Sacamos fuego en el Festival Latinoamérica 360, un hervidero de altos grados


 

Colores, ritmos y toda la cadencia que distingue a la música latina se dejaron sentir en un mismo lugar, el Bajo Circuito, el bunker de concreto que por una noche se convirtió en una pequeña sucursal de Latinoamérica.

Por Enrique López

Los chilenos de Armadillo Cactusrock fueron los primeros en aparecer sobre el escenario, con una alineación que con un look medio californiano y un sonido entre surf, rock y punk, hace recordar la década de los cincuentas. Después de varias rolas cedieron el lugar a la banda peruana Cholopower. Clavados en un sonido punk clásico ochentero y bien realizado, la banda andina hizo gala a su nombre y el sonido duro y macizo dio pie al atronador retumbo de bocinas.

Luego de una pausa comenzó a sonar Áttøøxxá, de Brasil. El set del Dj contó con una marcada influencia de jazz tipo Nina Simone y diferentes ritmos afro. Rodeado de las mujeres más bellas, el morenazo de enormes rastas fue el perfecto entremés para lo que seguía.

Y porque no se puede hablar de música latina sin hablar de México, Los Fontana sacaron a relucir trombones, tuba, guitarras, mandolinas, charanas y acordeón en una danza de instrumentos que moldeaban el folk que puso a bailar a una docena de bailarinas.

Antes de la medianoche y entre varios barriles de cerveza, se dio un receso largo, con cancelación de los ecuatorianos Van Fan Culo incluida. Pero la fiesta debía seguir y así se asomaron The Guadaloops, una de las bandas más esperadas y que, en cosa de segundos, eliminaron el límite entre escenario y pista con su peculiar y gran mezcla entre guitarras y un hip hop sensual.

Ya entrada la noche, Sotomayor y Sonido Satanás ponían cierre a una fiesta cargada de sabrosura, una que, en resumen, se tituló Festival Latinoamérica 360. Sí, suculento hasta el hueso.

Te dejamos las fotos:

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