Después del receso de un año, Wird Festival regresó para mover a San Luis Potosí durante un día entero. Al ritmo de guitarras poderosas, beats de altas frecuencias y las rimas más audaces, la tercera edición del festival se convirtió en la fiesta que despertó a la ciudad de su letargo.

El estacionamiento del Estadio 20 de Noviembre era el punto indicado en el mapa y las carpas bajo las que se encontraba la comida, bebida y la merch más variada, eran el único refugio para protegerse del abrasador sol que nos recibía.

Así pues, el talento local fue el encargado de arrancar las hostilidades: primero Pumpkid y su fina mezcla de electrónica y Adoración Perpetua dando los primeros guitarrazos de la tarde. El cartel prometía y aunque aún era poca la gente presente, habíamos recibido un buen augurio de lo que se vendría para el resto del día.

Después vendría el turno de los representantes de la CDMX: Carmen Costa sonando poderosos como siempre, Oceanss rifando con su deep noise de altos decibeles y Espejo Convexo con su post punk cargado de reverb y sentimentalismo darky. Con la tarde cayendo y el sol dando tregua, No Somos Marineros se subió al escenario para presentar a los potosinos los temas de ‘D’arcy’, su nuevo material… y como siempre, dieron cátedra de cómo se toca.

Finalmente, llegó el momento de uno de los actos estelares de la noche: el argentino Luca Bocci cantando en vivo esas melancólicas canciones que, aunque fueron escritas en Mendoza, bien podrían describir la vida y sentir de cualquier chico potosino. Poco que decir sobre eso: gente coreando y aplaudiendo cada movimiento del mendocino fueron la mejor forma de calificar su presentación.

Como si la fiesta hubiera estado esperando al anochecer para poder explotar, el estacionamiento del estadio se convirtió en una pista de baile, primero con Oly, una de las joyas de NAAFI, y después con la brutal demostración de electrónica industrial de Hide, dupla oscura que puso a sacudir a todos como ningún otro exorcismo lo habría hecho. Las ganas de bailar no se sacan sólo con electrónica, los beats y las rimas de Antwon siguieron con una fiesta que se prolongó hasta la madrugada con los deliciosos sets de Tayhana y Container.

¿Qué hay que decir sobre el Wird? Que cumplió con las expectativas que había generado después de dos ediciones bien logradas, que mostró un gran despliegue de logística y que se lucieron con un cartel en el que brillaba por igual el talento local e internacional, sin verse limitado por un género en específico.

Gracias Wird por seguir siendo una opción en una ciudad que, si bien no cuenta con eventos así cada fin de semana, sí tiene las ganas de salir y fiestear mientras apoya propuestas de este calibre con un cartel que en algún momento nos gustaría ver en la CDMX.

Fotos por Uziel Palomino


Pumpkid

Adoración Perpetua

Carmen Costa

Oceanss

Espejo Convexo

No Somos Marineros

Luca Bocci

Oly

Hide

Antwon

Tayhana

Container