Sadfields es una banda de rock… y no hay nada más detrás de la personalidad de sus tres jóvenes integrantes; no apariencias, no banalidades, no docilidad. Los oriundos de la Ciudad de México han moldeado con una precisión saturada un estilo tan incisivo que, hasta ahora, se ha construido solamente en su formato en vivo.

El trío, conformado por Erick, Daniel y Miguel, se ha visto rodeado de un fenómeno en el que, con un solo sencillo de estudio, se han presentado en tocadas que van desde un nivel básico del hazlo tú mismo en las periferias de la ciudad, hasta shows en escenarios de mayor solidez… un fenómeno que solo el under, sediento de nuevos sonidos, podía provocarles.

En aras de finalmente publicar su esperado disco debut, la presentación oficial del mismo, y un próximo show en Friendstival, hablamos con la banda sobre ‘Homesick’ y sus múltiples significados, los minuciosos detalles a la hora de salir de casa, grabar y producirlo, el estilo en el que se han educado para tocar, su aversión a la etiqueta shoegaze y del cómo ser una fortaleza rock sin extras o agregados innecesarios.

Primero, ¿dónde está el nuevo disco? Sé que tuvieron una serie de eventos que casi lo matan…

Daniel – Ah, bueno, está a salvo, porque un momento sí estuvo muerto. Murió porque la computadora crasheó, estuvo a punto de ya no salir.

Erick – Sí, Rod, nuestro productor, nos dijo: “wey, no los quiero asustar pero este pedo está así, mi Mac está jodida del disco duro y puede que no salga, quizás debamos ir a Testa y, si tienen los archivos, quizás lo podamos rescatar, si no, pues a ver qué pedo”. Mandó arreglar su compu con un wey, uno de eso magos de Apple, y se salvó.

Miguel – Bueno, y eso fue lo último que pasó, porque antes de eso tuvimos un buen de pedos para mezclar: estábamos haciéndolo en una Macbook, y de tantos tracks se quedaba pasmada. Se murió dos veces este disco, pero bueno, ya a la tercera sobrevivió.

Hablando sobre ‘Homesick’, el nombre dice mucho, supongo tiene que ver no sólo con la definición de extrañar a casa, sino con un sentimiento de melancolía, de sentirse fuera de lugar, de incertidumbre…

D – Sí, todo eso, y también, al menos en mi caso, es por algo así como un capricho; esa palabra siempre la he tenido como en mente, y siempre quise adjudicársela a algo. Otra cosa que veo muchas veces en el álbum es que, cuando lo escucho, veo muchas resignificaciones, una canción la he llegado a interpretar unas tres veces… y creo que eso hace al disco no ser tan especifico, a no tener un solo sentimiento, sino que cada que lo escuches, lo apropies a la época de tu vida en la que te encuentres. Tiene muchas cosas que se quedan inconclusas, y hasta el mismo significado del álbum puede ser esa nostalgia que dices, ese no saber para dónde ir, esa incertidumbre, y para mí esa palabra engloba un mundo de cosas.

Y  en”Falling Apart”, el primer sencillo del álbum, se percibe en la letra ese sentimiento de desesperación, de intentarlo y no lograrlo…

D – Si,“Falling Apart” también la he llegado a resignificar varias veces, de hecho esa canción es especial para nosotros porque fue la última que compusimos, y además, lo hicimos bastante rápido, dijimos “tenemos que hacer una canción hoy”, y salió muy fácil, aparte, el sonido de Testa fue el complemento perfecto de todo lo que estábamos haciendo.

Foto: Uziel Palomino

Otra cosa que veo muchas veces en el álbum es que, cuando lo escucho, veo muchas resignificaciones, una canción la he llegado a interpretar unas tres veces… y creo que eso hace al disco no ser tan especifico, a no tener un solo sentimiento…

¿Qué tal fue grabar allá y trabajar con un sonido análogo y así de robusto?, ¿Por qué ir hasta Testa?

E – Daniel y yo, con otra banda que teníamos, estábamos buscando dónde grabar si es que algún día lo hacíamos… vimos varias opciones de estudios y me topé con Testa, vi que este vato, KB, estudió con Steve Albini, y los tres admiramos un chingo su trabajo y también, luego de escuchar y saber todo lo que ya había grabado, el de KB, eso fue clave, fue como “no quiero ver nada más”, además es bien minucioso y especial cuando graba a las bandas, es de acomodar microfonos a contadas pulgadas de distancia de cualquier instrumento, es una onda bien precisa la forma en la que trabaja, y ese detalle análogo que él también domina lo queríamos implementar muy cabrón a nuestro disco, eso era básico, porque creemos que nuestro acto en vivo es lo más importante que tenemos, es a lo que le clavamos un chingo, queríamos captar eso y sabíamos de antemano que hacerlo en un cuarto casero no iba a funcionar, por eso decidimos grabar “como se debe”…

D – Otro factor para ir a Testa fue conocer a Rod Esquivel, que es muy amigo de KB. Todo se alineó para ir, creo que conocimos a las personas adecuadas en el lugar adecuado.

M – Además es toda una experiencia ir a Testa: sales de tu casa, de tu ciudad, vas a aislarte, te encierras a trabajar en tu música… la empatía que tiene KB con las bandas también es importante, el lugar lo sientes como si vivieras ahí, aparte puedes agarrar todo en el estudio y no cualquiera te ofrece tantas gamas de estilos para sonar, llegas a un punto donde tienes muchas opciones para que suenes justo a lo que quieres.

Supongo que, al llegar, hubo cambios o nuevas decisiones en un estudio con tantas posibilidades…

M – Sí, de hecho creo que Rod también nos ayudó mucho, si hubiéramos estado solos seguro nos hubiéramos matado, hubiera sido un desastre…

D – Es que de repente tenemos muchos problemas entre los tres por una cosa de no sabernos controlar, él fue un mediador y nos mantuvo mucho a raya, sabía lo que hacía, y él fue el que hizo gran parte de este disco, nos prestó toda su atención, etc…

E -Y es un alivio que Rod tiene unas influencias bien cabronas, tanto como músico como productor, es muy completo, toca un chingo… y tener esa noción de que alguien te encamina por algo que ya conoce fue bastante bueno.

D – Creo que al final le metimos también equipo extraño o técnicas que no habíamos usado tanto, todo estaba muy medido: desde las señales del output, las cuerdas, hasta la pastilla, el cable, el primer pedal, el ultimo preamp, hasta el último plugin… todo eso sumó para que se diera un sonido muy particular, y eso es algo que también agradecemos mucho a Rod.

Sobre sus shows, Sadfields es una banda que ha tocado sin detenerse desde hace algún tiempo con solo una grabación de estudio, ¿cómo conseguir que un sencillo les haya dado para tanto?

D – Justo hablaba con Mike de que la primera vez que tocamos se sintió una energía bien cimentada, bien concreta, fuerte, unida, una que se necesita para que sea un impacto grande en la gente, que sea algo especial. Cuando vamos a una tocada, siempre buscamos dar el mejor show, algo que la gente se acuerde, que piensen “no mames, me acuerdo cuando casi se cae todo, que tiraron la batería…” no sé, siempre intentamos que sea algo así.

M – Sí, nos tomamos muy en serio los shows en vivo, y algo muy importante es que nunca nos hicimos chiquitos con nadie, y eso lo logramos ensayando un chingo y de estar tocando mucho. Hay muchísimas bandas con las que tocamos que también nos han apoyado mucho y nos ayudan con las tocadas…

E – Y esa comunidad está bien chida, y creo que también es porque nunca nos hemos agachado ante ninguna tocada, la que sea, de hecho, nuestras primeras tocadas fueron en Satélite…

D – Y en una época así de lluvia horrible: fuimos en una Golf año noventa, una vez nos quedamos en periférico y otra ocasión recuerdo que no teníamos frenos y así nos aventamos…

E – Estar en muchos shows y ponernos a trabajar nos benefició un chingo, y bueno, nunca me ha gustado el hecho de hablar demasiado bien de tu banda, pero creo que sí tenemos un callo para tocar y sabemos cómo sonar bien en casi cualquier lugar, le sacamos jugo, sea un café, un bar, un Alicia, o un Metepec palenque aunque suene raro…

Nunca me ha gustado el hecho de hablar demasiado bien de tu banda, pero creo que sí tenemos un callo para tocar y sabemos cómo sonar bien en casi cualquier lugar…

¿Cuál es la historia de ese Metepec Palenque?

E – Fue un festival donde tocó Dj Warrior, estuvo Thieves Like Us, El Shirota, AJ Dávila y varios más… pero estuvo bien cagado porque fue en un lugar raro, como un estacionamiento en un terreno baldío, con arena o grava, veías a los Thieves Like Us bien fresas tocando así con el escenario tambaleándose, una tarima bien rara, polvo saliendo, y más cosas, pero al final fue una gran tocada.

Algo a lo que le podemos atribuir el tocar tanto con poco material es ese factor en vivo, pero, ¿de dónde nace este poder?, ¿hay una herencia de bandas que les transmita esto?

D – Creo que además de lo musical, nosotros como personas tenemos ese grito, esos destellos de intensidad que de repente nos salen y no hay manera de sacarlo más que en la música. Ya sobre influencias, muchas cosas: Nirvana, The Cure, The Smashing Pumpkins, Black Sabbath, Alice In Mary Chains… es verdad que toda esa música aumenta nuestra personalidad.

E – Y no sabes cuántos platillos tuve que romper para perfeccionar la manera en la que yo quería tocar, fue un camino más tedioso de lo que parece. Creo que si desde el inicio tienes muy claro cómo quieres ser, es clave: yo rastreaba a mis bateristas, por ejemplo, si me gustaba uno, buscaba al que él admirara y así sucesivamente, porque todos llevaban al mismo punto y me empecé a clavar en eso, en tratar de ubicar y nutrirme de cada uno, y eso que obtienes, transmitirlo cuando tocas está bien cabrón porque sabes que es como un recuerdo, como algo fuerte, no es como hacer un tributo, para nada, lo apropias para hacerlo muy único en realidad.  

M – Lo que amarra todo es que también somos bien minuciosos, no somos nada descuidados, o sea, Erick con sus platillos, nosotros con los pedales… somos bien clavados, le movemos milímetros a nuestro equipo para que suene como queremos.

Sobre esto y luego de estas tocadas, ¿dónde les gustaría hacerlo?

M – A mí me gustaría un Nrmal.

E – A mí me encantaría ir a Tijuana, estoy muy aferrado a ir ahí, no sé… otra cosa, y que creo que no hemos tenido chance, es hacer un show en una casa, atascarla chido…

M – Eso y abrirle a una bandota.

E- ¡Puta!, Nine Inch Nails, sí, no mames.

D – Yo cuando vi a The Jesus and Mary Chain sí dije, “Wey, estaría ahí, lo haríamos”, pero ese de la casa se tiene que concretar, nos encantaría.

¿Y cuánto tiempo tienen tocando?

E – Ay wey, ¿cuándo era quinto de prepa?, ¿2013? Si, ahí empecé con la batería.

D – No me acuerdo bien, pero sí fue bien puberto, como 1ero de secu.

E – Creo que en promedio llevamos tocando unos seis años cada uno.

Foto: Uziel Palomino

Creo que además de lo musical, nosotros como personas tenemos ese grito, esos destellos de intensidad que de repente nos salen y no hay manera de sacarlo más que en la música.

Les pregunto porque, aunque son jóvenes, los han encasillado en géneros como el shoegaze o el noise…

D – Es raro, creo que nosotros no pensamos en eso específicamente…

E – A mí el shoegaze no me gusta, nunca me entró, yo lo escuchaba y decía “¿qué es esta mariconada?” Me gusta Slowdive, sí, pero me tarde en entrarle porque apenas y me siento con las nociones básicas de escuchar a, por ejemplo, My Bloody Valentine, y eso a raíz de echarme una entrevista con Kevin Shields y decir, “ah, es que a este wey le gustaba el hip hop y samplear”, y lo veo de una manera diferente, ¿sabes?, pero nunca fue así de escuchar shoegaze, y que el ‘Loveless’ y más cosas así.

D – Yo claro que lo conocía, pero fue más por esta onda de The Cure, Chameleons, algo más preshoegaze, por ahí me fui… se podría decir que lo escuchaba pero no sabía que era precisamente eso.

E – Y ese ruido, ese poder de amplis, no se me hace tan de shoegaze en realidad, es mas rocker, por ejemplo, Black Sabbath, que es mi banda favorita.

D – Siempre nos pesó más nirvana o los Smashing, hasta Oasis en alguna época. Es bien raro, porque por alguna razón le meten esa etiqueta a todo.

E – Como que piensan que por meterle chorus ya es shoegaze.

D – En realidad fue como una influencia más inconsciente porque nos gustaban algunas bandas, pero yo no sabía, te digo, sólo te van encaminando.

¿Y este disco, a qué suena?

D – Suena muy particular, tiene mucho rock, mucho punch, te hace gritar, es muy visceral, suena a algo diferente.

¿Entonces, Sadfields es una banda de rock, a secas?

D – Sí, claro, siempre ha sido así.

E – Hasta a los shoegazers buenos les cagaba que les dijeran que sonaban así. Creo que hasta es algo de lo que nos gusta burlarnos porque hay muchas bandas que usan cosas así para verse y escucharse mas dreamy, no sé, no nos gusta remitir eso, como dices, somos una banda de rock y nos gusta lo sucio, chingarle, no nos gusta parecer seres etéreos y mágicos, sí está de hueva de repente.

¿Qué se viene luego del Friendstival y la presentación del disco?

M – Queremos ir a varios estados y ciudades, Monterrey nos gusta por ejemplo, no sé, Tijuana… y también al sur, nunca hemos ido, tampoco nos hemos ido a Guadalajara o Puebla. Supongo que lo que se viene es salir, es lo único que seguiría.