¿Cuándo puede decirse que un festival está madurando?, ¿Cuándo rebasa una segunda edición en buena forma?, ¿Cuándo es capaz de traer actos internacionales de renombre y salir avante? Sea cual sea la respuesta, Friendstival, en su edición 2017, demostró que es un festival maduro, con bases sólidas y que es capaz de sobreponerse a las adversidades.

Y es que, una vez más, convirtieron a Niza 40 -además de ser el último show del foro como lo conocemos hasta ahora- en un espacio de comunión entre público y bandas. Sí, a pesar del cambio de sede, de algunos actos importantes cancelados y en contra de esa aura rara que aún se respira en la CDMX. Lo único que se necesitó fue música y melodías para sanar.

Los talentos lo hicieron de maravilla, la gente, aún mejor, siendo testigos de un despliegue de talento local que vale la pena mencionar: Islas con su dreapop y texturas electrónicas progresivas, Sadfields con un sonido potente y destructivo al que no hay que perderle la pista, Fishlights y un mar de sintetizadores, Entre Desiertos con su surrealista y dramatica forma de interpretar, la Big Big Love con percusiones y guitarras en subida, y los tijuanenses de Policías y Ladrones demostrando que ya son una de las bandas consagradas de esta nueva generación de actos nacionales.

Y para que la fiesta amarrara, bandas como Tijuana Panthers desde California y Blackbird Blackbird de San Francisco, demostraron que la selección de talento foráneo estuvo bien curada. Poco que decir de Sleep Party People, pues los daneses nos volaron la cabeza mientras nos demostraron que sí, la música ayuda a sanar el alma.

Fotos por Uziel Palomino

Islas

Sadfields

Fishlights

Entre Desiertos

Big Big Love

Qruz

Policías y Ladrones

Tijuana Panthers

Sleep Party People