¿Qué es lo que no nos hace Nrmales?

Seguimos preguntándonos, pero encontrar una respuesta ya no es lo más importante. Lo que sí lo es: disfrutarlo y dejarlo fluir… tal como el Nrmal lo hace y lo sigue haciendo. A estas alturas parece que ya no hacen falta headliners gigantescos ni buscarle el hilo negro a nada: La gente ama a Nrmal y Nrmal ama a su gente y a sus artistas. No hay más.

¿Qué sucedió en dos días de intenso festival? Este fue nuestro viaje; nuestro trip; la llegada y la salida; el sábado y el domingo… este fue el clavado y la sumergida, todo aderezado con nuestra galería. Este fue el rush del día a día:

Todas las fotos por Isa Camarillo

SÁBADO

Encendiendo la mecha desde temprano, Girl Ultra en el escenario rojo con banda completa: cambios de escenarios constantes; psicodelia bien pensada de grupos como Pirámides, y del otro lado, barrio y flow con los señores de Fntxy y Yoga Fire; baile preciso con los chilenos Tomás Urquieta y el noise de Trementina; carga de pila y empache en la zona de comida; pop y sax sensual con Clubz en el escenario azul; aún más sensualidad y meneo suave con Jesse Baez; desenfrene con Oly y reventar de pista; profundidad y guitarras de reverbs con Moon Duo y un derroche legendario de clásicos con The Brian Jonestown Massacre al final de la noche de un sábado glorioso.

DOMINGO

Con el cielo pintado de gris y las primeras gotas de lluvia de la tarde, arrancó el segundo día de Nrmal. A diferencia del sábado de baile y cadencia, las guitarras serían las encargadas de iluminar el día: desde Sao Paulo, Rakta se postró en el escenario con punk y ruido de ídolos; Oceanss puso a mover cabezas con dosis de alta distorsión; I.D.A.L.G experimentó e hipnotizó, no más; Guido Mobius provocaba el salto y la euforia con electrónica robótica; Camila Moreno sorprendía con su versión más noise; Lorelle Meets the Obsolete desgarró cuerdas y entrañas; Mueran Humanos, sobre el azul, hizo del industrial algo para bailar y perder la consciencia; Psychic TV cimbró el deportivo Lomas Altas mientras, casi cerrando, Tortoise se encargó de desatar ensoñaciones en cada asistente presente y Black Devil Disco Club cerró con la divinidad del demonio del disco.