Julio Gudiño –en corto, “Juls”– es ahora una masa pop. Pop experimental como él lo dice; luego de su sorpresivo ‘Expansión’ de hace años, el también cantante de The Plastics Revolution lanzó ‘Entropía’, un material que más allá de conjugarse líricamente con el concepto del álbum y su caótico significado, es una alegoría pop que atraviesa también diversidad de géneros pero que, tajantemente, ha dejado la fusión de lado y el sentido de folclor que un tapete multicolor e influencias mexicanas expresaban.

El más reciente LP de I Can Chase Dragons! es incertidumbre en sus nociones retóricas, pero es también un vaciado de imperceptibles samples que, trabajados a honda consciencia, han forjado una grabación cuidadosa, nutrida de influencias y vinilos de procedencia variada. Hablamos con Julio sobre todo el nuevo pop que lo ha contagiado, de su transformación sonora, del vinilo de José José que utilizó en el proceso, ‘Entropía’, y su siguiente –y recargado– show en el Festival Marvin.

Vaya que ha pasado tiempo desde que salió ‘Expansión’, recuerdo que hablamos allá por 2013, pero, ¿qué ha pasado contigo en todos estos años en los que estuvimos sin música nueva de I Can Chase Dragons!?

La verdad es que fue un momento difícil para mí y el poder hacer música; terminé de estudiar y comencé a trabajar, entonces el tiempo estaba muy dividido, fue una transición de adaptación entre 2014 y 2016… además de que tuve un problema con un disco duro que se me crasheó y perdí algunas canciones, aunque luego decidí tomarlo como una forma de limpieza y hacer cosas nuevas.

De esa perdida, ¿no recuperaste nada de lo que suena ahora en ‘Entropía’?

No, eso fue antes en realidad, pero esas canciones sí eran algo así como un puente entre ambos discos, era una transición más suave y sin tener aún el concepto tan definido de ‘Entropía’.

Hablando sobre el caos, ¿qué tan caótico fue crear este disco?, ¿cuál fue el grado de entropía con el que te encontraste aquí?

Fue más que en cualquier otro momento en que creé canciones, no fue como en ‘Expansión’ en donde las hacía momentáneamente, ahora estaba muy enfocado en querer que sonaran diferentes, dar una nueva cara, y en el proceso, me di cuenta que las canciones estaban influenciándose mucho unas a otras, aunque siempre pensaba mucho y las seguía puliendo; tenía la necesidad de actualizar todos los tracks si a uno solo le arreglaba o añadía algo. Fueron las canciones más complejas que he realizado.  

Y es cierto que en ‘Entropía’ se percibe que las canciones están unidas entre sí, hay unas que incluso parecen adheridas y solo separadas por un título, ¿es parte ahora de tu forma de componer?

Sí, claro, creo que en donde más se nota eso es en “Slumberwave”, o el puente entre “Ciclos” y “Sorteos” …  y es parte de hacerlo así, pensaba en que quizás ciertas canciones merecían alguna introducción o un outro, pero en realidad comenzaba a crearlos sobre la misma pista sin saber que luego las iba a dividir. Me gusta mucho esa libertad de forma, es muy importante en I Can Chase, y a la gente le gusta que puedan conectarse así, aunque sean luego muy diferentes.

Esta vez me tiré más a buscar vinilos ochenteros, pero con un sonido latinoamericano, con buenas texturas –y que son muy difíciles de imitar–, siento que eso era lo que quería y necesitaba mi sonido para lograr el sello que puedes escuchar ahora.

Y la primera canción que escuchamos del disco fue “Gold Coast”, un cambio que se siente más orientado hacia el electropop, detalle que también se nota en “Fauna” …  ¿en qué momento decides hacer ese cambio y aventurarte a introducir esta nueva sonoridad?

Es un poco extraño, porque “Gold Coast” ya era una canción que sonaba en vivo desde hace un par de años, todo eso antes de ‘Entropía’, entonces fue la canción con la que decidí que ese, justo, sería el sonido, decía “es que quiero tener estos bajos, llegar a estos niveles…”, quería pegarle a una estructura pop como dices, pero cuando tienes esa idea y necesitas adaptarla al español, es cuando más divertido se pone, porque siento que es donde defines si estás haciendo algo que de verdad es pegajoso, que te contagie, pero al mismo tiempo, sentía que también estaba innovando en mi voz, en las melodías, y eso pasó con “Fauna”, “Ciclos”…  con todo en realidad, ya que tenía ahora esa idea de sentirme cómodo haciendo pop.

Y “Fauna” es también una canción ya más alejada de lo latino o lo tropical, pero hablando de este sentido pop, ¿de dónde ha venido a influenciarte para hacer el disco de esa manera?

Creo que ese detallito de las “influencias” es un punto importante, porque como “Fauna”, siento que no hay canciones en español, creo que es un sonido más anglosajón, como música hecha en inglés, no me suena ya tanto al Guincho como luego se decía; era mi búsqueda, ese sonido pop más limpio. Me influencié también por toda esa oleada inglesa que comenzó a hacer un “nuevo” electro: Disclosure, Aluna George, etc… ese pop, en donde las voces son muy nítidas, donde hay que limpiar la forma en la que cantas.

Justo, por ese pop tan nítido, creo que las referencias al Guincho sí son ya del pasado… además de que –y reforzando esa parte– sé que el origen de “Dark Ages” viene de un sample de un vinilo de una estrella de pop mexicana, pero, el misterio sigue… ¿quién es y cómo llegaste a ese material para luego hacer el sampleo?  

Esa es de mis partes favoritas del disco: fue en una tienda de vinilos en Boston, había uno de José José, me lo llevé, llegué a mi casa, lo sampleé, y dije “wow, suena muy bien”. No sé, me encanta pensar en la idea de que, si no hubiera ido a esa tienda o el disco hubiera sido otro, ‘Entropía’ no sería lo mismo, porque justo de ahí vienen más samples que logré obtener.  

Y sobre ello, ¿quiénes o qué tipo de música te sirve más para samplear?

Creo ha sido cambiante, por ejemplo, en ‘Expansión’, la música folclórica mexicana fue a lo que más le saqué provecho, y fue también de un vinilo en una tienda en Boston, era del Ballet Folclórico de México… pero esta vez me tiré más a buscar vinilos ochenteros, pero con un sonido latinoamericano, con buenas texturas –y que son muy difíciles de imitar–, siento que eso era lo que quería y necesitaba mi sonido para lograr el sello que puedes escuchar ahora.

¿y qué tan difícil o fácil te es componer de esta forma?

Yo lo vería más como algo que requiere de tiempo, algo que es complejo: no sé, tienes un vinilo entero, pon tú, 10 canciones, pero al samplear todo el disco sacas una colección de, quizás, la mitad de una canción o menos, sacas detalles por detalle, quizás hasta un minuto de algo valioso. Lo más importante ahí, creo, es probar mil cosas, aunque salgan detalles diminutos para tus canciones.

Algo curioso en el tracklist es que “Mañana” es una canción ya vieja en tu repertorio, pero, ¿por qué decidiste integrarla ahora a este disco?

Es un poco como la hermana grande de las demás, pero sí había una versión grabada, aunque me encantó la posibilidad de meterla en el disco porque por fin se logró esa parte que siempre busqué en la canción, es como ese eslabón entre el pasado de mi música y lo que se hizo ahora.

Y con todo este cambio de sonido en el que distas más de referencias tropicales o latinas, ¿cómo podrías describirlo?, ¿cuáles serían los elementos ahora de I Can Chase Dragons!?

Siempre uso el género pop experimental, al menos ahora, las canciones están instrumentadas así, y es música pop muy enfocada en la voz, y es también como una mirada a los ochentas, me gusta llevarlo por ese lado.

Y has tocado mucho últimamente, varios festivales, entre esos, vas al Marvin, ¿qué show veremos ese día?

Regresar en agosto y traer este nuevo sonido fue también el pretexto perfecto para probar un en vivo diferente, probamos con materia acústica también, pero acabamos de cambiar el show hace poco, lo enfocamos a una experiencia electrónica… y me gusta porque el Marvin siempre ha sido esa mezcla de electrónica con otros géneros, y por fin será el tipo de show que más me gustaba y buscaba para I Can Chase.