Volver a la raíz. Encontrarse en la cepa.

Conocer lo que nos formó, lo que nos mantiene y lo que nos permite estar aún vigentes es un proceso intenso de recolección de información, de observación a detalle y de una verdadera mente abierta. Todo se transforma, todo cambia y evoluciona… y la música, en cualquiera de sus géneros, es quizás una de las materias primas que más poseen está cualidad. Rafael Meza, quien encarna ahora el papel de un “hijo de la araucaria”, presenta en su material debut como solista, esta faceta de regenerar el pasado.

Vendaval‘, el primer material de Pehuenche, es un EP de seis temas en los que funde con maestría las corrientes sonoras que coexistían en la -quizás- época más romántica que la música mexicana ha vivido; boleros, baladas dramaáticas, estructuras acústicas, sones, y un universo de ritmos tan ricos como diversos. Hablamos con el originario de Veracruz -pero radicado en la Ciudad de México- sobre todo lo que engloba dicho estreno y el origen de su refrescante proyecto:

Investigando sobre tu nombre, di con que -y contrario a lo que yo creía- es una palabra de origen sudamericano, específicamente un pueblo en los Andes y un árbol de la misma región… ¿cómo llegaste a nombrarte así?

¡Así es! Los pehuenches forman parte de la cultura mapuche y se encuentran al sur de Chile y al norte de Argentina si no me equivoco, en estas comunidades se venera a la araucaria, un árbol de esta región. Uno de los varios significados de la palabra “Pehuenche” es “hijo de la araucaria”.

Para entender por qué puse este nombre a mi proyecto hay que irnos hasta el porfiriato: resulta que en 1890, el embajador de Chile en México regaló un cargamento de araucarias a Porfirio Díaz, y muchas de estas fueron sembradas en Xalapa, Veracruz, la tierra donde me crié. De este modo, mi vida y la de mis antepasados siempre se vió abrazada por estos majestuosos árboles, así que de alguna manera también soy “hijo de la araucaria”, es una historia muy interesante que he ido desmenuzando poco a poco.

¿Y has estado en esa región andina?

No, es curioso, pues tengo algunos fans chilenos y seguido me escriben para invitarme a tocar e ir a visitar los bosques de araucarias de Chile, ojalá pueda ir pronto…

Hago énfasis en tu nombre porque, musicalmente, estás muy apegado a los sonidos regionales y lo que se hizo en México hace tiempo en cuestión de música popular… pero, ¿cómo logras esa cercanía a esos ritmos?, ¿a esa mexicanidad musical?

Yo creo que esa sonoridad viene de muchos lugares, desde mis mismas raíces veracruzanas en donde la música popular como el son jarocho son el estandarte de nuestra cultura musical, hasta el mismo hecho de ser mexicano y amar mi cultura, todo lo que hacemos en México me parece increíble… bueno casi todo jaja…

Lo que podemos escuchar ahora en mi EP ‘Vendaval’ es el resultado de un proceso musical en el que he venido trabajando por varios años y en el que me han influenciado las bandas por las que he pasado y lo que hoy en día estoy disfrutando mucho poder hacer.

Sobre tu música, eres también la voz de Timoneki, ¿en qué momento decides realizar la transición a ser también la voz de tu propio proyecto?, ¿Había ya canciones hechas desde antes y que podemos escuchar ahora en tu EP?

Así es, llevo ya varios años en Timoneki y esto naturalmente ha sido parte de mi formación como Pehuenche. Desde antes de formar mi proyecto tenía ya muchas canciones sueltas y también la inquietud de compartirlas, así que lo hice y me lancé de solista, es un camino muy chido también y lo estoy disfrutando mucho. Lo que podemos escuchar ahora en mi EP ‘Vendaval’ es el resultado de un proceso musical en el que he venido trabajando por varios años y en el que me han influenciado las bandas por las que he pasado y lo que hoy en día estoy disfrutando mucho poder hacer.

¿Y qué diferencias se encuentran entre Rafa Meza y tu alter ego, Pehuenche?

Yo creo que no hay como tal diferencias; Pehuenche es Rafa, Rafa es Pehuenche. Simplemente creo que Pehuenche es, como tal, el concepto y nombre de lo que hoy en día soy y quiero proyectar como músico.

¿De qué habla Pehuenche?, ¿qué cantas en tus letras de manera directa o indirecta?

Pehuenche le canta a la vida, al amor, a los miedos, a los sueños, a la tristeza y a la alegría… al puro hecho de estar vivo.

En tu paleta sonora hay desde momentos acústicos que podrían encontrarse tanto en el folk como en la vieja canción americana, pero, también, hay una influencia de bolero y una carga musical hacia lo romántico de la balada mexicana, ¿dónde te encuentras tú mismo?

Tengo un recuerdo muy lindo de mi infancia: mi abuela pasando horas escuchando boleros y a Agustín Lara, mientras que yo jugaba y de fondo se escuchaba esa maravilla… es ahí donde yo me coloco y en donde hoy en día rindo un tributo a mi vida y la de mis antepasados.

Es curioso que también entre esas influencias está algo del nuevo pop “vernáculo” de México, porque, y no es para menos, que suenas a actos como el de Natalia Lafourcade -una referencia a ese ejemplo es tu canción “Camina”, con esos arreglos de vientos y jaranas- pero, ¿cómo ves esa escena desde tu perspectiva?

Me parece maravillosa. El que Natalia y muchos otros músicos estemos retomando nuestras raíces y la belleza de la música que ha formado nuestra historia. Siempre hay que regresar a los inicios para encontrarnos a nosotros mismos, es una necesidad que hoy en día la escena mexicana está demandando por alguna razón.

Y en este EP, se nota también un poco la mano de Paco de Centavrvs, específicamente en “Despertar”, ¿cómo se dio la colaboración y producción?

Con Paco ha sido increíble trabajar, me parece uno de los músicos más chidos de México y he tenido mucha fortuna al poder trabajar con él. La colaboración fue muy enriquecedora ya que yo tenía las canciones y Paco le vino a poner una atmósfera y textura a cada tema que ayudó a definir mi sonido y propuesta. En el EP participaron músicos y amigos increíbles: Alan santos de Centavrvs en sintetizadores y vibráfonos, Bárbara Riquelme en voces, Ricky Casanova de Timoneki en alientos, Miguel Isunza en el cajón, Marina de Ita de Polka Madre en el acordeón, Raymundo Leal de Mexican Dubwiser en la batería y percusión, Juan Fridman y Sergio Medrano del grupo Semilla en la guitarra, contrabajo, leona y requinto. ¡Puro buenazo!

Siempre hay que regresar a los inicios para encontrarnos a nosotros mismos, es una necesidad que hoy en día la escena mexicana está demandando por alguna razón.

¿Y qué escuchabas o qué tipo de música detonó la creación de tu EP además de lo que ya has mencionado?

Escuchaba y escucho de todo, soy rockero también; desde José José, Piero, Agustín Lara, Chavela Vargas, Los Cojolites, hasta Cerati, Pink Floyd, Blur, Oasis, Ibeyi, José González y mucho más… Mi música es un reflejo claro de lo que escucho y me gusta, pero también de lo que he vivido como músico, con quién he tocado, lo que voy aprendiendo y lo que soy como ser humano.

Por último, ¿cómo te ves en, quizás, cinco años? Musical y personalmente…

Bueno me encantaría en unos años tener mi proyecto más consolidado, tener más discos y poder llevar mi música a muchos lugares y personas. Colaborar con gente que respeto y admiro. Vivir haciendo mucha música, así es como me veo.