Niño Árbol: “Yo digo que esto es techno, un poco de IDM y sonidos industriales”


La primera y única vez que he presenciado un show de Kevin Martínez –mejor conocido bajo su alias detrás de las perillas, Niño Árbol– fue en una pasada edición del Festival RMX en Guadalajara; se acompañaba de alguien más en la tarima y de luces en su rostro, pero la compañía más grande –y seguro la que más agradecía– era la de cientos de personas que, minutos antes de la tormenta de duros beats y techno bien oscuro, ya pedían su tratamiento: “¿no sabes quién es el Niño Árbol, papá?” Escuché a unos metros mientras le seguían explicando a esa misma persona de qué se trataba esto.

Luego de unos meses, Martínez estrenó ‘Distancia’, un EP que alberga una surtida colección del mejor techno, desde lo más oscuro hasta lo más industrial, pasando siempre por momentos más atmosféricos o casi cinemáticos. ¿Quién es entonces el Niño Árbol, papá? Hablamos con él acerca de su más reciente material; de sus inicios moviéndole a los sintetizadores; sobre su enorme gusto por musicalizar visuales; su turbulenta relación con el DF –inspiración para una canción del EP– y del presente y futuro del colectivo SSenSorial.

Te he visto una sola vez en vivo, y vaya, la gente te está siguiendo los pasos y son muy cálidos contigo pese al “poco” tiempo que llevas como Niño Árbol, pero si nos remontamos al pasado, ¿cómo empezaste a hacer música electrónica?

Empecé como a los 15 años más o menos, tocaba la batería y tenía una banda que terminó por separarse, ahí fue cuando le di más importancia a mis ideas. Luego me compré unos controladores y más cosas sencillas por el momento, inicié en mi cuarto y nació algo que llamé Audiorítmico, eso fue lo primero que hice en solitario y fueron 3 años de estar metido en ese proyecto, aunque la verdad, nunca logré definir algo muy concreto porque siempre le metía muchísimos ritmos y géneros variados. Yo vivía en Tepic en ese entonces, y pues era lo único que hacía porque pues, no hay mucho que hacer allá, ya como a los 18 que me vine a Guadalajara a estudiar ingeniería en audio supe que quería dedicarme a esto siempre, y puede decirse que ahí apareció Niño Arbol.

¿Fue difícil? Porque mucha gente sólo ve por fuera lo que realmente sucede; ven los pads, la computadora, los sintes, las manos del dj, y se quedan en blanco… ¿ya tenías una leve noción antes de hacer música electrónica?

Siempre he tenido algo con los sintes y siempre me ha gustado moverle a eso. La práctica, creo, hace todo, hace al maestro, y aunque no sepas exactamente qué está provocando el sintetizador que tienes enfrente, si mueves unas perillas, un botón, etc. sabrás qué es lo que sucede. Luego es muy intuitivo aprender a usar este tipo de herramientas, pero sí se debe tener paciencia y gusto, sobre todo eso.

Tú eres muy joven, y es ahora muy común ver a gente de corta edad haciendo esto en el país, ¿qué tienen a su favor estas nuevas generaciones para ser más prolíficos que antes en el género?; ¿Las facilidades que ofrecen herramientas y softwares tan intuitivos?  

Es cierto que las herramientas son más accesibles ahora, por ejemplo, una caja de ritmos te costaba hace años como unos 45 mil pesos, ahorita ya hay muchas cosas con las que puedes comenzar sin gastar tanto, además, una buena parte de todo un set se puede programar en la computadora, donde al final, puedes hacer practicamente lo mismo. La gente ha tomado estas ventajas y siguen descubriendo más, te lo digo por experiencia; yo no sabía nada, y si le estás picando y moviéndole vas aprendiendo, vas hallándole, y te encuentras con varias formas de ir construyendo sonidos.  

 ¿Y qué productores o músicos te motivaron a crear tu sonido? Porque he leído que al principio estabas influenciado más por cosas de rock progresivo…

Tengo muchísimos, pero uno de ellos puede ser Aphex Twin, aunque igual no hago drum and bass pero me gusta mucho su estética… y como influencia tengo mucha música en la cabeza, lo curioso es que son géneros que a veces ni se relacionan o van por el lado contrario de lo que hago, te diría que al principio de mi carrera como músico se notaba mucho el toque experimental de lo que escuchaba, pero eso ya no se ve tanto en la música que hago.

“Cuando cada uno de nosotros recién empezaba, tocábamos muy poco y nadie nos invitaba, pero ese era el motivo del colectivo: juntos hacer más ruido y llegar a más terreno con gente que también buscaba lo mismo. En Ssensorial además de promover la música, hacemos fiestas y eventos donde se presentan instalaciones visuales, nos guiamos por esa línea, es decir, siempre habrá un visual en algo que lleve la marca…”

Algo interesante es que los medios no pueden definirte, hablan de tu primer EP como una fusión de electrónica muy fuerte, pero creo que al final te has decidido por una variante del techno más oscura como se puede escuchar en ‘Distancia’, ¿no? Súmale que hay muchos más elementos de industrial en este material, es como hablar de un techno de vanguardia quizás…

Fíjate que he tenido ese problema también, pero sí puedo decirte que de todo lo que hago existe una base muy marcada por ese techno, y sí, en el primer álbum trabajé con muchos géneros y no tenía una línea a seguir como en ‘Distancia’. Yo digo que esto es techno, un poco de IDM y sonidos industriales, que ahora que lo mencionas, sí tiene mucho de esa línea, no lo había pensado bien… pero no sé, a final de cuentas es el techno la base de donde crece lo demás, y a veces también trato de hacer como psicodelia, ¿sabes?, pero no sé cómo llamarle a eso, ¿techno psicodélico?

También noto muchos momentos más cinemáticos; escuchas “Interludio” y resulta en una producción muy de cine, ¿tienes influencias de ese estilo representadas en el proyecto de Niño Árbol?

Es que también desde un principio he querido hacer música muy atmosférica y aterrizar ese concepto, de estar como en un espacio delimitado por ese sonido, que la música se mueva de esa forma. Una de esas influencias viene de Amon Tobin, es de lo mejor que he escuchado, de lo más fino y en alta definición.

¿Entonces, podrías verte luego en una faceta paralela a la fiesta, pero con proyectos más audiovisuales como un corto o una película?

¡Si, seguro! de hecho es lo que más me gustaría hacer. Siempre me ha gustado sonorizar un pensamiento, una historia… hace poco un amigo y yo le entramos a un concurso de video mapping en Rusia, yo hice la rola y él hizo el mapping, ganamos, y luego nos tocó presentar ese proyecto en un edificio en Moscú. Me gusta muchísimo lo audiovisual, después quisiera entrarle más a ese terreno, sonorizar cine o algo así.

Al escuchar ‘Distancia’, este te remite a muchos escenarios, y hablando de eso, ¿Qué más te gustaría musicalizar?, ¿en qué otros ambientes podrías desenvolverte?

Siempre me han gustado las fiestas al aire libre, no hay nada mejor que tocar así, no sé por qué, quizás por la vibra que existe; también en un espacio más abierto, como un bosque, una playa… o ahora que lo pienso, en un lugar muy alto, un rascacielos por ejemplo, ahí estaría buenísimo.

Rascacielos como en el DF, ¿no? la canción que hiciste con ese nombre resalta la esencia del EP y supongo refleja tu visión de la ciudad…

Ajá, mira, es raro, pero cada vez que iba para allá siempre era para ir a tocar, o topar banda, o sólo cotorrear, y no sé, como que nunca nos hemos llevado bien el DF y yo, me gusta mucho, pero siempre me pasa algo. Hubo un día en que recuerdo bien que me quedé produciendo en el departamento de un primo –y donde suelo quedarme cuando viajo para allá– total, me quedé ahí trabajando, pero ya traía toda esta vibra de que toda la semana estuve en chinga, de que no paras estando allá… traía mis audífonos y una caja de ritmos en las piernas y empecé a darle a esa rola. No supe bien si era realmente a como es el DF, no supe qué nombre ponerle, y como la hice allá se dio solo, pero creo que al final si expresa mucho del estilo de vida ruidoso de la ciudad, es una canción ruda.  

¿Qué hay del colectivo SSenSorial?, ¿Qué está pasando ahí?

Lo inicié hace dos años, aunque al principio, su objetivo era comenzar como difusora y promotora de proyectos en los que existiera una propuesta honesta, que en su sonido dijera algo más que la fiesta, que ofreciera algo importante. Invitamos a amigos al proyecto, a quienes tuvieran rolas súper chidas y pudieran estar al nivel, y ahorita los ves y están tocando en muchos lados, están produciendo, sacan material con labels internacionales y siguen avanzando. Cuando cada uno de nosotros recién empezaba, tocábamos muy poco y nadie nos invitaba, pero ese era el motivo del colectivo: juntos hacer más ruido y llegar a más terreno con gente que también buscaba lo mismo. El colectivo ha ido creciendo al grado de que a la fecha estamos 14 proyectos ahí dentro, incluidos los que se especializan en hacer visuales; En Ssensorial además de promover la música, hacemos fiestas y eventos donde se presentan instalaciones visuales, nos guiamos por esa línea, es decir, siempre habrá un visual en algo que lleve la marca Ssensorial.  

Si hace dos años comenzó como una impulsora y se han logrado resultados, ¿se podrá dar el gran paso para que pueda convertirse en un sello o netlabel?

De hecho sí, este año queremos hacer eso: tenemos la idea de hacer una netlabel, y aparte, aquí en Guadalajara, nos gustaría hacer algo más en cuestiones de editorial y medios, tenemos ese interés, no sé aún, hacer un medio o algo similar que tuviera que ver con Ssensorial, que fuera una rama de ese netlabel… estamos en eso, queremos exprimir el colectivo este año y comenzar a sacar materiales bajo ese sello.

¿Es el paso natural no? Hacer de esta plataforma una para editar materiales en casa…

Sí, y creo que también es el necesario.