Anagrama es el nuevo gran festival tapatío: música de aleaciones rígidas para el remate

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Festivales existen un montón, pero encontrar uno que tenga el equilibrio perfecto entre propuesta, line-up, gastronomía y buen ambiente, no cualquiera. En su primera edición, el Festival Anagrama tenía a los tapatíos atentos por una sola razón: un cartel prometedor con Foster The People y Mac Miller –quienes abarcaban la mayor atención.

Así se desarrollaron los días previos al festival: críticas a los que asistirían por parte de algunos frustrados, emoción de ver a Edith Frances como frontman de Crystal Castles, y un par atraídos meramente por el gran talento nacional que conformaba el cartel. El sábado 25 amaneció con el cielo despejado y un sol capaz de quemar a todo aquel que osara vestirse de negro, el clima primaveral era evidente en los outfit y los props del festival: área de columpios, hamacas, sofás de madera y áreas verdes donde era posible degustar gran variedad gastronómica, desde bollos coreanos hasta lonches típicos tapatíos, pasando por helados artesanales para refrescarse.

Arribamos al escenario Levis, donde Wet Baes dio cátedra musical poniendo a bailar al poco pero entusiasta público presente. Andrés Jaime –acompañado de un baterista– cumplió con la expectativa que teníamos: si su música es buena, en vivo es mucho mejor. Llegada la tarde escuchamos a Little Jesus, quienes acapararon gran parte del público joven poniendo a corear a los miles de asistentes que se dieron cita. Movimiento al escenario Corona para ver a Ra Ra Riot, agrupación Neoyorquina con talento abundante.

Nos encantó: la nula distancia que existía entre el escenario Torres 10 y el Corona; eso de andar de un lado a otro con más de 30 grados centígrados es de valientes.

Young the Giant, más tarde, se llevó la noche, agrupación que atrajo a la mayoría de los presentes y que los hizo cantar en su totalidad… a diferencia de Mac Miller (pese a ser uno de los grandes destacados del festival) quien más de una vez hizo sentir en aprietos al público al no corear fielmente sus canciones; pero qué va, ni somos bilingües ni somos raperos, lo importante fue pasarla bien cada 4 tiempos.

Entre que si habría o no acceso de prensa al pit durante de la presentación de Crystal Castles, preferimos escuchar a los canadienses desde el público y darnos cuenta de que Edith Frances no le pide absolutamente nada a la ex vocalista, Alice: Eufóricos y fuera de sí, pudimos ver a más de uno extasiado por el sonido tan único de la banda. Ya con la energía a tope, seguimos echando fiesta con Foster the People, agrupación que, a nuestro parecer, dejó a deber, pues en vivo no suelen sonar tan divertidos como en sus discos… y sabemos que muchos no compartirán esta idea, pero, ¿qué otra canción, además de “Pumped up Kicks“, conocían?

Cansados y a punto de despedirnos, decidimos darle oportunidad al show de Girl Talk, el cual fue una fiesta en toda la extensión de la palabra: props alusivos a la cultura del basquetbol, hip hop, globos, pelotas en el público, confeti, agua para refrescarnos por doquier y hasta rollos de papel, lograron que el cierre del escenario fuera todo un éxito y quedar exhaustos, lo suficiente como para escuchar a Robert Delong en la comodidad del pasto.

Si definiéramos este festival, sin titubear, diríamos que es el hijo menor del Corona Capital, un recién nacido festival que necesita ir creciendo año con año.

Este fue apenas el inicio de un festival que nos tendrá pendientes de su próxima edición.

Todas las fotos por Allie RM