Francisco y Madero comparte ‘Amor de Lejos’, el sonido del mestizaje electrónico latino

Un recorrido multicolor en ocho tracks con samba y bossanova, sin dejar de lado sus más psicodélicas influencias y la experimentación latina acostumbrada

Mestizaje… ese podría ser el concepto clave de todo lo que sostiene el proyecto conformado por Jess Sylvester (oriundo de San Francisco) y Carlos Pesina, Francisco y Madero, quienes desde inicios de esta década (2010) y con las bondades que ofrecía -y ofrece- la tecnología, crearon ‘Acapulco en la Azotea’, un primer y rústico EP en el que se volcaron hacia un mundo dirigido por procesos electrónicos, ritmos latinos y apuestas poderosas de baja fidelidad para el baile de una nueva era.

Ocho años han pasado desde su formación, mismos en los que los materiales lanzados comenzaron a verse llenos de una experimentación aún más profunda y la búsqueda por el mejor cruce de estructuras sonoras, llegando al estreno de ‘Amor de Lejos’, el cuarto disco de la dupla gringa-mexicana; un recorrido multicolor en ocho tracks que narra como un amor de verano a la distancia termina por desquebrajarse en el duelo.

Con una infusión mucho más suelta y volátil, Francisco y Madero ha hecho de este pequeño álbum un producto en el que se disfruta holgadamente cada una de las detalladas capas de instrumentos que han utilizado y los cambiantes paisajes que se pintan entre todo el lienzo. La construcción melódica es robusta y amplia en comparación a lo hecho anteriormente por parte del dueto, este disco les ha significado golpear, delicadamente, con samba y bossanova, sin dejar de lado sus más psicodélicas influencias (llamada por ellos mismos como “sampleadelia”) y la experimentación latina y abrasiva que acostumbran.

Producido entre las ciudades de ambos (Tlaquepaque y San Francisco), ‘Amor de Lejos’ es el choque de dos mundos, de dos mentes, de dos lenguajes; es la mezcla de lo latino con la psicodelia -como si Animal Collective se fundiera con la capoeira más lo fi y se manchara con electrónica magnética. Un verdadero mestizaje sonoro.