Para muchos, ser latino es un don, ya sea por la forma en que sentimos o por la visión con la que percibimos el mundo que nos rodea. Y es esa misma visión del mundo la que se refleja en distintos matices dentro del gigantesco mundo de la música. Las cumbias, la salsa y toda la variedad de música tradicional son algunos de los ingredientes que bandas como Monstruos del Mañana han metido a la licuadora para cocinar un bien condimentado caldo de música bailable que va más allá de la famosa world music y de la psicodelia tropical.

Después de recorrer un proceso de varios años en el que el proyecto fue moldeándose hasta conseguir su forma actual, la banda de la Ciudad de México estrenó hace unas semanas ‘Tenquén, un Ep en el que retratan todo el contenido de la música latina en experimentación. A propósito del lanzamiento y a unos días de su presentación en el Festival Marvin, hablamos con Rodrigo Martínez sobre el valor de la música latina, la exploración sonora como la constante en el proyecto y sobre cómo este material es una metáfora de la naturaleza misma de las personas:

Monstruos del Mañana son una banda que ha venido transformándose desde hace tiempo, ¿cómo ha sido ese proceso y cómo funciona actualmente el proyecto?

Monstruos es un proyecto que se ha venido desarrollando desde 2012, lo empecé yo solito haciendo rolas en mi computadora, explorando las posibilidades de Ableton… Así hice un Ep ese mismo año, lo subí a Bandcamp y un par de años después hice un nuevo Ep que se llamó ‘Monstruos del Mañana’. Erick Gamboa de NWLA y Franco (Tino el Pingüino) que son amigos cercanos de la familia, lo escucharon y apostaron porque esa música que ya estaba hecha podía ganar mucho si se grababa de mejor forma, y así fue como ese Ep de 2014 se volvió uno nuevo, ‘Tropical Distopía’, en 2016. Me tardé dos años en llevar esas canciones a un estudio y grabar con músicos de verdad y no sólo la computadora; esa banda ya era Monstruos del Mañana y me ayudaron a echar a andar las rolas.

El proceso fue una búsqueda  constante, los miembros de aquel entonces no son los mismos de ahora y considerando que, hacer música independiente es una chambota, los últimos dos años han servido para redefinir un proyecto que está completamente cargado de influencias latinoamericanas. Me encanta verlo todo como un sólo proyecto, y aunque como músicos podemos tener diferentes inquietudes y esos primeros Eps pudieron quedarse como un proyecto completamente ajeno a lo que hoy es Monstrous del Mañana, decido dejarlo todo en la misma línea porque buscamos ser muy honestos en las inquietudes personales y musicales de los involucrados.

Actualmente somos una banda conformada por Rodrigo Martínez, Nicolás García Liberman, Claudio Aguilar, Enrique Provencio, y Melisa Castellanos… nos conocimos estudiando música y estamos tratando de abstraer el lenguaje de la música latinoamericana en una especie de rock/fusión/progresivo/lo que sea… son sonidos que estamos alcanzando como banda, cada quien desde su instrumento.

Precisamente en sus redes sociales definen su música como rock tropical, pero el matiz de sonidos va más allá de eso… ¿Cuáles son las influencias de un proyecto tan rico musicalmente hablando?

Entre nuestras influencias más importantes está la música tropical; Yo fui colaborador en Radio Pocahoo en Ibero 90.9 y eso era un caldo de música guapachosa de tantos lugares, donde te podías encontrar con el resurgimiento de la chicha peruana, con ZZK en Argentina, Real World que es la disquera de Peter Gabriel y todas esas cosas que escuchábamos a granel, ya que nos tocaba escuchar todo el roster de esas y otras disqueras.

Algo que también me llama mucho la atención es lo que están haciendo en Colombia Los Pirañas, cuyos miembros tienen un sinfín de proyectos interesantísimos… a mí me encanta la música bailable, la música tropical y ellos entienden muy bien que somos gente globalizada y es muy interesante como a esas influencias muy propias de nosotros los latinos, le meten cosas de cada uno. En el caso de Monstruos del Mañana, además de esas influencias de world music y música latina, nos interesa mucho el rock clásico, esas canciones que escuchábamos en la prepa y nos terminaron definiendo como the Mars Volta, Tool, Led Zeppelin… También es importante mencionar a bandas como Sonido Gallo Negro o Sotomayor, bandas muy importantes en México, porque así está sonando la música que también nosotros queremos hacer sonar.

Lo que plantea el disco es que cada uno de nosotros somos una isla en un archipiélago, y con el tiempo estos se van separando, van hacía la deriva… el ser humano es igual, fuimos parte de nuestros padres, fuimos miembros de una familia, y con el tiempo, nos vamos aislando, vamos tomando decisiones y formamos nuestra propia vida.

¿Cómo fusionan esas dos vertientes, la del rock clásico con lo tradicional y cómo funcionan los procesos de creación de los temas en una banda con tal cantidad de recursos sonoros?

La inquietud al momento de hacer música con una banda tiene mucho que ver con que alguien llegue con una idea hecha, hasta ahora así ha funcionado. Para el último disco yo llevé 6 rolas compuestas de principio a fin, con música y letra y se las mostré… en ese mismo disco hay también dos rolas de Nicolás, nuestro baterista, que llegó y nos dijo qué es lo que íbamos a hacer cada uno… sólo hay una rola que compusimos entre todos y en ella hay un texto de mi abuelo, que falleció hace unos años. Cada rola va sobre una línea dada, no somos tanto una banda de jam, cada canción de este disco es una búsqueda en sí misma. Todos tenemos una inquietud y nuestro método al componer y estructurar, ya sea con una loop station o con Ableton; esas cosas agarran un nuevo aire y es lo más padre de tocar con una banda en la que cada uno tiene su sonido y su forma de interpretar una idea musical.

¿Qué diferencias encuentras entre el sonido de Monstruos del Mañana en vivo con el sonido que logran en estudio?

Hay cosas que procuramos que se escuchen igual, pero existen situaciones en las que es complicado, por ejemplo, en “Juchitán”, que es la última canción del disco, grabamos un cuarteto de metales, tubas, saxofón, clarinetes, trompeta y hasta una tabla hindú y esas cosas que, nos imaginamos, no se pueden escuchar en vivo. Pero lo que hemos propuesto en los shows en vivo es conectar una hora de música bailable, y para lograrlo hemos estado expandiendo los finales de las rolas, muchas se prestan para improvisar sobre el final, algunas se conectan con otras. Con el paso de los toquines hemos logrado ese sonido de banda versátil para que no pare la fiesta (risas).

¿Qué prefieres, estudio o en vivo?

Creo que el trabajo de estudio, porque las posibilidades son infinitas y somos una banda maximalista, creo que no tiene nada de malo querer de repente grabar un instrumento de la India junto a unos metales, y bueno, presentar eso en vivo se vuelve imposible. Aunque organizar ensayos con otros músicos es dificilísimo y el mismo trabajo de estudio puede volverse tedioso, si tuviera que elegir, creo que el proceso de creación y grabación es más interesante.

Justo hace unas semanas estrenaron disco de una forma especial, con una listening party…

Se trató de una celebración a nuestro trabajo en estudio, es importante tocar, pero tomando en cuenta que nos tomó dos años grabar y producir el disco, se nos hace muy bonito disfrutarlo con la gente, quitándonos de los hombros el peso de tocarlo para apreciar cada detalle, ya sin la presión de cambiarle o volver a grabar algo (risa).

Sabemos que cada una de las rolas tiene una historia detrás, pero ¿cuál es la historia general del disco?

El disco, al igual que las rolas, lleva un trazo general: Lo que plantea el disco es que cada uno de nosotros somos una isla en un archipiélago, y con el tiempo estos se van separando, van hacía la deriva… el ser humano es igual, fuimos parte de nuestros padres, fuimos miembros de una familia, y con el tiempo, nos vamos aislando, vamos tomando decisiones y formamos nuestra propia vida. Cada rola es el nombre de una isla, playa o lugar cercano al mar en Latinoamérica, ‘Tenquén’ es un nombre inventado y representa al narrador de la historia, pero luego pasamos a “Los Ahogados” en Perú, luego “Lixo Do Pacifico”, que es el nombre portugués de la isla de basura que está en Brasil, “Quitasueño” que es una isla que está en Colombia, y obvio la rola es una cumbia colombiana, luego pasamos a “Juchitán” en Oaxaca y”Cienfuegos” en Cuba, que son lugares de los que de una u otra forma nuestra música se influenció. Esas canciones hablan de los malviajes que uno puede llegar a tener en la vida, cuando nos aislamos del mundo… en general el disco tiene ese tono agridulce, de cosas medio oscuras pero con un toque tropical, es una forma de desnudar nuestras emociones.

Siguiendo con la metáfora de las islas y el sonido de cada uno, si tuvieras que elegir un lugar del disco y un soundtrack para aislarte en él, ¿cuáles serían tus elecciones?

Definitivamente tendría que ser una isla en México. Parte de lo que planteamos en el disco es regresar al punto de donde empezamos, recordar que en el mal viaje de cada quien hay que darnos cuenta de quiénes somos y qué nos define… entonces sería alguna playa en Oaxaca, y quizás elegiría algo de Ediciones Pentagrama, que tienen una cantidad de música latina impresionante, me llevaría música mexicana, desde bolero hasta son jarocho.

En unos días estarán tocando en el Festival Marvin, ¿cuáles son sus expectativas al ser parte de uno de los festivales más importantes últimamente en la ciudad?

Estoy muy emocionado, el cartel es bastante true, hay mucho guitarrazo, hay mucha actitud juvenil. Siento que el Festival Marvin no va tan en la línea de un festival gigante que trae a los djs más famosos y hace toda la gastadera de dinero… es un festival padrísimo porque además te da la posibilidad de pasear por la ciudad, ofrece un cartel con muchas bandas padres, como Señor Kino o Tino el Pingüino.

Como banda estamos contentos porque ha sido un viaje lento, pero que ha valido la pena. Hace poco tuvimos un showcase del festival y nos sentimos muy contentos, nos sentimos como un grupo de amigos haciendo música para divertirnos, al final un festival es una gran fiesta y estamos felices de participar en esta, y dado que estamos presentando disco, el set va a llevar toda la fuerza.