Los segundos iniciales de “Los Bajos Fondos”, el tema que abre la más reciente grabación de No Somos Marineros, representa, posiblemente y hasta ahora, uno de los momentos más importantes para el cuarteto capitalino, mismo que significa su consolidación sonora en un formato de estudio que, con creces, mejora lo que la banda realizaría años atrás con ‘Lomas Verdes’.

Que si adiós al math, que si los géneros, que si el cambio… lo anterior se ha dicho -y se le ha dicho a la banda- quizás, hasta el cansancio… y luego del lanzamiento de este, su segundo larga duración, varias fechas gestionadas en el país, y un eco en el que todas las canciones del ‘D’arcy’ se convirtieron en el tema favorito de alguien, hablamos con Carlos, Oscar y Farfán sobre nunca haber cambiado, la historia del grupo y su afianzamiento como un cuarteto, cómo el nuevo disco superará la prueba del tiempo, de festivales en México y la evolución de los mismos, del significado de ser independiente y tocar en vivo… todo rumbo a sus siguientes presentaciones celebrando el tercer aniversario de INTRSTLRS:

Han pasado varios años ya desde que lanzaron su primer EP en vivo, y tomando en cuenta el tiempo que ha pasado, la evolución y el crecimiento de la banda, ¿cuál fue, quizás, el cambio más importante que tuvo No Somos Marineros?

Farfán: Hmm, pues creo que no han cambiado muchas cosas, solo musicalmente, la música es mejor, a mí me gusta más, y me gusta mucho la evolución, porque fuera de esto, hemos sido los mismos amigos todo el tiempo y eso no ha cambiado nada…

Carlos: Es que es chistosa la percepción, porque siento que se le da mucha importancia al “cambio”, y nosotros hemos sido muy transparentes con los procesos, como que, sobre todo por el espacio histórico que ocupamos, estamos muy a expensas, muy al desnudo con la gente cuando hacemos cosas, incluso si lo queremos hacer lo mas cerrado y restringido, de cualquier forma quienes estén interesados siguen estando presentes en ese proceso, y luego nos prestamos a eso también, a que nos es fácil compartir las cosas. Sé por qué se le da esa importancia al “cambio”, pero piénsalo como con cualquier otra banda que te guste, usualmente cuando algo es lo mismo termina por cagar la madre o aburrir, y siempre como que se espera que, cuando uno consume algo, esté en ese estado de sorpresa y no preguntándose tanto sobre qué cambió… y es raro que se nos diga tanto que cambiamos cuando somos una banda super joven en términos de nuestra discografía y de tiempo también. Sí hay una mayor profundidad en cuanto a cómo vamos decidiendo el hacer las cosas, pero no lo veo como un cambio, sino como una progresión, un paso a paso, para nosotros es ir hacia adelante y nada más, si no, ¿para qué estamos haciendo cosas? Me parece interesante que la gente se concentre en pensar en “¿por qué el cambio?”, ¿por qué no? Qué hueva si no es así, ¿no?

Si nada cambió, ¿cuál era el objetivo de No Somos Marineros desde su inicio?

Carlos – Uno muy ingenuo, yo creo que partía mucho de la ignorancia, porque cuando iniciamos lo éramos, más que ahora, y teniamos ciertas expectativas que parecían no muy lejanas sobre lo que se podía lograr haciendo una banda, y nunca fue una expectativa ni de negocio, ni empresarial, ni mucho menos arribista o de ego, pero sí era alcanzar ciertos eslabones importantes como el hecho de que, si hacíamos una banda, podíamos llegar a tocar en tal lugar, grabar un disco, tocar fuera del país… todo relacionado a la música en sí, pero aparte, teníamos un espectro muy ignorante del panorama, ya sabes, lo clásico de que “no hay foros”, cuando en realidad, música siempre ha habido un chingo todo el tiempo, y eso, por ejemplo, sí ha cambiado en nosotros, el hecho de conocer y tener experiencia en esto, un aprendizaje y una sobriedad, porque somos una banda más sobria en ese sentido; no queremos comernos al mundo, tenemos los pies bien en la tierra y nos ponemos retos, a lo mejor el día de mañana el reto puede ser ir a tocar Japón, al día siguiente puede cambiar y puede ser ir a Escocia, o hacer un nuevo disco, o una canción nada más… y además, no somos los grandes genios que vinieron a salvar la música…

Creo que el “cambio” no es precisamente lo que me interesa, sino aquello que haya sido lo más importante que le pasó a la banda en estos años para que esa percepción haya nacido…

Oscar – Yo sé, y aunque suene culero, uno de los puntos más importantes de la banda es cuando se consolidó ya como los cuatro que somos, y eso fue cuando se salió un integrante, el innombrable… siento que, que cuando estaba, cuando éramos cinco, no sabíamos cómo para dónde ir, y luego quedamos en una dinámica super chida, como que cada quién asumió su papel, su tarea…

Cuando terminamos la música de ‘D’arcy’ sí fue uno de los momentos más gratificantes para mí en términos de lo que podíamos hacer juntos, porque tocábamos, ensayábamos, y todo sonaba muy chido, pero cuando fuimos capa por capa y nos tomamos el tiempo de escucharlo, sí sentí que, por lo menos, este nuevo disco le va a ganar al tiempo y no al revés…

Yo no conozco muy bien la historia de la banda, en ese tiempo en el que eran cinco, ¿cómo se formaron?

Carlos – Pues, éramos cuatro también, bueno, éramos tres, o dos, más bien…

Oscar – Bueno, Andrés y yo siempre hemos tocado desde la secundaria: me iba a su casa a tocar, a hacer canciones que nunca grabábamos, entonces conocimos a Charles por una productora en común, descubrimos que escuchábamos como la misma música, nos compartimos varias cosas, íbamos también casa de Andrés y salían cosas chidas, después Charles invitó a Farfán, y… ¿cómo entró Julio? ¡Yo no sé, eh!

Carlos – Yo le conté que estábamos tocando nosotros cuatro, y él me decía “yo quiero tocar, tengo un chingo de ganas de hacer una banda”, y ya había tenido un par de ensayos con ese wey antes, con Alan y Josué de Vicente Gayo, y pues decía que podíamos ensayar en su estudio y la chingada, y pues, él sacó el lugar de ensayo… me acuerdo que el primer ensayo fue una basura, una basura total, no salió nada, cada quien estaba en un rincón haciendo ruido.

Farfán – Pero todos nos estábamos divirtiendo, y ese wey atrás así, arrinconado…

Carlos – Pero, lo que queríamos hacer era ver si podíamos hacer música, o sea, yo no sabía todavía si podía hacer algo así con varios weyes, y luego Andrés se fue a Italia, regresó, me junté con ese wey a tocar, y salió una canción… ahí nos dimos cuenta de que sí podíamos hacerlo, es decir, una canción en forma, porque teníamos mames de 10 minutos, cosas de estar tocando un riff nada más, hasta que salió eso, y fue de otra vez, luego de un año de ausencia de que nadie estaba tocando, juntarse para intentarlo.

Originalmente habíamos dicho “vamos a tocar en vivo hasta que tengamos algo grabado”, teníamos cinco canciones, las íbamos a grabar y luego a tocar, y fue completamente lo contrario; sacamos esas cinco canciones, tocamos en vivo como 20 fechas, conseguimos una invitación al SXSW, un showcase al Nrmal de monterrey… y fue como, pues ya hay que grabar algo, ¿no? Haciéndolo todo al revés.

Y en este punto, ¿es D’arcy el disco que hubieran imaginado realizar?; ¿O es algo que jamás pasó realmente por su mente y fue evolucionando mientras se iba creando?

Oscar Fue una evolución como banda, no es como que hace dos años dijimos “puta, estaría chido sonar a esto”, fue como poco a poco, mientras escuchábamos más bandas, o hacíamos nuevas cosas para llegar al resultado…

Farfán – Aparte, creo que es difícil poderlo imaginar porque ‘D’arcy’ también es producto de mucho tiempo, ensayos, inventos, errores… por ejemplo, la canción “D’arcy”, esa ya la veníamos tocando -la pura música- desde hace un año o año y medio, fue un proceso que al final acabó siendo lo que tenía que ser.

Carlos – Cuando yo hice el riff de “Los Bajos Fondos” fue un día regresando de haber grabado ‘Lomas Verdes’, todavía no acababa las voces, y mastiqué muchísimo esa canción, y cuando la terminé, coincidía con todo lo que me estaba gustando en ese momento, fue como que lo visualicé, pero sólo de esa forma… no sé si preguntas eso porque hay canciones que ya no tocamos, pero, probablemente en algún momento me dejará de gustar esto también, como todo lo que hago. Cuando terminamos la música de ‘D’arcy’ sí fue uno de los momentos más gratificantes para mí en términos de lo que podíamos hacer juntos, porque tocábamos, ensayábamos, y todo sonaba muy chido, pero cuando fuimos capa por capa y nos tomamos el tiempo de escucharlo, sí sentimos que, por lo menos, este nuevo disco le va a ganar al tiempo y no al revés, y pese a quien le pese o lo que sea, lo sigo escuchando, y así me termine cagando la madre en dos semanas, en veinte años lo veo superando el tiempo, porque son canciones bien directas, concisas y que nos superaron, con unos referentes universales clásicos, con algunas vueltas de tuerca de cosas que ya conocemos, como viejos trucos pero revisitados… yo sí estoy muy orgulloso con este disco, pero ya tengo un sentimiento de “no voy a poder hacer una mejor que canción ahora”; según yo, en aquel momento lo pensaba con ‘Lomas Verdes’, y ahora lo pienso y digo, ¿pues para dónde? Pero, es como si uno entra a un noviazgo esperando sentirse como cuando se enamora la primera vez, ¡no mames, están locos, está cabrón! Y no, nunca hubo una visualización premeditada en términos de componer o saber si ‘D’arcy’ era el disco que queríamos hacer, pero sí sé que es la música que quiero estar tocando ahorita.

Nunca hubo una visualización premeditada en términos de componer o saber si ‘D’arcy’ era el disco que queríamos hacer, pero sí sé que es la música que quiero estar tocando ahorita.

¿Y qué tan importante es para la banda mantenerse en la independencia, hablando en este caso de las plataformas? Me gusta que solo estén en Bandcamp porque, finalmente, quien los sigue, sabe que están ahí… pero ¿esto no limita hasta dónde llega su música quedándose en un solo lugar?

Carlos – Es como una paradoja, ¿no? Como la simulación de algo, de un lugar específico, pero no es quedarnos, creo que solo no he encontrado las herramientas o las razones para estar en otro lugar, las estoy buscando, sobre todo para saber la manera en la que la gente escucha la música… y no es una lucha en contra de Spotify, pero sí es intentar o cuestionar la manera en la que se consume, pero bueno, muy probablemente termine estando nuestra música en otras plataformas. Originalmente mi argumento era que, la manera en la que cambió el paradigma Spotify fue muy chaca, pero bueno, eso en términos grandes, claro, ponle, los headliners del Corona, a ellos se los están cogiendo por el ano bien cabrón, porque cuando las bandas firman ese contrato las disqueras pues, son dueñas de las reproducciones, les pagan poco por ellas, y es bien extraño porque, de alguna manera, parece que hicieron lo contrario a cuando surgió MTV: cuando salió, las disqueras básicamente regalaban contenido, sus videos, porque estaban reproduciendo la música, pero era como un promocional, pero ahora la gente escucha música en playlist, está cambiando de canción o artista todo el tiempo, y no le están dando a ellos lo que merecen… está culero, pero esa no es mi argumentación como tal, porque, como te digo, sí estoy buscando las herramientas correctas para mantener esa opción en la que sigamos controlando cuándo y cómo va sonar nuestra música, por ejemplo, hay un buen de bandas de punk y un buen de raperos ahorita que no tienen disquera, son independientes, pero están consiguiendo marcas, muy a lo gringo, y ese es su intermediario para meterse a Spotify, pero la diferencia es que se están quedando con todo porque ellos publican, ellos son su propio mediador, y son weyes que están en todos los festivales, tienen buen dinero ahorita, pero nunca tuvieron que pasar por ese contrato, le dieron la vuelta. En términos como de independencia, under definitivamente no somos, pero sí, a lo mejor es algo que le pesa a la banda toda esa situación, pero sí quiero que usemos una herramienta correcta y que nos permita tener esa ventaja, no sé, es muy extraño todo ese mundo, para mí es perpetuar cultura basura, porque la gente no te escucha en realidad, pone un playlist, y listo.

¿En qué escuchan música ustedes?

Carlos – En YouTube.

Farfán – Yo escucho en Spotify pero no lo pago, y estaba pagando Apple Music pero ya lo dejé, y últimamente uso mi iPod, cargo la música.

Sobre los festivales, acabo de verlos en el Wird en San Luis Potosí, además de éste, ¿qué otros festivales les gustan?

FarfánEl Vive, wey, obvio… no jaja.

Carlos – A mí me gustaba el Antes de que nos olviden, algunas gestiones de Aquí no Hubo Escena, el Nrmal me parece excelente, sabe jugar y es muy chido, Los Grises hasta hace unos años también, Raymondstock… y en el mundo, pues lo que hace el FYF, en Colombia el Hermoso Ruido, SXSW me parece interesante…

No Somos Marineros en Wird Festival (2017)

De los que mencionan en México, ¿qué tienen en común?

FarfánBuen gusto.

Carlos – Ganas de hacer otras cosas.

Oscar – Propuesta. Porque tratan de traer a bandas que casi no se ven…

Carlos – Incluso si se gastan sus ahorros y los de sus papás en traer a una banda o artista chido y caro, está bien verga, porque te das cuenta como todo ha avanzado, que de hecho, es algo que las escenas del punk, del hardcore y del metal llevan haciendo por años… y esa evolución viene desde que, imagínate, el PRI decidiera quién entraba a tocar a México, o el wey del Raúl Velasco decía si alguien también podía tocar, a ahora, a que haya un festival autogestionado, o que bien tú y yo nos pongamos a organizar algo para traer a una banda que cobra 10 mil dólares… eso es lo que tienen en común, las ganas de hacer algo sin estar esperando nada de nadie. Sobre todo en un país que aboga por la pluralidad, está chido que así se mantenga, cosa que el Vive Latino no es, y me podrán decir misa, me podrán decir a mí que es una gran plataforma, pero cuando sabes que quien está ahí detrás te pone el pie porque tuvo un capricho por su ex novia y te beta de los festivales, pues, ese tipo de prácticas, no sé, uno ya no le cree a esas cosas… y por otro lado, hay gente que lo hace en grande bien también, como el Nrmal, y ese es un paso grande.

¿Y qué es lo más importante para la banda al tocar en vivo?

Farfán – Al final, solo tocar con mis amigos, wey, al chile, acabar un show y verle la cara a estos weyes y decir “estuvo bien verga”. Es una satisfacción muy chida ver lo que pasa cuando tocas, y eso tiene que ver con la gente, el lugar, estar a gusto, no sé, es lo mas chido que hay en realidad, por eso creo, personalmente, que tocar es lo mas importante, mas que tener un disco, porque se queda ahí, pero tocar todo el tiempo siempre es muy emocionante.

¿Cuál podría ser, hasta ahora, el show más significativo para No Somos Marineros?

Carlos – No sé, son pocas por ejemplo las que han sido culeras, pero en términos de lo que es significativo, recuerdo una: se burlaron de nosotros en una tocada y nos empezaron a gritar, fue uhh, hace un chingo, fue en la colonia Juárez y fuimos la ultima banda, tocamos como a las dos de la mañana con 30 personas, y unos fresas pedos estaban ahí gritando estupideces, de hecho, a todos nos valió, menos al quinto integrante, pero me enojé, me quité la guitarra, le dije a uno de los que estaban ahí “súbete wey, ven y haz esto”, el wey no contestó, me bajé del escenario y le dije “¿qué, pendejo?” y pues no pasó a mayores en realidad. Estuvo cagado porque fue la primera vez que nos gritaban así de culero, y eso que ya me habían aventado una lata de cerveza antes, pero para mí es significativa porque sí te da un poco de perspectiva, por muy pedestre y tonto que sea, de cómo es la gente, de con quién compartes cuando tocas, de que puede estar ahí el pinche loco o alguien que sí la pasa bien, además de que, uno no debe aspirar a gustarle a todos, eso también es clave y nos dejó una lección ahí, y eso, para nada debería de importar; si hay un wey que hable mierda, que hable mierda…


*No Somos Marineros se presentará los días 24, 25 y 26 de noviembre como parte del tercer aniversario de INTRSTLRS en Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México respectivamente.