La música argentina es cuna de varios de los máximos exponentes de la música latinoamericana; desde la época dorada del tango y los primeros grandes exponentes que se hacían de reconocimiento comercial, hasta los grandes nombres del rock pampero de los ochentas y noventas. Bajo esa línea que apenas distingue entre géneros, Maxi Pachecoy, con un sonido que fusiona a la perfección el sonido del pop con el folklore latinoamericano, es una muestra más de que Argentina es territorio fértil para la creación musical.

Con motivo del lanzamiento de ‘Sueño Lúcido, su más reciente material, y tras una gira por México que incluyó distintas fechas por el centro del país, hablamos con el músico argentino acerca de la música pampera y las influencias, del peso de la letra y la literatura en la canción, y sobre la libertad de crear música desde la trinchera solista.

¿Quién es Maxi Pachecoy y cómo definirías su música?

Soy músico, compositor de canciones, amante del arte en general, utilizo la composición como forma de autoinvestigación, tratando de acercarme a la belleza, todo con el fin de dejar algo en alguien… El tipo de música que hago transita entre el folk, el pop y el rock, pero utilizando matices de ritmos originarios de distintas partes de Argentina y Latinoamérica, por ejemplo el candombe o la zamba. Una parte muy importante de mi música es las letras, el mensaje de las canciones.

Es común que los cantautores cuenten con una cantidad de influencias musicales impresionante y bien variada. Hablas de influencias latinas, ¿cuáles son las tuyas?

Principalmente el rock nacional argentino y el folcklore de mi país… pero sin dejar de lado la música del mundo.

En tu caso, sabemos que además de influencias musicales, tus composiciones están muy ligadas a la literatura, cuéntanos qué lees y cómo lo plasmas en tu lírica…

Lo que leo influye bastante en mis letras, pasé por distintas etapas; en los primeros discos la presencia de Borges, Cortazar, Arlt, por nombrar algunos… En el camino pasaron muchos, para este último disco las lecturas de Krishnamurti, Gurdjieff, Jodorowsky, Eckhart Tolle, entre otros se volvieron más relevantes.

Hay quienes dicen que es más fácil iniciar en el mundo de la música cuando se está en una banda. Después de cuatro discos, ¿Qué piensas de eso? ¿Es más difícil hacer y compartir tu música estando como solista?

Creo que ambas tienen ventajas y desventajas, básicamente, en el caso del solista, si alguno de los músicos se va o no puede viajar o cosas así, puede seguir su camino, no hay tantas voces para la toma de decisiones. La desventaja es que el esfuerzo lo hace uno solo, a diferencia de en una banda, donde es más fácil distribuir tareas, ocuparse entre todos de lo que hay que hacer, pero también hay mayores riesgos de disolución del proyecto, ya que requiere por lo general de lograr un acuerdo entre varios y a veces eso es lo más difícil de conseguir.

Hay bases electrónicas, arreglos de cuerdas, vientos, elementos que en discos anteriores no estaban. Todo el álbum fue compuesto de madrugada, de las 12 de la noche a las 7 de la mañana, eso también influyó bastante en las canciones… es un disco que, a mi modo de ver, vale la alegría escucharlo con atención para descubrir todos sus detalles.

En esta visita a nuestro país estás promocionando “Aceptar“, cuéntanos sobre el single, qué representa y qué papel juega en el disco…

El aceptar es un concepto filosófico y espiritual, es algo así como navegar con la corriente, dejar de resistirse a lo que “es”. Es una de las canciones más luminosas del disco y tiene un vídeo que grabamos junto a Simón, mi hijo de 3 años. Además de ser el video mas lindo que hice en mi carrera, se trata de un recuerdo que voy a llevar conmigo para siempre.

Cuéntanos sobre Sueño Lúcido, ¿cómo lo describirías, qué tan diferente lo encuentras a tus materiales pasados?

Es mi cuarto disco de estudio y esta vez trabajé con un nuevo productor, Juan Ignacio Serrano “Juanito el Cantor”, por lo que el “vestido” que le pusimos a las canciones es diferente a los discos anteriores. Hay bases electrónicas, arreglos de cuerdas, vientos, elementos que en discos anteriores no estaban. Todo el álbum fue compuesto de madrugada, de las 12 de la noche a las 7 de la mañana, eso también influyó bastante en las canciones… es un disco que, a mi modo de ver, vale la alegría escucharlo con atención para descubrir todos sus detalles.

Esta es tu segunda vez en México, ¿cómo se concretó la visita y cuáles eran tus expectativas antes de viajar?

Al igual que hace 4 años, la invitación llegó para participar en el Festival Alfajayucan Vive, en el estado de Hidalgo, eso fue el disparador de toda la gira. Cuando supe que venía a México me puse en contacto con Lalo Noriega y con Lola Mendoza que realizan un gran trabajo de management desde Pop Societé y así armamos muchos conciertos en CDMX y en el Estado de México, pero también en lugares como Puebla y Morelia. En cuanto a las expectativas, procuro no esperar mucho de los viajes, me dejó sorprender y sostengo una intención positiva y de disfrute para con lo que me toque vivir en cada gira.

El aceptar es un concepto filosófico y espiritual, es algo así como navegar con la corriente, dejar de resistirse a lo que “es”. Es una de las canciones más luminosas del disco…

¿Qué diferencias encuentras entre tu primera visita y esta segunda?

Me siento mejor en esta segunda vez, creo que con la experiencia anterior aprendí muchas cosas que me están sirviendo mucho, conozco más de la cultura, la comida, la forma de moverme en la ciudad, además me quedaron muchos amigos queridos de la vez anterior y ahora me puse en contacto con mucha gente nueva, músicos y no músicos, todos super talentosos y a los cuales espero volver a ver pronto en una próxima visita.

Uno de los shows más importantes de la gira fue en Bajo Circuito…

El concierto en Bajo Circuito fue muy lindo, creo que la gente recibió muy bien la propuesta, si bien en su mayoría iban a escuchar a Pablo Sauti, nuevo hermano, que hace hermosas canciones para bailar, pudimos conectar con algo más íntimo y profundo; les mostré algunos ritmos propios de mi país y canciones que no habían escuchado antes lo cual fue un desafío. Cuando baje del escenario muchas personas se acercaron a saludarme y a hablar un poco, pude notar que su reacción era genuina y que quizás algo de mi música había quedado en ellos…

¿Con qué te quedas después de esta gira por México?

Esta gira la llevé yo solo con mi guitarra, haciendo conciertos acústicos, donde la canción aparece en estado puro, casi como fue compuesta. En Argentina tengo mi banda, somos seis, pero en esta oportunidad no pude venir con ellos y el resultado fue así.