De los divos al presente Centroamericano; Planeta No y la inspiración detrás de “Peligro”

La banda chilena nos cuenta la evolución y transformación de su sonido en "Peligro", adelanto bailable de cara a su siguiente álbum

Desde hace tiempo la pista de baile dejó de lado la banalidad de la música vacía y digerible y se convirtió en el medio para sacar todo eso que se lleva dentro; a través de letras profundas y arreglos bien pensados, se convirtió en una especie de comunión a la que muchos han encomendado su sonido. Es el caso de Planeta No.

Si bien desde sus primeros andares ya mostraban que su música estaba hecha para mover más que sólo mentes, los más recientes tracks de los chilenos están completamente vertidos hacia la pista de baile. La prueba está en “Peligro”, el más reciente single del que será el nuevo disco. A propósito del lanzamiento del mismo, platicamos con Américo Silva, tecladista de la banda, sobre lo más reciente de Planeta No, el nuevo disco y su relación con México. Américo abre contándonos del track:

“Peligro” es una canción que fue grabada en la casa, de producción casera. Grabamos la primera serie de canciones en un estudio y luego finalizamos el trabajo en la casa. La mezcla la trabajó Fernando Herrera, un productor de acá de Chile que ha hecho cosas con Francisca Valenzuela y Gepe. La masterización se hizo en Estados Unidos con el mismo que mezcló a Maluma y a J Balvin.

A comparación de lo que estábamos acostumbrados a escuchar de Planeta No, musicalmente el nuevo sencillo parece más bailable y despreocupado, misma percepción que comparte la banda. “Sí es más bailable. Estamos tomando como referencia música más actual, estamos más enfocados en lograr esa acción y definitivamente es más bailable”, dice el tecladista.

Si desde ‘Odio, su disco de 2015, la tendencia ya apuntaba hacia temas más desfachatados y con cierto coqueteo hacia ritmos bailables, los nuevos temas terminan por romper moldes y sacudir ciertos prejuicios, lo que da como resultado temas más honestos y cercanos.

Todo gira en torno a ya no tener tanta vergüenza de hacer bailar en su totalidad, se  podría decir. Ya no hay tantas canciones tan introspectivas, aunque desde cierta óptica aún pueden parecer muy íntimas, las emociones son más exteriorizadas.

El punto de quiebre se dio durante la gira de ‘Odio, donde el cuarteto se atrevió a sumar nuevas influencias y sumarlas a la construcción de nuevos temas. “Entre todos los viajes que nos tocó hacer, siempre íbamos escuchando y compartiendo música y eso nos dio nuevas referencias. Así mientras girábamos ya estábamos pensando en este nuevo disco y sin darle todavía una forma previa ya sabíamos que iba a ser mucho más bailable” confiesa Américo.

Sí tenemos nuevas referencias, estamos escuchando mucha música actual, pero también a los divos como Gloria Stefan, la música urbana que se está haciendo en Centroamérica, todo eso en lo que encontramos la inspiración para bailar.

Pero esas nuevas influencias no sólo sirvieron para la construcción de un nuevo disco, pues a lo largo de los casi tres años que separan una placa de otra, la banda lanzó varios sencillos que, si bien no eran nuevos, presentaban una cara distinta de los originales. “Los sencillos que se lanzaron posterior a ‘Odio’ no eran temas inéditos, venían dentro del disco, pero sí presentaban nuevos arreglos. Eran como una extensión del disco”.

Tres años después y tras los primeros avistamientos del nuevo sonido, el que será su segundo larga duración ya está horneándose, pues ahora mismo la banda se encuentra trabajando en la grabación del mismo. Y aunque aún no hay una fecha de lanzamiento, sí está la promesa de regresar a nuestro país cuando llegue el momento de salir de gira.

Una vez que salga el disco vamos a regresar a México, siempre es importante hacerlo. Este año estuvimos tocando en el Festival Marvin y fue una gran experiencia. Allá hemos tenido la oportunidad de hacer muchos amigos, productores, organizadores, músicos.

La música chilena siempre encuentra una buena acogida entre el público mexicano gracias a la cercanía construida a lo largo de los años, pero también por la apertura de la gente a explorar sonidos nuevos. “Creo que para la gente en México es más fácil abrirse y escuchar a las nuevas camadas de bandas chilenas gracias al trabajo que hicieron hace algunos años artistas chilenos como Gepe o Javiera Mena” finalizó.