Los corazones rotos se reparan con post rock y sus melodías en subida, progresiones infinitas y desgarradoras voces que le cantan fuerte y directo a la herida… los corazones rotos se reparan con post rock, y una vez más, el Forever Alone Fest fue el lugar de sanación.

La date fue en La Fortaleza, espacio ubicado a unas cuadras de Revolución y Buenavista. Si bien el lugar era nuevo y extraño para muchos -además de que asistir a un festival en medio de una inmensa bodega no es algo de todos los días- con el paso de las horas y las bandas, terminó convirtiéndose en el mejor lugar para sentir la música. Así, desde temprano empezaron las hostilidades y Fiesta Bizarra, de Perú, abrió el telón con el virtuosismo de su ejecución y como primera muestra de que en tierras andinas también le saben a eso del post y math.

Téleviser fue la siguiente banda en subir al escenario y fue una de las presentaciones más sólidas de una tarde que apenas empezaba. Oriundos de Nicaragua, el quinteto demostró con sus largas cataratas instrumentales la realidad musical del “País de por qué no”. Pero como el público y el escenario lo exigían, no hubo tiempo para respirar y Quiet Fear, desde EUA, con su desgarrador sonido y letras guturales, se apoderó del FAF, poniéndole el toque hardcore de la tarde y generando los primeros conatos de slam.

 

Contrario a lo que dicen, echarle sal a la herida sí ayuda a sanar y un festival para corazones rotos no podía no tener una presentación así, y fue Sad Saturno, el encargado de hacerlo, esta vez con una alineación completa que hizo sonar poderosos los temas hechos para corazones destruidos y que fueron coreados, uno a uno, por un público que cada vez se hacía más grande. Después de derramar la lágrima, llegó uno de los momentos de mayor virtuosismo del festival, con la impecable presentación de Kinder, otra banda peruana que demostró que la perfección musical también existe en aquellos lugares en donde rara vez ponemos la mirada y el oído.

Ya entrada la noche y luego de escuchar nuevos y enormes sonidos, llegó uno de los momentos estelares de la noche: No Somos Marineros. Sobre estos ya no hay mucho que decir, sólo que son uno de los actos más poderosos de la escena y que está clarísimo que no se necesita salir del underground para ser una banda de culto.

El festival pudo terminar en ese momento, pero no, todavía había más y Wohl fue una de las más grandes sorpresas de esta edición del FAF. Los de Guadalajara son una de esas bandas que dejan el alma sobre el escenario, con el plus de que no necesitan de letras ni mayores interacciones para hipnotizar a los asistentes y así, contando historias de forma instrumental, se convirtieron en uno de los más aplaudidos de la noche.

El plato fuerte de la maratónica sesión de guitarras y melodías fue Lite, la legendaria banda japonesa de math rock que en su primera visita a México se encargó de bajar el telón, no sin antes dictar una cátedra de ejecución y maestría con los instrumentos.

¿Qué se puede decir sobre el Forever Alone Fest? Sólo que su labor revelándonos nuevos e hipnotizantes sonidos, sumándolos con actos de talla internacional, es algo que se va a agradecer siempre.

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