Anecdotario: Semana Indie Rocks!; historias condimentadas del talento nacional

Desde la clásica pálida en el escenario, hasta una loca desnuda en un show del Metro: Mylko, Terror Cósmico, Ramona, Rosk y Data nos cuentan el debraye

La Semana Indie Rocks! ya está aquí, y sí, lo sabemos, será una maratónica serie de conciertos para echar trote, resistir la carrera, y coronarse al final de la meta. El panorama es tan olímpico como se ve, y aunque los nombres que resuenan en tu cabeza vienen en letras capitales, el talento nacional es el complemento adecuado para portar la medalla.

¿Quiénes son? Rosk, Terror Cósmico, Mylko, Young Tender, Ramona y Data, proyectos que van de la distorsión pesada a la electrónica pop, y por el medio, guitarras que se asoman ochenteras o de psicodelia bien administrada… y sí, cada uno se puso cómodo ante nuestro lente para luego soltarnos un par de historias condimentadas, de corte cagado y con un valor casi épico e inolvidable… algo así como sobrevivir un palidón en el escenario luego de una fumarola inocente, presenciar la desnudez de una señora en el metro o ser confundidos por morras de mata larga.

Este, entonces, es un anecdotario chingón para reír y elevarse un rato, y claro, conocer ese dato curioso para contarlo en la sobremesa o recordárselo a las bandas cada que te los encuentres. Van:

Mylko

En algún show que tuvimos hace tiempo, un ingeniero decidió apuntarnos con unas luces azules directo a los ojos, no pudimos ver nada en todo el show: no veíamos ni los teclados, ni la batería, ni al público… esas luces no se apagaron en todo el concierto, porque aparte, esta persona bloqueó la consola de las luces. Nadie pudo hacer nada. De hecho, todas las fotos de ese día son iguales jaja, del mismo color, pero bueno, aunque fue molesto,suponemos que estuvo bien pese a no saber la reacción de la gente cuando estábamos tocando.

Data

Tratamos de ser muy cuidados en todos los shows en realidad, pero lo más cagado que nos ha pasado fue con otro proyecto que también tenemos Pedro y yo: esa noche ya estábamos un poco mal, pasados de copas y demás, y en la última rola, era ya muy difícil aguantarse las ganas de ir al baño, entonces tuve que bajarme así de la nada y dejamos corriendo la rola que estaba en ese momento, desaparecimos del escenario mientras sonaba la música, aunque creo que en realidad la gente no se dio cuenta hasta que regresamos del escenario, como que estaban en un buen mood. Estuvo chistoso, incluso hay algunas fotos y un video de eso en YouTube, pero bueno, no lo busquen jaja.

Terror Cósmico

Acabábamos de llegar de manejar por no sé cuántas horas a un venue en el que estábamos anunciados, no habíamos comido ese día y pues, nos fumamos un porrito antes del concierto, pero a los diez minutos nos dicen que ya teníamos que tocar, que seguíamos… entonces fue como “oh shit”: Nos subimos a tocar, y como a la tercera rola le empezó a dar la pálida a Luis Javier, tuvimos que parar el show y tuvo que tocar otra banda en la que yo también tocaba…

-Hay una parte donde yo dejo un loop que es parte del set, ahí comenzamos a improvisar un poco, y cuando me acercaba a ese momento, concentré todas mis energías para no caerme o cualquier cosa. Dejé ese loop sonando un chingo de tiempo, le dije al promotor que no podía seguir en ese momento, también le avisamos a la gente y agarraron la onda. Me eché una frutita, se me subió el azúcar y listo, cerramos el show.

Rosk

Nos invitaron a tocar a Metro San Lázaro, y el equipo estaba algo, ya sabes, poco elegante, rústico digamos. Comenzamos a tocar, todo bien, y de repente, llega una señora con una bolsa gigante de Cheetos, de esas bolsas como de metro y medio, no sé si para vender o quién sabe, pero se veía que la señora no estaba en sus cinco sentidos; empezó a bailar y pues todos nosotros estábamos como de ‘oye, qué buena onda, a la señora le está gustando’, pero en eso se levanta el vestido y nos damos cuenta que no traía nada abajo, se quita todo después y la gente se empezó a incomodar, hasta se hicieron para atrás. La señora terminó embarrándose los Cheetos en el cuerpo, luego se los comía o se los dejaba en la boca… como que le estaba encantando, estaba como en éxtasis jaja, ni la policía se quería acercar mucho, estaban como ‘señora, por favor’, luego se aventó al piso y la gente se abrió más para no estar cerca… ¿es una buena historia?

Ramona

Estábamos de gira por Monterrey y Tamaulipas hace tiempo, entonces, antes de ir a uno de los shows, Daniel Dennis, que es un gran amigo y hermano de uno de la banda, se quedó con nosotros a dormir –y aparte, estaba abriendo los shows de Ramona. Nos contó a la mañana siguiente que tuvo un sueño rarísimo donde yo corría a una velocidad impresionante y él se acercaba a preguntar qué era lo que me pasaba, yo solo le decía ‘simple paranoia’, y se lo repetía… ya luego, en la plática, todos nos quedamos como de qué pedo con ese sueño, jugábamos con eso y nos dio mucha risa, pero de la nada comenzaron a pasar cositas raras:

Antes de subirnos a un avión, teníamos ya todo nuestro equipaje listo, todo estaba pagado, pero terminaron cobrándonos como mil pesos por subir una guitarra y mis platillos, esa fue la primera falla; después de grabar una sesión en el Tec, perdimos un sintetizador con el que estábamos grabando el disco nuevo, ahí estaba la segunda; esa misma noche en el show, la policía se llevó a unos amigos porque estaban fumando afuera del lugar donde íbamos a tocar, va la tercera; después, cuando fuimos a tocar a Tamaulipas, se nos ponchó una llanta a media carretera, y la cruceta que teníamos era muy pequeña para poder cambiar la llanta… supongo que era muy cagado ver a cinco weyes con una mini herramienta echando mecánica, y curiosamente, la gente que se paró a ayudarnos fue porque pensaban que éramos morras jaja –creo que fue porque Chuy y yo usamos pelo largo, y aparte él traía una playera rosita que decía ‘I Love NY’… en resumen, nos confundieron pensando que éramos mujeres; la última, llegando al show, unos policías estuvieron a punto de cancelar el evento, checaron unas cosas y se fueron luego, pero en la última canción la gente del lugar nos apagó el sonido, se puso medio punk ese cotorreo. Seguimos pensando que Daniel hizo una premonición rara con ese sueño.