Después de una segunda edición quedó claro: Fascinoma es búsqueda y encuentro. Los sismos ocurridos el septiembre pasado hicieron que el festival tuviera que decirle adiós a Atlixco, en Puebla, y se lanzara a buscar nuevos venues. Así, Mooi Collective en la Doctores y el Ectágono al sur de la CDMX, abrieron las puertas a la propositiva alineación que Fascinoma presumía para su segunda oleada.

El viernes la fiesta comenzó con revoluciones nocturnas en una terraza ubicada en el centro de la ciudad y bajo la industrial cara de Mooi Collective, lugar donde TRR iniciaría representando al frente mexa con una mezcla sutil y bailable de electrónica, acto seguido por una de las apuestas de mayor interés del cartel: Maria W Horn; ambient oscuro, narraciones oníricas mediante el sonido, alunizaje y espacio infinito… todo en un trance experimental de gran contemplación.

A Made Up Sound le daría cabida a la fiesta como uno de los actos principales de todo el cartel, mientras que Loefah complementaría la lluvia de texturas detrás de la torna.

Ya para el sábado las acciones se trasladaron al sur de la ciudad, en el espacio abierto y alejado del bullicio citadino que representa el Ectágono. Las ganas de estar y echar el baile fueron más grandes que la complicada ubicación del Segundo Parque Las Águilas y del frío otoñal que calaba hasta adentro.

La presentación de un libro sobre sonideros y luego el set de Tropicaza, Brendan y Morelos, transcurrieron aún bajo la luz del sol y ante los ojos y oídos de muy pocas personas. El set de vinilos de estos tres se dejó ir entre sonidos latinos y ritmos tropicales que hicieron mover tímidamente las piernas de los no más de 20 que llegaron temprano, todo pese al corte eléctrico que interrumpió el set durante un par de veces.

Con el sol poniéndose, llegó el turno de Kinetic Electronix, el dúo formado por los canadienses Hashman Deejay y Neo Image, parte del colectivo Mood Hut, de Vancouver. Con un set ecléctico y dinámico lograron romper el hielo y despejar la incertidumbre a la que se enfrentó el festival y los asistentes en las primeras horas.

Con toda la gente en su lugar y las ganas de bailar como remedio para no morir congelados, desfilaron sobre las tornamesas el neoyorkino Baltra con una atinada y endulzada selección, Sassy J con sus tracks atinados y el icónico Peanut Butter Wolf dando cátedra de cómo armar un set ganador.

La parte final del festival corrió a cargo de Djrum, Call Super y Etapp Kyle, ya con mucha gente buscando la salida para irse a casa, quedarse tumbados en la cama o en el sillón, y asimilar todo eso de lo que acababan de ser testigos.

Una vez más Fascinoma lo logró, venció las adversidades que se dejaron sentir desde septiembre y supo sortear los imperfectos que surgieron sobre la marcha, todo para dejar una gran experiencia entre cada uno de los que se atrevieron a desafiar al frío, pasar la noche bailando, y conectando con la atinada apuesta de los curadores y organizadores.

Fotos: Día 1 | Uziel Palomino

Fotos: Día 2 | Isa Camarillo