Maximiliano Calvo: “creo que el poder de la lírica hoy no está en la poesía, necesita ser más elocuente”


Sudamérica se ha convertido en los últimos años en uno de los mayores exportadores de música para nuestro país. El internet y la independencia musical han hecho que decenas de proyectos tan interesantes y variados lleguen hasta nuestros oídos. Es el caso de Maximiliano Calvo, un argentino que en su primera visita a nuestro país, nos recuerda que los cantautores siguen vigentes y que muchas veces lo hacen tan bien como una banda completa.

Oriundo de Rosario e hincha de Central, la música de Maxi Calvo es una mezcla entre los sonidos típicos del Río de la Plata y ritmos más afro, algo que contrasta con las historias tragicómicas narradas en sus canciones. ¿Ejemplos?  “Mambo y Tecnología” habla sobre la triste historia de un chico que sigue viendo las fotos de su ex en Instagram. Como tú y como yo. Así de sincera y directa es la música de este rosarino cuya primera visita a México seguro no será la última.

¿Cuáles son las influencias de Maximiliano Calvo?

Tienen mucho que ver con la música del Río de la Plata y el Paraná, dos ríos importantes en Argentina y Uruguay, donde también es muy importante la música de tambores traída por los inmigrantes africanos y que se mezcló con la milonga, que es la música que se hacía ahí. Es una música de desamor, que inspira letras tristes pero que igual invita a bailar. Jaime Roos, Mateo, Cabrera, Tabaré Cardozo, todos ellos son autores muy importantes de la región, una región que yo considero la más rica de Latinoamérica.

Cuando uno es más joven y rebelde siempre se quiere tener una banda de rock, quizás los gustos sean más simples, pero a ti desde chico te gustó la música de los clásicos ¿cómo te enamoraste de todos esos ritmos y estilos?

En realidad me críe con toda esa música y aprendí a entender esas canciones, de Fandermole y Nebbia, el maestro de la música argentina, que también era rosarino. Mi primer encuentro con la música fue mi mamá limpiando la casa y escuchando “El amor después del amor”… fueron de los primeros temas que canté, siempre fui por ese lado. Aun así, me gobernó la simpleza del rock; tenía una banda de chico y tocaba la batería, pero siempre volvía a esa música.

Has ido a Uruguay constantemente pero, ¿en qué momento decidiste que querías venir a México?

Pasaron cosas muy extrañas, pero muy buenas. La idea fue de Lola, mi manager, y fue tomando forma cuando conseguí algunos conciertos importantes, pude conseguir la locomoción y venir acá.

¿Cómo se ve desde el sur la escena mexicana?

A Argentina llegan cosas muy pop, cosas más comerciales. Lo más interesante que ha llegado es Natalia Lafourcade, estoy enamorado de ella. También me gusta mucho como compositor León Larregui, aunque por momentos cae mucho dentro de su propio personaje. Julieta Venegas me encanta, Carla Morrison, Café Tacvba fue mi primer amor mexicano, Rubén, Meme… Reyno, David Aguilar, Robles, Presidente… aunque me encantaría conocer más cantautores.

“Es terrible encontrarte con la imagen patética de uno mismo solo en la habitación a las 3 de la tarde o a las 2 de la mañana viendo fotos de la ex. Es algo muy puntual, algo muy de nuestra generación y que nadie quiere sacar a la luz porque no sabemos si reír o llorar con ella”

Hace unos años fuiste parte de Intrépidos Navegantes, ¿qué diferencia hay entre estar en una banda y ser solista?

No hay mucha diferencia, yo siempre he hecho canciones. No hubo una dicotomía, las canciones eran mías antes y lo son ahora…tal vez pensé que llevando mi nombre era más seguro proteger las canciones, por cuestiones amorosas y todo eso. Cuando uno es más chico no se anima a apropiarse de sus canciones, a decir “estas canciones son mías” frente al público porque es uno sólo, frente a tres o doscientas personas da igual… es como decir, “esto es lo que me pasó el otro día, es lo que viví con mi ex novia o con mis padres”, eso es lo más fuerte.

¿En qué momento decidiste que estabas listo para pararte frente al público tú solo?

Lo aprendí haciéndolo, nunca lo pensé. Así me pasa con todo, nunca digo que lo voy a hacer, las cosas me salen mal hasta que un día me salen bien. No sé decidir, simplemente tomo la determinación de hacerlo un día. Muchas veces me pregunto qué estoy haciendo y cuando me subo al escenario y tengo un buen show me doy cuenta de que todo va bien.

Sabemos de tu gusto por contar historias en las canciones, ¿de qué hablan tus temas?

Todas tienen referencias a cosas que me han pasado y siempre son tragicómicas. Me gusta reírme de mí mismo y creo que el poder de la lírica hoy no está en la poesía, la siento vacía, necesita ser más elocuente. Me gusta contar historias y ser inteligente al momento de crearlas, no quiero que carezcan de dirección, que creo que es algo que pasa mucho con los autores nuevos; me gustan sus canciones pero en algún momento me pierdo y ya no sé qué están contando.

Eres músico de formación pero tú mismo te encargaste de dirigir el vídeo de “Mambo y Tecnología” ¿cómo compaginas esas dos facetas?

Lo del vídeo fue una necesidad, nadie entendió la simpleza de la historia. En el vídeo se ve al tipo disfrutando con su compañera y luego se le ve sólo vagabundeando… son cosas que yo pasé y por eso creo que nadie más podía contarlo, por eso lo hice yo. Una vez me encontré en un camión a la chica para quien escribí esa canción y me comentaba que reconoció muchas cosas nuestras. Mucho del vídeo fue recreado, incluso la actriz del vídeo era igual a mi ex novia y terminé teniendo una relación con ella, yo me estaba volviendo loco (risas).

La canción habla sobre un tipo que sigue viendo las fotos de su ex en las redes sociales, ¿te sigue pasando?

Cuando empieza la canción lo primero que la gente hace es reírse. Y luego llega el estribillo que es terrible, no conozco a alguien que no lo haga. Con los músicos que toqué en Buenos Aires me pasó que todos coincidíamos en eso, cada uno seguía viendo las fotos de sus ex. Es terrible encontrarte con la imagen patética de uno mismo solo en la habitación a las 3 de la tarde o a las 2 de la mañana viendo fotos de la ex. Es algo muy puntual, algo muy de nuestra generación y que nadie quiere sacar a la luz porque no sabemos si reír o llorar con ella.

Del sur nos llegan cada vez más música, ¿qué está pasando, específicamente en Argentina, que parece que todos están metidos en algún proyecto?

Igual es la distancia, de cómo se ven las cosas… donde no estamos parece que pasa todo. Esa es la imagen que tengo y es una imagen que creó internet, te hace ver que el otro está haciendo cosas increíbles y te ves tú… pasa eso, yo creo que México tiene una cultura hermosa y me queda duda de que Argentina esté en ebullición; sí hay muchos músicos, sí hay muchas bandas, pero creo que incluso en Uruguay hay mayor unión, y eso me parece porque no vivo en Uruguay.