Desde hace años el hazlo tú mismo dejó de ser una frase aspiracional y se convirtió en la manera de vivir y operar de un montón de bandas; grabar su música, subirla a internet, y tocar puertas en medios y foros para mostrar lo que hacen es parte de una labor completa… y cuando el esfuerzo y el trabajo es tan grande, el lanzamiento y presentación en vivo de un nuevo material es como cruzar la meta después de horas corriendo una maratón.

Justo en ese punto se encuentra Sunset Images, el proyecto melódico y experimental de Samuel Osorio. Tras enfrentar la salida de varios de los integrantes y luego de repensar y reestructurar muchas cosas, hace unas semanas lanzó su segundo material, ‘Obscure Daze’, y con motivo de la presentación del disco el próximo 3 de junio, platicamos con Samuel sobre los nuevos temas, los cambios en la banda y los muchos factores que han hecho madurar a uno de los proyectos más interesantes de la nueva escena en la ciudad:

Hace unas pocas semanas salió ‘Obscure Daze’, el nuevo material de Sunset Images…

Sí, salió el 7 de abril, y el nombre es un juego de palabras que inventé porque el proceso de composición y grabación fue aturdidor; siento que fueron días oscuros que pasó la banda. Durante el proceso, Alejandro, quien era el baterista, salió y todo se puso confuso, pero eso mismo le dio personalidad. 

¿Cómo sacar adelante un disco si la banda estaba dispersa?

Aún como banda terminamos de grabar unas 10 rolas, las puras bases, lo instrumental, y ya después me tocó terminar el disco. Yo tenía ganas de meterle voces y otras cosillas, intenté hacer letras, pero no me convencía, entonces las voces quedaron como otra textura, son un instrumento más. 

¿Cómo defines ese “nuevo” sonido?

El nuevo disco es más agresivo, poderoso y ruidoso que antes. Nos inspiramos mucho en los principios del grunge, queríamos que fuera agresivo pero envolvente como el shoegaze y creo que lo logramos. Por ejemplo, en el disco, “No Hay Lugar” es la más tranquila, quisimos experimentar con una batería muy repetitiva y meter muchas capas de guitarra que al final explotaran al máximo. Otras como “1969” empiezan ruidosas y el final es aún más noise.

¿Cuál es el cambio más importante entre el primer material y ‘Obscure Daze’?

El primero era un Ep y sólo tenía tres rolas con interludios experimentales. La diferencia con ‘Obscure Daze’ es que ya teníamos mucho material compuesto, lo grabamos todo y pudimos elegir qué sí iba y qué no. Al final descartamos unas cuatro y nos quedamos con las 6 del disco.

Para la selección final me decidí por lo más pesado, había cosas más shoegaze y otras como más bonitas, tipo dreampop (risas). Toda la inspiración vino de los 6 meses que estuvimos en Nueva York: Queríamos hacer de todo, escuchamos de todo, queríamos hacer cosas poderosas, pero también incluir guitarras pegajosas y tuvimos influencias de todos lados. Íbamos a escuchar jazz en las noches, íbamos a toquines de rock, de punk y fue una mezcla muy rara pero muy chida, y al final, todo eso se refleja en el disco.

La salida de Alejandro me hizo preguntarme si quería seguir solo o si ahí se acababa esto. Pensé mucho y me di cuenta que tocar en todos lados es lo que más me gusta…

Seis meses en Nueva York, ¿a quién se le ocurrió y con qué se encontraron allá? 

En 2014 ya habíamos ido, pero fue cosa de una semana. Esa vez tuvimos cuatro fechas, y desde la primera vez que tocamos quedamos impactados con el movimiento que hay allá y decidimos que estaría bien quedarnos más tiempo. Con esa idea regresamos a México y nos pusimos a ahorrar hasta que pudimos irnos. Dejamos el trabajo, a nuestras familias, yo dejé la escuela, Alejandro dejó a su novia… nunca habíamos vivido solos y valió toda la pena. Durante esos seis meses lo único que hicimos fue tocar. Habíamos ahorrado lo suficiente y no necesitábamos trabajar (risas). Además, en donde nos estábamos quedando le ayudábamos a la señora de la casa a pintar y dar reparamiento y a cambio nos cobraba menos dinero de renta.

Musicalmente, ¿qué tan diferente es lo que pasa allá con lo que pasa acá?

Hay cosas en común, como que las tocadas se organizan entre bandas, buscan el venue y funciona todo independiente. Quizá la diferencia es que allá se lo toman más en serio, no es que aquí no se haga, pero nos faltan mayores recursos como mejores equipos o lugares, por ejemplo, en Nueva York ibas al bar más sucio y asqueroso y tenían un súper equipo de sonido.

Se viene la presentación del disco este 3 de junio, ¿cómo es en vivo Sunset Images?

En vivo somos un dúo: yo toco guitarra y bajo a la vez, grabo loop desde antes y a veces las bases en el bajo. El baterista actual es Álvaro, baterista de Tajak, y que empezó a tocar con Sunset el año pasado cuando, antes de dejar la banda, Alejandro se rompió la clavícula mientras patinaba. En aquella ocasión nos habían invitado a una gira por Baja California junto a Tajak y así de natural se dio todo. 

¿Qué aportó ese cambio de integrantes en el sonido de la banda?

Creo que el principal cambio se da en la parte rítmica, porque Alejandro toca más marcado y Álvaro tiene más feeling, es más reservado, y eso ha cambiado el color de la música de Sunset.

Antes nos contabas que en este nuevo disco hay temas muy caóticos y otros más introspectivos, en ese sentido ¿cuáles han sido los puntos altos y bajos de la banda?

La salida de Alejandro ha sido uno de los puntos más bajos, me hizo preguntarme si quería seguir solo o si ahí se acababa esto. Pensé mucho y me di cuenta que tocar en todos lados es lo que más me gusta, además, el disco estaba casi terminado, faltaban detalles y decidí terminarlo yo solo. Todo eso se convirtió en una necesidad. 

¿Qué papel juega la experimentación en este proyecto?

Recién cuando salió el bajista íbamos a probar solo guitarra y batería, pero sentía que faltaba algo. Fue ahí cuando se nos ocurrió el viaje de los loops, nunca habíamos visto que alguien lo hiciera y creo que aún podemos explotarlo más, principalmente a nivel show; queremos que la gente se dé cuenta de que solo somos dos sobre el escenario y detrás de las grabaciones, porque nos han dicho que al escuchar el disco imaginan que Sunset Images somos tres o cuatro.

Por ahí pudimos ver que se estará vendiendo ‘Obscure Daze’ en casete, ¿por qué grabar en ese formato?

Cuando estuvimos en Nueva York vimos que muchas bandas traían casetes y nos dio curiosidad, no había visto que en México se hiciera. En la casita donde vivíamos había muchas antigüedades y un día nos encontramos una caja con casetes viejos, tomamos algunos y grabamos nuestra música encima, después les imprimimos la portada y todo, pero traían la impresión de los originales, me acuerdo que había por ahí alguno de Andrea Bocelli (risas)… empezamos a llevarlos a las tocadas y la gente los compraba, entonces se nos ocurrió comprar nuestro lote de disco y maquilar desde Gravy Records, que es nuestro propio sello.