A la escena de Tijuana siempre se le ha tachado de productiva y “fácil” gracias a su cercanía con los Estados Unidos, y con ello, todas las “ventajas” culturales y económicas que eso representa. Pero la realidad es que es tierra de pocos y los nuevos proyectos deben encontrar en el do it yourself la fórmula del éxito.

Así lo está haciendo Entre Desiertos, banda oriunda de esos lares, quienes recientemente anduvieron de visita en la Ciudad de México para bajar la cortina de la gira Disparos de Luz y de paso, despedirse de su último material y presentar lo nuevo.

Conformada por Rommel Santellanes, Násmar Guzmán, Mauricio Ruíz, Jacinto García y Javier Gómez, la banda es un ejemplo de cómo hacer bien las cosas para que un proyecto pase de un experimento entre amigos, a producir su propia música y salir de gira. Así pues, platicamos con Mauricio acerca de la ensalada de influencias que es Entre Desiertos, del hazlo tú mismo en la frontera y de cómo la experimentación es el principio de todo.

En su biografía de redes sociales dicen que hacen “rock contemporáneo”, ¿cuál es su definición de eso?

Más que a un tipo de sonido o estilo, lo de rock contemporáneo tiene que ver con el formato de banda que traemos, con guitarras, bajo, batería, voz… no tiene que ver tanto con el sonido porque no nos metemos a hacer rolas de tal o cual género, nunca pensamos en hacer un disco que suene a algo específico. Entre Desiertos se alimenta de lo que pasa en la escena, de lo que pasa en los lugares donde vivimos, de vivir al día y adaptarnos a lo que ocurre musical y socialmente. Todo eso se refleja en la música que hacemos y las letras que escribimos.

Después de escuchar un poco de la música de Entre Desiertos y sabiendo que no buscan un sonido preestablecido al hacerlo, parece más importante preguntar, ¿cuáles son las influencias de cada uno en la banda?

Cada uno escucha música bien diferente, pero colectivamente tenemos gustos similares… podemos escuchar música norteña, electrónica, hip hop, música más pesada y hasta baladas bien poperas. De ahí viene toda la ensalada de influencias que traemos.

¿El mejor ejemplo de esa ensalada de influencias se encuentra en Llamarada Fría, el primer Ep?

Sí, de hecho, es el material con más rango de géneros que hemos hecho. Salió así porque las canciones así lo fueron pidiendo. Fue el primer material que trabajamos juntos, cuando Rommel y Násmar recién comenzaban el proyecto. Pero las canciones fueron pidiendo cosas, se agregaron instrumentos, se unieron más músicos, primero Jacinto en sintes y luego yo… nunca pensamos en a qué queríamos que sonara, ni siquiera en publicar ese material, ni en tener una banda… todo era por el mero gusto de grabar, producir y experimentar en el estudio.

De todas las influencias y estilos que se ven reflejados en su música, ¿qué canción se acerca más al sonido de Entre Desiertos?

Personalmente creo que “Llamarada fría”, la canción que abre el Ep, siento que tiene más elementos que demuestran lo que podemos hacer. Tiene guitarras, sintetizadores, voces, vientos, percusión… es un buen menú de lo que puedes escoger y escuchar con Entre Desiertos

 

Nunca pensamos en a qué queríamos que sonara, ni siquiera en publicar ese material, ni en tener una banda… todo era por el mero gusto de grabar, producir y experimentar en el estudio

¿Cómo fue el proceso de grabación de ese primer Ep?

Todo el material fue grabado, editado y producido por nosotros, tocado por nosotros. Fue un proceso bien divertido de no saber qué íbamos a hacer y solamente opinar, agregar, experimentar con sonidos y grabar en forma, porque todos veníamos de proyectos anteriores, pero nunca nos habíamos metido a un estudio a grabar bien. Hasta ese momento todo había sido tocar y tocar.

¿Con qué se encontraron en su primera vez en el estudio?

Toda esa parte fue muy curiosa, pues fue la manera de conocer al equipo, de conocer nuestras limitaciones y hacer sonar de la mejor manera lo que estamos haciendo. Lo grabamos con micrófonos bien chafas, no teníamos un equipo muy fresón (risas) y supimos sacarle provecho a lo que teníamos. Tener o no tener algo nunca fue una limitante, de hecho, nos sirvió como motivación para seguir trabajando. En general la escena de Tijuana es una bien trabajadora, porque no hay muchas oportunidades, no hay muchos lugares donde tocar y todo lo tienes que hacer tú solo, eso te hace ser un músico bien guerrero, que busca sacar todo adelante.

Ponerle fin a la gira Disparos de luz es la razón por la que visitaron la CDMX…

La gira comenzó en el norte, tocamos en Tijuana, Ensenada, Mexicali, nos movimos a Monterrey, Saltillo y brincamos a la Ciudad de México. La gira fue la manera de despedirnos del primer material, después de dos años de trabajarlo y tocarlo. Fue también la oportunidad de presentar “Semáforo”, el nuevo sencillo, que es el puente con el Ep que vamos a presentar en junio.

Una gira de despedida no es cualquier cosa, si tuvieras que quedarte con un momento del tour, ¿cuál sería?

Todas han sido fechas muy bonitas y estamos súper agradecidos con todos, y aunque cada show tiene lo suyo, creo que en Monterrey nos han recibido muy bien, había mucha gente de Tijuana y otros más que conocían y les gustaba lo que estaba sonando allá. Nos hicieron sentir como en casa, cantaban, compraban los discos, fue muy surreal y conmovedor.

Ya cerrado Disparos de Luz, ¿qué sigue ahora?

Se viene el vídeo de “Semáforo”, que es el conector entre ambos Ep’s, en junio se hará la presentación del nuevo material, que compusimos y grabamos durante todo un mes en Tijuana. El disco ya se estrenó allá e incluso lo traemos a la venta en las presentaciones, aunque aún no se sube a redes sociales.

En una imagen, ¿cómo se vería la música de Entre Desiertos?

Pensando en lo que hacemos, me viene a la mente algo que cae dentro de una espiral y empieza a ser rodeado hasta llegar al centro, pero al llegar al ahí ya no es lo mismo que cayó al principio, se le sumaron cosas en un loop infinito.