Turning Jewels Into Water: Buscando la transmutación alquímica a través del discurso sonoro

Haití y Bombai se unen en una dupla con cargas de jazz y elementos del dub que encausan a un ritmo afro-futurista

La búsqueda de la piedra filosofal siempre se ha interpretado como el trabajo principal de la alquimia y es que la idea de una “sustancia” capaz de transformar cualquier metal en oro, al menos por allá del siglo III A.C, parecía bastante ambiciosa. Aunque si nos adentramos un poco más en la historia, es fácil reconocer que se trata de un conjunto de corrientes filosóficas y científicas que buscan entender el funcionamiento de la realidad y, en general, alcanzar el desarrollo humano. Pero poco o nada sabemos aquí sobre estos temas, de hecho, tal vez con un poco de irresponsabilidad, tomaremos el principio del intercambio equivalente, que dicta: “El hombre no puede obtener nada sin primero dar algo a cambio. Para crear, algo de igual valor debe perderse”.  Y esta misma regla nos lleva a hablar de lo que aquí nos concierne: la música.

¿Qué debe perder un músico para poder entregarnos una pieza musical? ¿Cuál es la fórmula que permite transmutar un sentimiento en una nota o un acorde? Tal vez algunos pedazos de su contexto cultural o geográfico al final se convierten en fragmentos clave dentro de su proceso creativo, y es que pertenecer  a un país azotado por Dios, a través de constantes catástrofes naturales únicamente por ser el más débil, debe significar algo. Estamos hablando de Haití, el país más pobre de América, donde sus condiciones geográficas y políticas, en comparación a las de su vecino de isla, República Dominicana, le han impuesto una supuesta maldición que se remonta a inicios de su historia; como resultado de ser una colonia sobreexplotada por españoles y franceses, su suelo se volvió poco fértil, debido al cultivo intensivo de caña de azúcar y la deforestación indiscriminada. Y sí, esto es parte del contexto de Val Jeanty integrante de Turning Jewels Into Water.

La otra mitad de este proyecto es Ravish Momin, quien vivió su infancia en Mumbai, centro cultural y económico de la India, que dicho sea de paso, también es la cuna del Cine Indio: Bollywood. Según la International Indian Film Academy, este produce más de 1000 películas al año, superando a Hollywood, que ronda el medio millar. Toda esta riqueza de influencias al final ha logrado transmutar en Turning Jewels Into Water, y hasta ahora, solo hemos hablado un poco sobre el origen de la dupla que lo conforma.

Nuestros personajes han coincidido en Nueva York, durante una presentación de Ravish en el Pioneer Works, espacio creativo dedicado a la experimentación, educación y la producción en varias disciplinas musicales. Siguiendo nuestra narrativa, este es el laboratorio perfecto para la fusión de dos realidades que han encontrado en el otro, hallando un medio para complementar su fórmula alquímica. Y bien, nos hemos extendido hasta acá porque realmente es un poco difícil hablar en sí de la música que se produce desde el cuartel de TJIW.

De primer vistazo podemos percibir la gran carga de jazz que Ravish ha permeado en consecuencia de sus trabajos anteriores con este género; por otro lado, una base bailable propia del dub brinda cadencia y acompaña un ritmo afro-futurista que se nutre de samples que se repiten y forman en sí, una percusión orgánica que disfraza su origen ciertamente digital.

Uno de los problemas con los que te enfrentas al escribir sobre música es que debes escuchar las propuestas en estudio y en vivo, para así formar un todo que represente la verdadera esencia del artista. En este caso, lo más cercano que tenemos de esa escucha en vivo son las grabaciones en directo que se pueden obtener al buscar un poco de información sobre ellos en internet, y lo que se puede decir, tomando en cuenta las limitantes del video, es que su acto en vivo se acerca mucho al diseño sonoro,  a la musicalización, a la banda sonora. Al mismo tiempo, es factible que su presentación pueda tomar fuerza en un danceclub. Establecer esto nos regresa al inicio, a la trasmutación, al principio de intercambio equivalente, (por cierto, si buscan más conceptos similares, no dejen de ver Fullmetal alchemist, el anime, no la adaptación de Netflix).

El proyecto de Ravish y Val lleva en el nombre la penitencia: transformar las joyas en agua, transformar el jazz en música electrónica, convertir el baile en ritual y sí, convertir las realidades en una sola joya, pues hablar de ellos también implica hablar de la migración; de dos personas fuera de su país convirtiendo su talento en algo tan esencial como el agua.

Se trata de una lucha que se lleva desde su propia escaramuza, una que tiene un ataque directo y probablemente ahora representan ese pedazo de contexto que se fue construyendo durante su viaje.