Es 2017 y todos podemos hablar de la descentralización y apertura, al menos en el terreno musical. Sí, estamos a un clic de escuchar a bandas increíbles de cualquier parte del mapa y que, con suerte, estarán tocando en vivo en donde sea que te encuentres. Pero eso no es una casualidad y bien corresponde al trabajo de bandas como LE 1991.

Bajo la bandera del shoegaze, los oriundos de Aguascalientes llevan un rato haciendo ruido y cada vez es más común ver su nombre en carteles y flyers de todos lados. Recién lanzaron ‘Boko Maru’, su segundo material, y con motivo de eso platicamos con Moncho, batería y mitad del grupo, sobre cómo abrir oídos, traspasar escenas y dar el siguiente paso, todo sin traicionar un estilo.

Hace poco lanzaron nuevo material, ¿cuál fue el proceso de creación de ‘Boko Maru’?

El EP fue concebido el año pasado: en septiembre empezamos la parte de la composición, no estábamos muy apurados en sacar más material, queríamos sentirnos a gusto con las nuevas canciones y una vez que hubiera algo, escucharlo, revisarlo y sentirnos satisfechos. Las canciones que juntamos en ese periodo iban sobre una misma línea temática, una línea de mucha repetición, medio estridente y nostálgica, ahí fue cuando decidimos sacar este disco.

Pasaron casi dos años desde ‘Luminol Dancing’, su primer material, y este nuevo Ep, ¿qué pasó en ese periodo?

Básicamente el tiempo se nos fue en sacar tocadas fuera de Aguascalientes, en seguir ensayando y moldear más a la banda. En ningún momento estuvimos desentendidos del proyecto y menos inactivos, estuvimos siempre trabajando en otras cosas, especialmente en la búsqueda de shows fuera del estado.

En ese proceso de moldeo y tomando los dos Eps’ como referencia, ¿qué diferencias encuentras en el sonido de Le 1991 ahora?

Fue un proceso de repetir melodías, en este nuevo material nos inclinamos un poco más al krautrock, nos quedamos con esa sensación de repetición a la que después le pusimos nuestro estilo. De algún modo, ‘Boko Maru’ es la continuación de ‘Luminol Dancing’, pero diferente, no queríamos que sonara igual.

Dentro de la paleta de estilos de ‘Boko Maru’, ¿dónde está parada la banda, más en el shoegaze o en el krautrock?

Creo que eso tiene mucho que ver con la música que estamos escuchando en estos momentos, y mucho más con lo que escuchamos al momento de la composición. De alguna forma eso nos ha hecho cambiar inconscientemente el sonido que traemos; como banda exploramos con otros sonidos y como melómanos exploramos otras bandas y además sonidos. Es difícil definirlo, hemos madurado musicalmente, entendemos mejor las estructuras, incluso las que ya veníamos manejando.

 

Lo que nos ha servido mucho a las bandas de acá es recomendarnos, somos bandas amigas, compartimos hasta lugares de ensayo… si empiezas a recomendar lo que hay en tu estado te van a mirar de fuera y vas a traer más público.

Musicalmente, ¿qué pasa en Aguascalientes?, ¿qué hay además de Car Crash Sisters y Le 1991?

No hay una escena consolidada, sí estamos catalogados dentro del shoegaze y el noise, pero en Aguas no hay escena de ese género, somos muy poquitas bandas haciendo eso. En Aguas es muy versátil el asunto, de repente toman fuerza ciertos géneros, pero luego se convierten en otra cosa. Me acuerdo que en algún momento se puso de moda el surf, luego el garage, después el punk y luego una onda medio indie… es difícil cuando te aferras a tu sonido, debes remar contra corriente, es lo que nos pasó a nosotros, a Car Crash Sisters, Bleak Boys… a veces también es difícil encontrar público que consuma lo local.

¿Entonces el salto a otros estados corresponde más a una necesidad?, ¿algo que no existe en lo local y que otros públicos estarán más abiertos?

Lo que nos ha servido mucho a las bandas de acá es recomendarnos, somos bandas amigas, compartimos hasta lugares de ensayo… si empiezas a recomendar lo que hay en tu estado te van a mirar de fuera y vas a traer más público. Quizás acá no hay públicos, pero sí en CDMX, Monterrey, Guadalajara o incluso León, dónde está muy fuerte la onda shoegaze… es eso, hacer conexiones, hacer bandas amigas que se acomoden al sonido y fortalecernos entre todos.

Desde hace meses el nombre de Le 1991 aparece en carteles de todos lados ¿cómo hace una banda tan “nueva” para abrirse paso tan pronto?

No es que llevemos tan poquito tiempo tocando, la banda se formó hace como 4 o 5 años, al principio era una cosa de jam, improvisación e ir sacando toquines. Luego Paco entró a Bleak Boys y dejamos de darle la importancia que se merecía el proyecto, hasta que la ola de estas dos bandas, Bleak Boys y Car Crash Sisters, comenzaron a emerger y le dimos la importancia que tenía la banda, creo que ahí está la respuesta. El primer paso fue grabar un Ep, empezar a girar dentro del estado, hacer muchas relaciones públicas y mover el material por redes, hablar con otras bandas…

Justo con el nuevo material andan girando por todos lados, ¿qué tantas fechas tienes ahora mismo?

Estamos viendo si hacemos una pequeña gira por CDMX, Puebla y Querétaro. También queremos llegar en Monterrey, quizás para agosto, y en septiembre planeamos ir hasta Tijuana… ahora mismo estamos en la parte de mover los hilos para ver qué se puede amarrar.

Además de la gira, ¿qué hay en el futuro inmediato de Le 1991?

Ahorita estamos enfocados al cien en dar difusión al material, trabajamos con Cintas para maquillar los casetes y dar a conocer el Ep. Si en los ensayos surgen nuevas cosas quizás empecemos a grabar pronto.

¿Por qué grabar en casete en pleno 2017?

Conocimos a Ernesto de Cintas cuando tocamos en Monterrey el año pasado, le gustó mucho lo que hacemos y nos invitó a hacer una maquila… se nos hizo chido, desde hace tiempo estábamos investigando sobre maquilas en casete y nos cayó como anillo al dedo.

Además, la idea de tener en la mano algo físico es muy grato y la gente lo recibe muy bien; aunque no tengan reproductor de casetes, quieren tener el casete con el librito y todo, es muy nostálgico también.

¿El formato análogo le da otro sabor a la música de Le 1991?

Definitivamente, lo hemos escuchado y es bien raro como cada casete tiene su propio matiz, aunque están grabados de la misma manera. En algunos se escucha poquita tierra, pero eso le da atmosfera, unos son más lo-fi que otros y eso le da personalidad a cada uno.