Uno de los proyectos más interesantes del Festival Marvin es Magdalena 3 Vidas, conformado por Priscila y Nicole, dos cabezas en un mismo cuerpo de sirena cuando de amalgamar la estética sonora y visual se trata.  Al platicar con ellas, nos damos cuenta que tienen un discurso sólido hecho por mujeres que viven lo que cantan, pero también, que el buen humor, pasarla bien y disfrutar el escenario, es uno de los tópicos en La M3V.

Hablamos con el dueto sobre la forma en que se conocieron, la producción de su EP, su integración a un rudo entarimado hip hop que, en su mayoría, es representado por hombres, y cómo la censura ha sido parte de su trayecto. La Magdalena es la crema:

Cuéntenos un poco de cómo se conocieron…

Priscila: La primera la vez que la vi fue fuera de la tienda que se llama Destructible, en la Roma, de eso estoy hablando como 2010. Luego como en 2011 se abrió Lucky Bastards, tienda de rap y ropa, en una casa que se ubicaba en Medellín esquina Insurgentes… ahí empezamos hacer un chorro de fiestas porque queríamos que la gente conociera la tienda y empezamos a decir “que venga a tocar DJ Aztec, que vengan los de la Banda Bastón”, y en una de esas fiestas nos hicimos compitas luego luego. En seguida nos estábamos cagando de risa (risas).

Nicole: De hecho, luego luego hicimos un viaje a Querétaro.

P: Todo empezó como carrilla y Nicole cantaba de repente …

N: Fue en 2015…

P: En ese año yo estaba viviendo en Guadalajara y ahí conozco un crew de morrillas que le daban al rap y eso se me hizo bien chingón. Son súper talentosas, hasta yo les decía “saquen un video”, pero yo con mi concepción de vivir en la Ciudad de México porque todo pasa aquí: festivales, videoclips, la radio… y les decía “¿por qué no hacen videos?” y me mandaban a la goma, fue cuando dije “qué chingados, quiero hacer mis propios videos con mis amigas”. Le dije a Nicole “te gusta el cine y haces videos, a mi me gusta la música y soy Dj, ya se armó el pedo”.

¿Entonces ya tenías un proyecto anterior, Nicole?

N: No, wey, yo era dark por fuera y rapera de closet (risas). Más bien, como dice Priscila, en las fiestas, entre bromita y bromita, empezaba disque a rapear pero era pura mamada. Lo más cagado es que la gente se reía porque me salía bien y después Priscila me dijo “ponte las pilas, escribe y hacemos algo chingón”. Además, escuchábamos cosas que se repetían y no el rap que queríamos escuchar.

¿Quién hace las rolas, las letras o cómo es la dinámica de trabajo?

 N: Es un proyecto en equipo. En un principio sí nos dimos roles de que yo iba a ser la MC y Priscila la DJ, yo iba a hacer los videos y Priscila el arte… pero al final, resultó que Priscila, en una de las canciones cuando estamos grabando el EP, empieza a ser nuestra corista (risas), entonces descubrimos un talento muy lindo y Priscila empieza a escribir y nos damos cuenta que lo hace chingón, así que al final de cuentas no solo era yo la MC, sino que hay dos MC y una DJ, y los videos también terminamos haciéndolos entre las dos.

Magdalena son dos chicas y es lo que tratamos de explicar en la portada del EP: una sirena de dos cabezas, dos cabezas que están haciendo un mismo cuerpo y el proyecto es de las dos. Magdalena es Nicole y Priscila

 

“El escenario sí estuvo medio difícil las primeras veces […] Sí van los vatos que a lo mejor no te van a aventar la cerveza, pero sí te van a ofender diciéndote “bésense, enséñenme una chichi”, cosas así, no necesitan aventarte algo para agredirte”

La estética que tienen es algo que me llama mucho la atención porque, como ustedes platican, sí hay una escena de rap, pero las letras de lo que ustedes hablan y también la estética, tanto visual como sonora, son muy particulares, ¿cuáles son algunas de sus referencias para hacer la música y el proyecto?

P: A mí me gusta más el hip hop pero también me gusta la música electrónica, el rock, hasta el pop. Y justo cuando estamos con los productores les damos muchas ideas, yo traigo mis referencias y Nicole trae las suyas, ella es más dark, punk, otro pedo. Al final del día se hace una mezcla de la esencia de las dos. También vuelvo a decir, somos millenials, nos tocó este pedo del internet, esto de que toda la música que quieres está al alcance de tu mano. Abres You Tube y puedes escuchar música de la India, Alemania, y de lo que sea.

¿Con qué productores han trabajado?

P: El primer EP lo hizo un productor de Sonora que se llama Lenin Peña, ese wey lleva como 15 años haciendo rap en Sonora. Era el primero que le hacía canciones al grupo en donde estaba el Simpson y así, es el productor de cajón del noroeste. Yo estaba viviendo en Guadalajara y me dice Juan, mi novio, “Me voy a traer a Lenin para hacer unas rolas, ¿por qué no le dices a Nicole que venga?”, ella estaba en el DF, ya todos nos juntamos como diez días. Unas letras ya estaban, otras salieron ahí.

Hablando un poco del ambiente del hip hop y la representación de las morras en él, ¿ha sido difícil para ustedes entrar? Porque uno, sí es cierto que la mayoría son vatos, y otra, es que el hip hop y el rap son una especie de demostración, de plantarte en el escenario y de ser fuerte, muy aguerrida. ¿Cómo se han sentido?

N: Sí es difícil al principio. Siento que nosotras la tuvimos más fácil porque tenemos amigos que nos apoyaron y eso estuvo chingón, pero fuera de eso, sí hay morras a las que les cuesta más trabajo por el hecho de ser morras y porque hay algo muy cierto que dijiste: un público de hip hop siempre está en ese pedo de la actitud y en decir “soy tal y tu no puedes ser como yo porque, o eres cabrona o no lo eres”. Entonces siento que en el escenario sí estuvo medio difícil las primeras veces.

Sí van los vatos que a lo mejor no te van a aventar la cerveza, pero sí te van a ofender diciéndote “bésense, enséñenme una chichi”, cosas así, no necesitan aventarte algo para agredirte. Entonces yo creo que lo chingón ahorita es decir “yo me vine a divertir y voy a hacer que te diviertas conmigo”, no tanto como decir “yo soy la más perra” porque siento que nuestras rimas no hablan de eso, sino de fiesta y pasarla bien. Ha sido difícil como morra, pero siento que, si tú te cambias el chip y tratas de cambiárselo a la otra gente, es más que suficiente, obviamente no vas a cambiar a todos, pero si tú siendo morra vas haciéndolo, eso es más que suficiente en este medio y en el que sea.

P: Yo desde que le dije a mi mamá que quería ser DJ, que tenía como 15 o 16 años, me mandó a la verga y me dijo “¿eso qué niña?, ponte a estudiar”, desde ahí me aferré, ¿sabes? Me la rifé porque yo decía que yo soy buena porque disfruto hacer este pedo, me gusta llevar el control de la party y hacer que la gente baile, y como dice Nicole, hay gente que nos quiere tirar, pero eso siempre va a haber en la vida, en todo, pero también está la gente que nos apoya y que te demuestra amor y eso es todo lo que nos da un chingo de fuerza. Siempre van a existir haters, pero también está la banda que dice “wey, estás cabrón” y eso es lo que te da la fuerza para seguir.

Por ejemplo, estábamos cagadas porque nos tocó abrirle a Tomasa del Real: no mames, es Tomasa del Real. Pero dijimos “chingue su madre, tenemos rolas bien chidas” y nos fue bien cabrón, al final nos felicitó la banda. Cuando se subió Tomasa traía playback, y, o sea, está bien chida su música, me gusta, pero la letra no es lo mismo, es reggaetón, habla de sexo y de otra cosa. Con nosotras, por el contrario, Nicole se aventó un freestyle que habla sobre las muertas de Juárez. Si es que traemos algo que decir, traemos un discurso, un concepto, algo chido y eso es lo que a mi me da fuerza para estar ahí.

 

También tocaron en el evento de Cyberwitches en Guadalajara, ¿Cómo fue esa experiencia?

N: Estuvo increíble porque todo el proyecto era organizado por morras: tocaban morras, iban morras, todo estaba increíble en ese aspecto; desde que nos subimos a la van venían puras morras y nos veníamos cagando de risa.

P: Aparte eran morras atípicas, o sea no es el estándar de morra que toda la gente tiene. Una era productora, otra editora, otra trabaja en moda, una era DJ… Todas aportaban un chingo

N: Exacto, todas traen su viaje como nosotras. No se veían feo unas a otras, ni había grupitos, ¿si me entiendes? Estuvo increíble. Nosotras fuimos porque dijimos “qué chingón que le vamos a abrir a Princess Nokia que tiene letras muy cabronas, habla de feminismo y cosas diferentes”. Pero lo mas cabrón fue que había banda que no fue a ver a Princess Nokia, fue a ver a M3V. En ese sentido, no es el hecho de que le hayamos abierto el escenario y decir “somos más cabronas que ella”, sino que era un escenario de rap femenino, construido por morras. Estuvo muy cabrón. Imaginate que un Marvin tuviera 5 morras y 3 vatos, te sacas de pedo (risas)… pero mínimo un 5 y 5 y que haya igualdad.

Tal vez aún hay cierta ideología de que hacer conciertos de morras se dirige sólo a mujeres, ¿Qué piensan?

N: Yo creo que no. No es crear brechas de género, es abrirlas.

P: El pedo va más allá del rap, es el pedo millenial, el pedo del internet. Antes si eras punk, veías cómo conseguías la música, estudiabas la historia del punk y le dedicabas tu vida al punk. Ahora gracias al internet y a todas las herramientas que tenemos, te puede gustar el punk, el new age, el trip hop, el trap, el reggaetón y los ritmos latinos, ¿me entiendes? Entonces hay gente que todavía no le cabe eso. Claro que existe el raper de “yo soy raper y soy old school y escuchaba Wu Tang Clan dese sus inicios”. O sea, sí, pero también nosotras vamos a otro público, es otro producto diferente, nos va a consumir alguien diferente, igual y no le va a gustar al vato cholo de corazón que escucha Wu Tang desde que nació, le va a gustar al vato que anda en el internet, no hay pedo.

Algo que se está abriendo también es la mentalidad en cuanto a las drogas, el consumo… y ustedes hablan mucho de ese tema. ¿En ningún momento han sido censuradas?

N: Siempre, pero la gente censurada es la mejor porque siempre tiene algo que decir. Las reglas son para romperse y si tú en tu vida nunca has sido censurado, no has vivido… siento que los que se quejan son esos inmaduros, es como decir “llámenla puta porque sabe gozar” y Magdalena sabe vivir porque sabe expresar. La única gente que se va a quejar de esta música es la que no la entiende, la que está cerrada, y no sólo con nosotras, sino con cualquier otra persona. Y claro que nos han censurado, que nos siga censurando (risas).

P: En El Universal nos pusieron “Magdalena rapea sobre el mal trato” para vendernos, wey (risas)… Pero hay una nueva generación, esto ya no nada más es una rapeada de cholos, ahora vas a una fiesta más inclusiva que igual puede estar Tomasa del Real, BrunO G y DJ Rosa Pistola; es decir rap, trap, reggeatón, o sea no hay pedo, estamos en ese momento chido de apertura cultural.

Los que se quejan son esos inmaduros, es como decir “llámenla puta porque sabe gozar” y Magdalena sabe vivir porque sabe expresar. La única gente que se va a quejar de esta música es la que no la entiende, la que está cerrada…

Si bien no tienen letras exclusivamente políticas, sí tienen mensajes bien directos ¿Cómo canaliza M3V este contexto que está viviendo el país –el mundo si quieren– en su proyecto musical?

N: Porque somos mujeres. Yo soy una señora muy sentimental fuera de Magdalena y las drogas (risas). Es como ahorita, estoy súper dolida por la morrita que mataron en CU y le están haciendo todo un juicio de que si se drogaba, de que si era no sé qué… pero no es la única. Todos los días matan a 7 mujeres y lamentablemente nos enteramos de una cada tres meses, y es por lo que en algún momento agarré el micrófono y empecé a cantar a capela al respeto, porque si ya tenemos un público a quién decirles y que haga conciencia, lo vamos hacer.

P: Está el hashtag #simematan y todas mis amigas estaban posteando sobre eso y está cabrón. Me identificaba con lo que compartían.

La música puede convertirse en un umbral para cambiar las cosas, ¿ustedes tiene la intención de cruzar ese umbral?

N: Claro. El hecho de cantar tu canción y de que le llegue eso ya es identificarte y cambiarles el chip. La música te va a cambiar por todos lados, sea punk o ranchera. La música es arte y te llega porque te va a llegar.

Finalmente, cómo se sienten de participar en el Festival Marvin

N: Estamos contentas por el aspecto de que el escenario de hip hop está encabezado por puro vato, entonces, estamos felices porque las morras estemos ahí, ya que hay muchas a las que les gusta el rap, es una parte que le hace falta a esos escenarios. Es nuestro primer festival y, wey, pues no mames, compartir nuestro trabajo con público más grande está chingón.