Blue Nipples: “La idea del disco es la de un viaje al mar, no festivo, más introspectivo, incluso catártico”


Cuando uno piensa en ir al mar, bueno, el imaginario es siempre el más común: bikinis al por mayor, cálida y suave arena, un incesante y abrasivo sol, bebidas refrescantes –alcohólicas la mayor parte del tiempo–, y mucho bronceador… pero el mar no es necesariamente festivo, muchas veces es sanador, reflexivo e íntimo.

The Dissonant Dance Of Colors’ no es un nombre nuevo, pero la banda que se encargó de darle dicho nombre a ese EP, parece serlo. Y no sólo por su renovada alineación, sino por el cambio de sonido que, a través de la grabación de su primer largo, ha demostrado: en ocasiones más pop, en otras más math, en otras más oscuros… ¿qué diferencia hay entre aquel breve lanzamiento y éste, en el que ambos poseen el mismo nombre? La gama de color cambió en una medida que resignifica al ahora sexteto, y que luego de recopilar viejos temas, modificarlos, crear nuevos ritmos y grabarlos, una docena de piezas están ya en su envoltorio, uno que invita a esa bahía un poco más desolada.

Hablamos con Blue Nipples sobre ‘The Dissonant Dance Of Colors’, el primer álbum de la banda y que puedes escuchar a continuación:

Portada BN

‘The Dissonant Dance Of Colors’ es el nombre también de su pasado EP, ¿por qué retomar el mismo título para este nuevo disco?

Lo retomamos porque creímos que el trabajo anterior solo fue una muestra de la obra completa. Varias de las canciones que incluimos en el EP forman parte importante del LP (aunque evolucionaron y tomaron formas distintas). Digamos, en resumen, que el EP era la premisa. Además, el nombre está bien cool.

¿A qué hace referencia el nombre?

Pensamos en que los colores serían la manera más clara de representar la gama de estilos que poseen las canciones. Son muy distintas pero a la vez mantienen cierta coherencia que las hace funcionar como un álbum y no solo como una colección de piezas musicales. Entonces nos permitimos decir que con este disco, los colores –o sea, los estilos– danzan los unos con los otros. Por último, la disonancia se refiere a cómo nosotros mismos rompemos nuestros propios esquemas. Por ejemplo, en “Blue Dance” la instrumentación es muy espacial y atmosférica, pero hay una guitarra que es sucia y distorsionada, por lo que nos hace poner los pies en la tierra y nos recuerda que somos una banda de rock.

Como dicen, se han recopilado varios de sus pasados temas en esta grabación, ¿es este el álbum que querían realizar después de tanto tiempo?, ¿Es lo que tenían en mente?

Sí, como lo mencionábamos antes, este álbum es la obra completa que queríamos mostrar desde un inicio. La producción de este disco siguió la línea de ese EP. Hubo otros nombres en el tintero, pero este se quedó porque creímos que merecía ser retomado debido a que en realidad no estábamos haciendo un material nuevo, sino que estábamos completándolo.

“Pensamos en que los colores serían la manera más clara de representar la gama de estilos que poseen las canciones. Son muy distintas pero a la vez mantienen cierta coherencia que las hace funcionar como un álbum y no solo como una colección de piezas musicales”

Desde el intro se propone, quizás, un planteamiento conceptual que se relaciona con el mar; la playa; la costa; en este caso, ¿cuál es ese primer apunte de la banda?

La idea narrativa del disco es la de un viaje al mar, pero no es un viaje festivo, sino uno más introspectivo, incluso catártico. Es un disco muy contemplativo. Es ir a la costa a sentir la brisa y mojarse los pies. Es ir a la playa y ver desde la arena a las ballenas danzar a lo lejos.

¿Qué hay de las canciones que son totalmente nuevas? “The Way”, por ejemplo, suena completamente diferente a cualquier cosa que hayan hecho antes…

Es raro para nosotros pensar en que son canciones nuevas, pues llevamos con algunas de ellas más de 1 año, pero no habían visto la luz y para la mayoría parecen una novedad. “The Way” fue el respiro que necesitábamos tanto en estudio como en vivo, aunque aún así tiene un clímax que explota al final. Esta fue la única canción que hicimos en el estudio y de hecho no estaba contemplada para formar parte del álbum, pero nos dimos cuenta que funcionaba muy bien y terminó dentro del tracklist.

Otra canción nueva es “Viole(n)t”, la más lenta (va a 102 bpm) pero a la vez la más ruidosa que hemos hecho. Creemos que el clímax y el final de esa canción son el cierre que este disco debía tener: una explosión de colores.

“Shore” es nuestro acercamiento al punk, “Unknown” es la fiesta buena onda, “Hollers” es perfecta para abrir y “The Particle” es la canción más complicada de nuestra historia.

Este lanzamiento tiene también una especie de doble cara: por un lado, están las canciones más bailables y con un acercamiento más matemático que antes, y por el otro, una tendencia más oscura y con más poder… ¿es algo que notaron en el proceso?

Sí, nos dimos cuenta de que cada vez que hacíamos una canción nueva llegábamos un poco más lejos, ya sea al extremo pop o al oscuro. Volvemos al título, hay muchos colores en el disco, pero funcionan bien. Aun así creemos que hay lugares a donde no fuimos o puntos en el que podemos llegar más lejos en el futuro, lo cual es genial, porque nos da una idea de a dónde queremos llegar en próximas producciones.

¿Qué faceta les sienta mejor?

Ambas son muy importantes. La verdad es que Blue Nipples necesita de ambas. En algunas ocasiones nuestros sets en vivo los hemos cargado más de un lado o del otro y creemos que quedaron desbalanceados. Lo mismo pasó en el estudio: no podemos tener un “Ombudsman” sin su “Shore” o un “Unknown” sin su “Particle”.

Uno creería que al añadir más percusiones, congas, etc., la banda tendría más matices tropicales o con corrientes más asociadas al baile, pero se percibe poco en la producción, ¿esto toma un papel más determinante en el vivo?

En vivo las percusiones aparecen en más momentos, pero algo que nos quedó muy claro es que no queríamos latinizar musicalmente a Blue Nipples. Concretamente, “Colors” y “Unknown” sí necesitaban un poco de ese sonido y por eso se añadieron, pero después, canciones como “Ombudsman” funcionaron bien con esos detalles pues solo agregaban un poco de color a ciertos momentos. Lo que menos queremos es hacer de Blue Nipples una latin party, y nos parece que al final el resultado fue bueno.

El arte del disco también se adhiere a la idea de la costa, de una bahía más oscura y no festiva que viene expresada desde el intro, ¿quién les trabajó el diseño?

Fue Paulina Serna, una amiga. Ella escucha música bien chida y además entendió muy bien el concepto que queríamos reflejar. La neta se rifó.

Si una canción pudiera definir la esencia de ‘The Dissonant Dance Of Colors’, ¿cuál sería?

No se puede en una sola rola, se necesitarían al menos dos para poder notar la policromía musical. Este disco se compone de paisajes sonoros, y cada paisaje tiene su propio rol en la historia, por eso no se puede definir del todo. Pero tratando de encontrar a la más representativa, pensaríamos en “Colors”, por el nombre,  porque tiene baile y partes más introspectivas. Pero también está “The Particle” que es el culmen de la narrativa musical.

Con tantos colores figurando en el nuevo disco, ¿el azul seguirá siendo su favorito?

Foreva!