulan los efectos de una política feroz.  “Luz del Alba” continua dura, mientras el cierre lo pone “O Salve Eris”, donde se vuelve fácil decir que esto es shoegaze y donde todo se encuentra en su lugar: los ecos, los coros, los riffs, los sintes y la metáfora más oscura de todo el título.

Salve Discordia’ es un punto más a favor de una banda que ya no tiene nada que demostrar y a la que se le da igual de natural apostarle todas las fichas a la psicodelia que al shoegaze. Afortunadamente las fintas que hicieron antes del lanzamiento del disco se quedaron en eso y el todo lo reafirma: Triángulo de Amor Bizarro no se relajó y siguen tan potentes como siempre.