Juan Antonio Martínez Martínez es un beatmaker del norte de Veracruz. A lo largo de su carrera se ha visto dispuesto a experimentar con diversos sonidos y géneros musicales con el fin de plantear nuevas propuestas para compartir y añadirlas a su identidad artística.

Recientemente se lanzó su nuevo EP/beattape bajo el proyecto de Boom Bap/Lo-Fi, ‘Ozymandia$’ y hablamos más al respecto.

Me quedé sorprendido con ‘Gondola Days’, es algo muy distinto a lo que había escuchado en tus anteriores trabajos. Me dejó pasmado. Traes mucho la vieja escuela, es evidente. Háblame un poco más de ti y de tu trayectoria como músico y productor.

Yo ya existía en la “escena” como “Tony Stroke”. Para serte sincero tengo bastantes alter-egos, tantos que ya hasta empecé a eliminar unos cuantos. O sea, soy Juan Antonio, o Tony, como gustes llamarme. Me gusta el jazz, el hip hop… vaya, la música en general. Creo que nada de lo que hago es algo extraño, soy alguien normal. Me gusta jugar al League of Legends, Mario Bros… de hecho ni siquiera me considero gamer en sí, sólo juego de manera casual. Ahora, antes de Tony Stroke, tenía una bandilla que se llamaba Strobe Hats. No sabíamos cómo ponerle y estábamos por presentarnos en una semana [risas]. Siempre he tenido una fijación con las luces estroboscópicas, además ese día tenía un sombrero de ala corta encima de la computadora. El nombre llegó solito a mi cabeza. Al principio (y en alusión a la banda) decidí ponerme “Tony Strobe”, que tiempo después terminaría siendo cambiado a “Tony Stroke”, ya que la banda se vino para abajo y me echaron “que porque no me toleraban”. Tuve una época muy oscura. Me empezó a ir mal con ciertas personas y dejé de prestarle atención a mi arte.

¿Y por qué decidiste utilizar Stroke como sustitución?

Muchos piensan que el nombre se lo puse por la banda The Strokes. Los que me conocían en aquel entonces sabían que era una de mis bandas favoritas. En parte sí tiene que ver con ella, pero es más que nada porque la palabra en inglés significa “ataque cardíaco”, y eso era precisamente lo que quería representar.

¿Seguiste dándole por esa línea?

Sí, empecé a darle duro con ese proyecto, pero después me interesé mucho en los covers. Fue ahí cuando decidí crear otro proyecto que se llama Spender The Martian. Eso lo saqué de un libro de ciencia ficción de Ray Bradbury. De hecho, desde que estaba con los Strobe Hats, quise hacer una rola que tuviera que ver con eso, pero como ya no se dio, mejor lo utilicé como nombre del proyecto.

Respecto a Ozymandia$, ¿qué fue lo que te inspiró a producir ‘Gondola Days’?

Empecé a interesarme en el hip hop una vez que Tony Stroke y Spender The Martian ya eran proyectos consolidados. Yo escuchaba a Nujabes, J Dilla, a Madlib, Madvillian, y más modernos… al Coubo, bsd.u, tomppa beats, joji etc. Ellos me abrieron un panorama muy distinto al que yo estaba trabajando y me quedé fascinado. Fue así como empecé mi proyecto como Yung Spender, donde trabajaba sobre el concepto boom bap y lo-fi del que me había impregnado. Pasó el tiempo y tuve la oportunidad de colaborar contigo [risas] y con M. Rivera, dándole vida a Who Is Lola?, un proyecto que yo pienso va más allá del hip hop convencional; es que tú sabes que me encanta hacer álbumes conceptuales, y ‘Who Is Lola? Vol. 1’ no es la excepción. Pero bueno, Ozymandia$ es prácticamente una evolución de Yung Spender. Quise madurar como beatmaker amateur. Además, amo Watchmen como no tienes una idea; Adrian Veidt (personaje de esta serie) hace alusión al poema de Percy Bysshe Shelley, Ozymandias. Todavía recuerdo parte del soneto: “Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes: ¡Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad!”… es casi como un lema para mí. Ahora, dejé de ser Yung Spender porque llegó una fase musical donde todos se ponían esa palabrita: “yung” ¡La veía en todas partes! Empecé a pensar que probablemente no sería tomado en cuenta si seguía con ese nombre.

Algo que debo admitir es que una de mis sensaciones favoritas es la que te ofrece la nostalgia: me hace sentir cosas que ni siquiera he vivido […] He de ahí el sonido de ‘Gondola Days’: una amalgama de atmósferas dulces y suaves, acompañadas de cajas estilo lo-fi.

¿Cómo ha recibido el público a ‘Gondola Days’?

Hasta este momento ha tenido muy buena recepción. Ha sido casi abrumador. Lo único malo que me llegaron a decir fue que la portada estaba horrible [risas]. Sobre la música, les ha gustado mucho el feel, le queda muy bien ser catalogado como lo-fi. Son instrumentales para “chillear”, para estar tranquilo. Yo siento que incluso es hasta un soundtrack de tu día a día, tú puedes escuchar ‘Gondola Days’ en todo momento: haciendo tarea, jugando, escribiendo.

¿Complementas este proyecto con ideas de tus otros trabajos, o le das un giro independiente a cada uno de ellos?

Todos mis proyectos son independientes. Con “Tony Stroke” trabajo bajo un concepto, con “Ozymandia$” trabajo con otro y así sucesivamente. Siempre trato de darle un toque que haga distinguir la esencia de mis producciones. Te repito, siempre me ha gustado conceptualizar los álbumes que saco. En ‘Gondola Days’ materialicé un secreto detrás de esos beats que sólo una chica y yo conocemos, por ejemplo. Es muy nostálgico.

¿Qué fue lo que más te gustó samplear para este EP?

Son dos samples. El primero lo saqué de una pieza de Alice Coltrane y el otro es perteneciente la película Whiplash. ¿Te acuerdas de esa escena donde Fletcher le dice a Andrew: “Not quite my tempo”?

¿Cómo fue el proceso de producción de ‘Gondola Days’?, ¿Todo fluyó cómo debía?

Fue creado de una manera un poco curiosa. La mayoría de los tracks se crearon en la madrugada. Tienes mucha paz, si te quedas callado al único que escuchas es a ti. Me considero un noctámbulo. Me acuerdo que me quedaba hasta altas horas de la noche escuchando música y noté que me sabía muy diferente a cuando la escuchaba por las mañanas. Algo que debo admitir es que una de mis sensaciones favoritas es la que te ofrece la nostalgia: me hace sentir cosas que ni siquiera he vivido, lugares donde nunca he estado o situaciones que no he enfrentado y me gustaría hacerlo. He de ahí el sonido de ‘Gondola Days’: una amalgama de atmósferas dulces y suaves, acompañadas de cajas estilo lo-fi. Es un sincretismo que me gustó muchísimo. Nunca me llamó la atención hacer cosas lineales, por eso también pienso que el producto fue muy original.

Yo asimilo el EP como una clase de camino estrecho que, al terminarlo, siempre te llevará a donde llegaste. Algo así como un Uroboros, ¿no es así?

¡Exacto! Abordo una temática muy sentimental. Es como un enorme ciclo donde al final de todo estarás haciendo lo mismo de nuevo una y otra vez. El final es el mismo inicio.

¿Existe una escena boom bap/lo-fi aquí en México?, ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Son pocos los que he visto en México haciendo lo-fi, aparte no todos concretan sus proyectos. Muchos producen esta clase de géneros sólo para saber que pueden hacerlo, lo cual me parece bien, pero hablar de proyectos consolidados ya es otra cosa. Yo no soy ningún prodigio, pero creo que lo que les hace falta a los que tratan de hacerlo es el soul, el feel. Les hace falta sentirlo.

Para terminar, ¿qué has estado escuchando últimamente, algo que puedas recomendarle a la banda?

Siempre que pueda recomendar la música de John Mayer lo haré. El álbum ‘Battle Studies’ es buenísimo, específicamente dos canciones: “Edge Of Desire” y “Friends Lovers Or Nothing”. Soy gran seguidor suyo. De Sufjan Stevens el ‘Carrie & Lowell’ y la canción “Enchanting Ghost” del ‘All Delighted People EP’. De Spinetta el ‘Artaud’, totalmente, poner atención en “Todas las hojas son del viento” y “Cantata de puentes amarillos”, personalmente la considero una obra maestra. De Madvillain el ‘Madvillainy’ y las rolas “Figaro”, “Raid”, “Meat Grinder” y de Joji el ‘Chloe Burbank’ y dos tracksitos: “U Suck Sharlie” y “Plastic Taste”.