Un par de EP’s lanzados en el mismo año han sido el peso suficiente para que el trabajo realizado por Diego Puerta, mejor conocido como Dromedarios Mágicos, lo coloquen actualmente como uno de los referentes de mayor trascendencia folk en el indie nacional; el chihuahuense ha logrado con una sola guitarra y letras de valor vivencial profundo, tourear por un territorio amplio dentro y fuera de México, llegando también a encabezar la primera edición del festival acústico, El Campo en Culiacán.

Con una voz que se desplaza suavemente entre historias sonoras cercanas, hablamos con Diego sobre el folk en México (no el folclor), las malas costumbres de la audiencia, el detrás de sus producciones, su próximo y esperado álbum debut, y su participación en El Campo. Esta es la magia del dromedario:

Llevas ya un tiempo haciendo Dromedarios Mágicos, pero ¿cuál fue tu primer acercamiento a la música acústica?, ¿qué fue lo que escuchaste y te inspiró a hacer esto?

Fíjate que la onda fue que yo quería hacer música electrónica, desde morro, cosas como tribal, ruidosón, todo ese pedo… pero no supe usar los programas, no pude, y, por otro lado, yo también escuchaba mucho folk, cosas como Mumford And Sons, los Lumineers, cosas de folk gringo, en inglés, ya después me gustó la idea de tocar eso y me di cuenta que no había casi nadie haciendo ese tipo de música específicamente, y así se quedó hasta ahora.

Y por el hecho de ser un género poco visible en México, ¿qué comentarios has recibido hacia tu música en todo este tiempo?

Pues, luego mucha raza ve a cualquiera con guitarra y dicen que ya es Juan Cirerol, creo que como escena independiente estamos mal acostumbrados a ver a un wey así -como yo- y pensar en eso… pero la otra es que, luego hay quien dice que hubo como un parteaguas del género en México entre Charlie Rodd y yo. Ya luego me di cuenta que sí hay un chingo de morritos que querían hacer algo similar a lo que hago, y es que también sólo tenemos, quizás, referencias de cosas en inglés nada más, esta cosa gringa, y no sé, yo podría ser ese “Lumineers” para los morrillos que ya escuchan folk o quieren hacerlo, y está chido, por ejemplo, todo este cartel de El Campo, es folk, y en ese cartel solo conocía a uno (risas).

Pero eso es bueno, al final vas a conocer más gente que hace lo mismo que tú…

Ajá, sí, luego mucha gente va a decir que no está chido porque nada más conocen a uno o dos, pero por algo esos nombres están ahí, por su talento… luego pienso en algo que deberíamos cambiar como ideología o mentalidad, pienso, ¿por qué no podemos ser nosotros mismos la gente que idolatramos en los festivales? Se puede.

Una de las cosas que noto es justo algo que mencionas, el estereotipar al que trae una guitarra, en tu caso, con Juan Cirerol… cuando él no hace folk, sino que se basa en el folclor mexicano para hacer lo suyo…

Y también es lo mismo que pasa cuando, por ejemplo, cualquier morra que canta con voz media somnífera la relacionamos con que es Carla Morrison, o como Reyno, que lo comparan con Zoé… seguimos haciendo cosas así de repente cuando la mayoría de las veces no investigamos la mierda que hacemos cada uno, ¿sabes?, y nos pasa a todos; por ejemplo, si tú te metes a Soundcloud luego, ves que hay muchos raperos en Estados Unidos tan diferentes entre ellos y nadie los “une” así, no sé, así pasa…

Luego mucha raza ve a cualquiera con guitarra y dicen que ya es Juan Cirerol, creo que como escena independiente estamos mal acostumbrados a ver a un wey así -como yo- y pensar en eso…

Y viéndolo del lado contrario, y si se pudiera comparar en México, ¿qué proyecto pondrías al lado de Dromedarios Mágicos?, ¿Con quién sí podrías sentirte cercano?

Con los Románticos de Zacatecas, o sea, me refiero a bandas que vienen de fuera del DF, que tocaron la música que ellos querían y la rifaron, gente que hizo lo que quería y nada más; yo comencé a hacer mis rolas en mi casa, subirlas a Bandcamp y eso era lo único que quería. Creo que no podría sentirme cercano a algún músico en particular en México o en español, creo que tiene que ver más con la forma de hacer las cosas, de cómo moverte… te digo, los Románticos, que hicieron su gira en casas, es un buen ejemplo de eso.

Otra percepción que leo de ti por todos lados es que dicen que te “enamoras mucho”, pero, ¿es real o es una relación que la gente hace al escuchar tu música nada más? Podría ser una exageración…

Bueno, ese trip, como dices, no es necesariamente así. Yo escribo porque, claro, me pasan esas cosas que cuento, es evidente, pero a veces tengo una idea nada más, una que en realidad ni me ha pasado, y la expando a una historia… en realidad no es que me enamore tanto (risas), creo que cada quien percibe las cosas como quiere, a su manera, pero no, no hay tanto amor como dicen.

¿Y qué pasó con ‘Estudios Universitarios’? El álbum saldría el año pasado, ¿cierto? Pero lanzaste ‘Temporada’…

Sale este año. Estoy terminando las rolas que faltan nada más, pero sí me clavé en ‘Temporada’ el año pasado y dejé el otro disco a la mitad.

Y ‘Temporada’ es un gran cambio tanto sonoro como lírico desde que presentaste ‘Bosque de San Marcos’, parece ser un material donde aprendiste de las experiencias del pasado… ¿qué viene ahora para el nuevo disco?

Creo que también es como dices ahora, es un cambio que se dio de madurar en todo, tanto en cómo escribo y cómo hago música, este disco nuevo tiene una parte que hice en la etapa de ‘Bosque de San Marcos’, y esa parte contrasta con las nuevas canciones, con lo, digamos, post ‘Temporada’, como que va a ser una historia que refleja ambos tramos de mi vida, será una especie de combinación.

 

¿Y cuál fue esa temporada que inspiró al material?, ¿qué estabas viviendo en ese tiempo?

Haz de cuenta que quería quebrar lazos de lo que había pasado con una morrilla… en un inicio fue por eso, pero también fue una temporada en la que decidí por salir de estudiar, luego me fui a Los Ángeles de gira, iba mucho por un amigo que vive allá, y ese tiempo fue de estar tocando muy seguido en otro país, y eso está bien verga, sobre todo el conocer nuevos lugares, salir a tocar a más shows, que todo cambie… luego regresé a Chihuahua a cerrar ciclos y decidí grabar ese EP, grabar esa “temporada” y dejar en pausa el disco, era ya o nunca. Y la neta, dije, “lo sacamos, si pega, chingón, si no, levantamos con el LP”, pero tuvo una respuesta muy cabrona.

¿Y de qué más te has nutrido últimamente camino a nuevo material?, sé que escribes de morras, de lo que pasa, de tu vida… pero ¿qué has escrito recientemente?

En realidad, el nuevo disco lo acabé de escribir en enero, ya con las canciones que hay… pero lo nuevo que escribo es una onda que, quizás sí habla de amor, pero no se nota mucho, es más de experiencias que veo en la gente, en amigos, personas que me rodean… dije “voy a hablar de eso”. Musicalmente hablando, la producción de lo que vendrá lo pienso full band para el próximo año.

Este full band lo planeas para lo que vendría luego de ‘Estudios Universitarios’ –el disco de este año– pero, ¿hay algo de eso en este álbum?

Sí, sí, algo, tampoco es que tenga ya “una banda”. Sigue la guitarra, pero sí es que este año habrá mucha gira con full band, hay muchas cosas chidas en el camino.

¿Y qué tan difícil fue hacer de nuevo una banda? Sé que comenzaste a tocar en una en tus inicios, pero ¿cómo lograrlo cuando todo este proyecto ha sido solista?

No es que la tenga armada totalmente, creo que depende mucho también de los músicos con los que pueda tocar, pero creo que sí le hacía falta, es interesante el ensamble. He hecho muchos shows solo, está chido, y seguiré, porque, por ejemplo, de la siguiente gira, de 40 fechas que tuviera, quizás la banda completa esté en 5, y pues solo una vez he tocado así, en Chihuahua, cuando presenté ‘Temporada’. Afortunadamente tengo la oportunidad de hacer este proyecto con músicos que conozco, que quiero ahí, no sería “la banda”, sino un como “Dromedarios Mágicos y amigos”, por llamarlo de alguna forma, pero aún no hay una banda fija, se verá con el tiempo porque muchos shows dependerán de las condiciones de todos: gente, foros, etc.


Y ahora, previo a la salida de este álbum, encabezas el festival El Campo, ¿cómo ves el cartel? Lo veo como un reflector a estos proyectos de folk que mencionábamos al inicio, una forma importante de promover el género y un esfuerzo importante…

Está chingón, conozco a toda esa gente que trabaja en ello, y además tienen bandas increíbles, o sea, lo veo de una manera muy padre, se impulsa mucho a todos, pero lo que más me gusta de ahí, al chile, es su diseño, está bien bonito. Hay nombres bien interesantes también, y, sobre todo, nuevos, eso ya es suficiente para que sea un esfuerzo que valga la pena.

¿Qué viene para Dromedarios Mágicos? ¿Cuándo escucharemos algo nuevo?

Espero el disco salga para julio, aproximadamente. Ya lo escucharán.