Trentemøller: “Cada disco significa la creación de una nueva realidad artificial; ‘Fixion’ lo es”


Con innumerables lanzamientos de todo tipo, una incansable presencia en festivales, colaboraciones bien ejecutadas y diferentes títulos a lo largo de una fructífera carrera, el músico, productor y DJ danés, Anders Trentemøller (mejor conocido sólo por su apellido) ha liberado el que, posiblemente, sea el álbum que siempre había deseado realizar: ‘Fixion’.

Este largo es algo así como un tributo al género, a la electrónica, y no sólo ello; es tal vez una de las más fieles expresiones a aquella parte más oscura del mismo… a esa oscuridad que representa hacer música electrónica. ¿Será, luego de una década del lanzamiento de su aclamado debut, también un clásico instantáneo? Hablamos con el de Copenhague sobre este nuevo disco:

 

Tu nuevo álbum, ‘Fixion’, está ya en puerta, ¿cómo te sientes luego de un lanzamiento tan grande como lo fue ‘Lost’, hace ya 3 años?

Estrenar un disco es siempre algo que te mueve los nervios, de verdad, siempre he sentido que con cada disco estoy volviendo a iniciar, como si fuera el primero… y ha pasado algo ya de tiempo desde que acabamos ‘Fixion’, casi medio año ya. Lo único que espero ahora es que podamos tocarlo pronto en vivo por completo. Y si pudiera definir lo que siento, creo que, en general, te puedo decir que es una mezcla de nervios y curiosidad.

¿Por qué el nombre del disco? Es decir, ‘Fixion’ es una palabra editada, ¿esto significa algo en particular?

Sí, sí, claro.  Como dices, agregué una “x” a la palabra para poder personalizar el concepto del álbum; para mí, cada disco significa la creación de una nueva realidad artificial, y de alguna forma, ‘Fixion’ lo es, es lo que traté de hacer en el estudio, algo que no es real, pero parece, e incluso suena igual a su verdadera escritura. Es la búsqueda de crear este pequeño mundo que me pertenece por completo: es mi sonido, mis instrumentos, mis canciones, mi toque. Al final, hacer música se trata de manipular, y me refiero a manipular el sonido, hacerte de trucos y otras formas para hacer algo original, y eso es también lo hermoso de un formato álbum, ¿sabes?, que por un poco más de una hora –o menos– puedes sumergirte en un viaje único. Creo que es un gran nombre para un disco también, ¿no?

Y es una parte fundamental también para todo músico, poder ofrecer esa parte de sí y exponerla en algo tan personal pero tan público al mismo tiempo como un disco… dejar algo así como un legado tal vez…

Sí, y creo que también, al menos en mi caso, se trataba del desarrollo más lógico que podría tener de mis pasados discos, y vaya que ha sido un camino bastante largo desde el primero hasta ahora, pero la mejor parte es sin duda no saber cuándo esto vaya a terminar, porque la música siempre te lleva a tantos lugares diferentes, y te aseguro que no he terminado de hacer esto todavía.

“Al final, hacer música se trata de manipular, y me refiero a manipular el sonido, hacerte de trucos y otras formas para hacer algo original, y eso es también lo hermoso de un formato álbum, ¿sabes?, que por un poco más de una hora –o menos– puedes sumergirte en un viaje único”

Hablando sobre el primer sencillo de este álbum, “River In Me” suena gigante: la voz de Jehnny Beth de Savages le calza perfecto y toda la atmósfera del tema parece sacado de los ochentas. Sin dudas me recordó bastante a The Cure y hasta algo del industrial de NIN… ¿qué te inspiró a hacer esta canción?

Suena algo a lo que dices, y es bastante divertido escucharlo porque ha sido una de las canciones que más rápido he hecho, fueron quizás 15 o 20 minutos y la base ya estaba hecha, fue algo muy espontaneo. Siempre quise hacer algo más up-tempo, agregar sintetizadores del estilo… y sí, tienes razón, sí suena a The Cure, pero también tiene ciertas raíces a lo Joy Division, aunque siempre pensaba “que esto tampoco suene tan retro, pero sea actual”, y así decidí invitar a Jehny: su voz me recuerda mucho a Siouxsie and The Banshees y a más bandas de ese estilo. Es muy única, muy fresca. Le envié un demo muy crudo por correo, nos quedamos de ver en mi estudio aquí en Copenhague y terminamos la canción en un día.

Además de la colaboración con Jehnny Beth, ¿quién más te acompañó en la producción del disco?

No mucha gente, la mayoría de los instrumentos los estuve grabando solo y en un par de temas sí aparece la banda, otras veces mi novia también entraba a grabar los bajos… pero eso es algo que siempre ha pasado; no suelo trabajar con muchas personas dentro del estudio, sólo cuando grabo voces porque soy un vocalista terrible, pero es algo que disfruto mucho, esa soledad que se tiene en la cabina y tener el control de lo que va a suceder, porque al final, soy yo quien toma las decisiones de cómo hacerlo. Luego de que el disco está terminado, también debo hacer una nueva versión de cada canción para que la banda pueda tocarla en vivo.

¿Y de qué habla ‘Fixion’? Por lo que sé, siempre has sido muy cuidadoso al momento de seleccionar cantantes y la composición de las letras…

Para mí es muy importante que las letras de verdad te hablen, que sean, al final, algo con lo que puedas relacionarte de una forma muy abierta. Amo que las canciones lleguen a la gente, porque nunca he contado historias que van del punto A al B, y tampoco la temática de chico que conoce a una chica, creo que va más allá. Algo que es importante es que yo nunca escribo las letras; siempre trabajo mucho con quienes componen esa parte, y que usualmente, son quienes también las interpretan, porque, ¿quién mejor para cantar que la persona que escribió esa canción? Por ejemplo, te puedo decir, a secas, que “River In Me” trata del amor entre dos mujeres, pero en realidad hay mucho más significado que eso, y es algo que siempre he disfrutado: que el escucha pueda describir más escenarios en las canciones, y no sé, puede aparecer algo que nunca se me cruzó por la mente.

Algo que percibo de todo el disco es que, pese a que tu música siempre ha estado influenciada por tonos oscuros, ‘Fixion’ parecer serlo aún más, ¿no sientes lo mismo?

Sí y no, porque algunas de las canciones no son tan tristes o tan oscuras, creo que la palabra adecuada sería “melancólicas”, porque creo que también son temas inspiradores, siento que también reflejan luz. Cuando escuchaba el progreso que estaba teniendo el disco, llegaba a la conclusión de que en algún momento necesitaría de momentos más dulces, algo con lo que pudieras descansar y sentir que tienes un álbum redondo… pero también sé que siempre que escribo algo nuevo, aparece esa sensación de melancolía y no sé exactamente por qué, tal vez es algo natural, aunque no pongo mucha atención a eso. No es que sea un chico triste que se sienta a llorar todo el día, creo que más bien es por la forma en que desarrollo mis emociones, y al final salen en forma de canciones.

¿Qué crees que la gente dirá de este álbum? Estuve leyendo algunos comentarios sobre el primer sencillo y muchas personas estaban diciendo “¿dónde está el sonido de antes”?, “¿qué se hizo Trentemoller?”

Ah, sí, lo he visto. Es algo bastante difícil de definir, pero creo que como siempre, habrá gente que amara el disco y quienes podrían llegar a odiarlo y preferirán quedarse con lo que hacía antes, pero yo sigo pensando que en realidad se trata del mismo sonido o la misma esencia que me caracteriza; tampoco voy a repetirme e ir por lo fácil, sería muy aburrido para mí y para quien me escuche, pero espero que al final se pueda entender mi visión del álbum, y si no, bueno, qué mal (risas). Ojalá que pase.

Han pasado ya 10 años desde el lanzamiento de ‘The Last Resort’, tu álbum debut y al mismo tiempo, uno que fue nombrado como el mejor de su año, ¿qué tanto ha cambiado desde ese tiempo a hoy?

Sí que ha pasado tiempo, pero puedo asegurar que muchos de los elementos que se escuchaban hace una década continúan en lo que hago hoy, aun si pudiera sonar algo alejado. Claro que mi gusto musical y la manera en que hago música ha cambiado y se ha desarrollado, pero aún hay similitudes, especialmente si hablamos de ese disco y de ‘Fixion’, el más reciente: la melancolía, las progresiones… no sé, siento que no han cambiado tantas cosas. Son sólo diez años, no es tanto tiempo realmente, creo.