Snowapple: “En ‘Tracks’ buscábamos un sonido más acústico, real y con pureza”


Para Snowapple, cada visita a tierras mexicanas ha sido un agasajo, tanto para Lauren, Una y Laurien, como para el público nacional que ha presenciado cada uno de sus shows y álbumes. Recientemente, la tercia de Ámsterdam liberó ‘Tracks’, el larga duración que le sigue a su bien recibido ‘Illusions’ de hace tan sólo un año, y con ello, múltiples presentaciones y foros fueron cómplices de una nueva gira en México.

Aprovechando su más reciente visita, hablamos con la banda sobre sus inicios, la música que se escucha en su país, del género folk, la producción de su nuevo disco, su gusto por el picante y cómo han desarrollado un set especial con un toque más latino en algunos de sus pasados conciertos.

Es genial que tres chicas como ustedes formaron una banda así, pero, ¿cómo es que se conocieron?

Nos conocimos en Amsterdam, todas estábamos en la escena musical de la ciudad. Una y yo [Laurien] estábamos agendado artistas en el mismo foro; Una más dirigida a músicos de jazz, yo me dedicaba a conseguir actos clásicos y de ópera. Laura, por otro lado, estudiaba jazz, y era la pieza ideal para Snowapple con todo su trasfondo como corista, pianista y cantante clásica.

¿Y según su percepción, cuál es el tipo de música más popular en su país?

En Holanda hay tres géneros que son muy populares: la escena del techno, con DJ’s como Tiesto o Armin Van Buuren; el rock/pop, mayormente influenciado por el Reino Unido y Estados Unidos; y canciones de “Het Levenslied”, un género popular acerca de la vida, la mayoría de las veces cantadas con una voz operística y acompañadas de un acordeón. También la escena contemporánea del jazz es muy importante y de influencia en todo el mundo. Tenemos colegas en todos estos géneros, muchas veces hasta tocando juntos.

¿La música folk suena mucho por allá? Es muy difícil escuchar de este lado del mundo proyectos que reflejen el espíritu que tiene Snowapple, existen, pero suelen ser mínimos…

Creo que en los Países Bajos nuestro acto también es algo único. Muchas bandas se concentran en tocar solo un género, ya sea folk, pop o rock, y no mezclan para nada algo de opera o jazz. Aunque en otros países de Europa y en Estados Unidos hay propuestas similares a nosotras.

Sobre su nuevo disco, lograron un sonido más cercano a un estilo de música más acústico, y también, una gran evolución y madurez se nota en la producción…

Las canciones del nuevo disco sí que tienen un toque más “folky”, sobre todo porque escogimos un sonido más acústico desde el principio, cambiamos los bajos electrónicos por uno doble e intercambiamos sintetizadores por pianos. Podemos decir que en ‘Tracks’ buscábamos un sonido más acústico, real y con pureza. Muchos de los instrumentos fueron grabados también al mismo tiempo, lo que le da una sensación de estar  tocando en vivo. También creo que hemos crecido mucho como banda: cuando empezamos con Snowapple teníamos muy poca experiencia escribiendo y produciendo, luego de grabar dos álbumes y estar de gira por el mundo conociendo distintos tipos de músicos y productores, nos hemos vuelto más maduras en ese sentido.

Se han influenciado mucho del trabajo de Joni Mitchell, pero cuando estuvieron en la producción de este disco, ¿escucharon más música de folk norteamericana?

Sí que nos ha influenciado Joni Mitchell, pero también muchas, muchas, bandas de todo el mundo. Algunas de nuestras inspiraciones más americanas son Anais Mitchel, Tom Waits, Jolie Holland…

“…ensayamos juntas con muchos músicos profesionales de México e hicimos nuevos arreglos en los conciertos, estuvimos tocando canciones mexicanas y le pusimos algunos ritmos más latinoamericanos a las canciones. Podemos decir que tenemos ahora un set oficial de “Snowapple México”

¿Y qué tanto disfrutan esta música? Tienen un antecedente musical infinito de toda la cultura europea, e incluso este reciente revival del folk británico debió haberles provocado algo…

En realidad nos gustan muchísimas bandas más. Algunas de ellas están tratando de encontrar nuevos sonidos, lo que es muy interesante, pero también bandas con un folk más tradicional pueden ser muy inspiradoras. Creemos que este revival del folk británico es algo grandioso: vemos que hay muchos festivales pequeños con bandas que están creando atmósferas mágicas, eso también es increíble.

Si pudieran definir este nuevo disco en, digamos, 3 cosas, ¿cuáles serían?

Viajar, armonías vocales, trenes.

¿Y qué encontraron diferente de su última visita a México a esta ocasión? Creo que para empezar, tuvieron muchos más conciertos…

La primera vez que llegamos a México fue una gran aventura, estábamos muy felices de que nuestros amigos nos ayudaran a conseguir los shows, fue algo muy divertido. Esta vez estuvimos más preparadas: ensayamos juntas con muchos músicos profesionales de México e hicimos nuevos arreglos en los conciertos, estuvimos tocando canciones mexicanas y le pusimos algunos ritmos más latinoamericanos a las canciones. Podemos decir que tenemos ahora un set oficial de “Snowapple México”, cosa que nos ayudó a tocar en grandes festivales tocando con bandas como Los de Abajo, La Maldita Vecindad, Polka Madre y Café Tacvba. Y también grabamos un EP que saldrá en primavera.

¿Qué suelen llevarse de México a Holanda?

Siempre que regresamos llevamos salsas, picantes, chile y mezcal, pero más que otra cosa, nos llevamos una enorme variedad de experiencias. México ha sido una gran inspiración para la banda.

Finalmente, de todas sus giras por el mundo, ¿qué ha sido lo más extraño que han encontrado en sus viajes?

En la canción “California” describimos algo de lo que nos sucedió en una de nuestras primeras giras por allá, hubo un momento bastante aterrador: estábamos pérdidas en el desierto buscando un lugar llamado Slab City, cuando llegamos estaba bastante oscuro y no teníamos un lugar para dormir. Luego, de repente, conocimos a unas personas que nos invitaron a tocar en una especie de escenario abierto a mitad de ese desierto. Después de bajar de tocar, una persona nos ofreció llevarnos en su “mula” a la que llamaba “rock and roll”. Fue un momento bastante absurdo y extraño, pero bueno, hay muchas más historias así… de hecho, en nuestros viajes a san Luis potosí, Michoacán, Oaxaca y Tepoztlán, hubo varias anécdotas mágicas, nada qué ver con algo así.